Google, multada con 462 millones en Irlanda por el uso de los datos de ubicación

El regulador irlandés de protección de datos sanciona a Google con 403 millones de euros por vulnerar las normas europeas de privacidad y le da seis meses para cambiar cómo trata la ubicación de los usuarios.
Nuevo golpe para Google en Europa. La Comisión de Protección de Datos de Irlanda anunció este lunes una multa de 403 millones de euros —unos 462 millones de dólares— por cómo la compañía trata los datos de ubicación de sus usuarios. La sanción, una de las más elevadas que ha impuesto hasta ahora este organismo, cierra una investigación que arrancó a comienzos de 2020 y que concluyó que la empresa radicada en Mountain View (California) infringió el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la norma europea de privacidad.
El regulador no se ha quedado solo en el pago. También ha ordenado a Google que adapte su tratamiento de los datos de ubicación a la normativa en un plazo de seis meses. El RGPD exige que los datos personales se traten de forma «lícita, leal y transparente», como recordó el subcomisionado Graham Doyle en un comunicado. «Como resultado de los fallos de Google en este sentido, los usuarios podían no ser conscientes de que su ubicación se estaba usando, por ejemplo, para influir en ellos con anuncios o para inferir sus intereses, y podían perder el control sobre sus datos personales», señaló Doyle. Además, el hecho de conservar esos datos de ubicación durante más tiempo del necesario agravaba esa pérdida de control, según el organismo.
Google ha respondido que el caso se centra en políticas antiguas que ya han sido actualizadas. Un portavoz de la compañía aseguró a Fast Company que «desde 2019 hemos evolucionado de forma significativa nuestras prácticas y hemos lanzado herramientas sólidas que facilitan la gestión de los datos de ubicación». En otras palabras: la empresa sostiene que la investigación mira al retrovisor y que hoy funciona de otra manera.
La multa llega, además, en un momento de acumulación de frentes legales para el gigante tecnológico. Solo la semana pasada, un juez federal estadounidense dictaminó que la compañía debe aplicar una serie de remedios antimonopolio en lugar de trocear su negocio de publicidad digital, dentro del caso por monopolio impulsado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Y hace un año, un jurado federal condenó a Google a pagar 425,7 millones de dólares a cerca de 98 millones de personas en una demanda colectiva que alegaba que la empresa espiaba a usuarios de móviles al seguir recogiendo datos de aplicaciones de terceros incluso después de que estos creyeran haber desactivado un ajuste clave.
El trasfondo es el mismo en todos los casos: las grandes tecnológicas llevan años en el punto de mira de los reguladores de medio mundo, y la privacidad y la competencia se han convertido en dos frentes permanentes. Para Google, el debate ya no es solo cuánto paga, sino cuánto tiene que cambiar la forma en la que usa los datos que sostienen buena parte de su negocio publicitario.
El análisis de Salseo
- La clave no es la multa, sino el plazo de seis meses: el regulador obliga a Google a cambiar cómo recoge y conserva la ubicación. Eso toca directamente la materia prima con la que perfila anuncios, así que el coste real puede ser más operativo que económico.
- Irlanda es el regulador principal de Google en la UE porque la empresa tiene allí su sede europea, y eso convierte sus decisiones en el listón para todo el sector: lo que se exige a Google suele acabar aplicándose a otras plataformas con el mismo modelo de datos.
- Conviene vigilar dos cosas concretas: si Google recurre la sanción (algo habitual en estos casos) y si cumple el plazo de adaptación. Un incumplimiento abriría la puerta a sanciones adicionales y a un endurecimiento del criterio del regulador.
- La lectura contraria: 403 millones son calderilla frente al tamaño de Google, y la compañía ya dice que el caso afecta a prácticas antiguas. El riesgo de verdad no es el cheque, sino que la presión regulatoria limite la personalización publicitaria basada en ubicación, que es donde está el negocio.