Google se libra de la ruptura de su negocio publicitario, pero deberá cambiar sus prácticas

Un juez federal libra a Google de vender su negocio publicitario, pero le ordena cambiar sus prácticas para favorecer la competencia. La decisión evita la mayor amenaza que pesaba sobre la tecnológica.
La justicia estadounidense ha dictado que Google no tiene que vender su negocio de publicidad, pero sí reorganizarlo para dar más espacio a la competencia. La jueza Leonie M. Brinkema, del Tribunal del Distrito Este de Virginia, determinó que la empresa de buscadores mantendrá su negocio publicitario, pero deberá modificar sus prácticas comerciales. La sentencia no especifica aún cómo deberá hacerlo, y su texto completo permanecerá bajo sellado durante 14 días.
Esta decisión es el capítulo más reciente de una batalla legal larga y compleja. El Departamento de Justicia (DOJ) presentó dos demandas antimonopolio: una en 2020 centrada en el negocio de búsqueda y otra en 2023 dirigida específicamente al negocio de tecnología publicitaria. Ambas argumentaban que el dominio de Google en la publicidad digital constituía un monopolio ilegal. Los tribunales dieron la razón al gobierno en ambas. En 2024, un tribunal declaró que el negocio de búsqueda —incluida su lucrativa publicidad en resultados— era un monopolio ilegal. El pasado abril, otro tribunal llegó a la misma conclusión sobre la plataforma publicitaria.
Tras la decisión de 2024, el DOJ propuso medidas drásticas, como la desinversión del navegador Chrome y del sistema operativo Android. Sin embargo, en septiembre de 2025, el juez Amit Mehta, que supervisaba ese caso, rechazó esas peticiones. En su lugar, ordenó a Google que pusiera fin a los acuerdos de motor de búsqueda por defecto y que compartiera ciertos datos con sus competidores. Google está apelando estas medidas. Ahora, la jueza Brinkema ha seguido un patrón similar en el caso de publicidad: ha rechazado la ruptura y ha optado por una solución menos invasiva.
Google ha presentado la decisión como una victoria. Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de asuntos regulatorios de Google, declaró: "Estamos muy satisfechos de que el Tribunal haya rechazado la propuesta del DOJ de romper herramientas que ayudan a las pequeñas empresas a llegar a nuevos clientes". La reacción de la industria ha sido variada, pero para el gigante tecnológico supone un alivio frente a la mayor amenaza que enfrentaba: la desmembración de su negocio lucrativo.
El trasfondo de este caso es un ecosistema publicitario online que muchos consideran opaco y enrevesado. El gobierno argumentó que Google se aseguró su dominio mediante acuerdos exclusivos con fabricantes de dispositivos para que su buscador fuera el predeterminado en teléfonos móviles, además de pactos de reparto de ingresos con operadores de telefonía. Estos acuerdos, según la fiscalía, le permitieron cimentar su posición como el motor de búsqueda de facto en el mercado de smartphones, y con ello dominar también la publicidad asociada. Las nuevas órdenes podrían desmontar algunos de estos pilares.
El análisis de Salseo
- La victoria es parcial: Google evita el desmantelamiento, pero el hecho de que un tribunal confirme que tiene un monopolio ilegal es un golpe que nutre futuras acciones regulatorias. La marca queda tocada y la puerta abierta a nuevas demandas.
- El remedio sin detalles es una incógnita: hasta que no se publique la sentencia completa en 14 días, no sabremos si las exigencias serán cosméticas o realmente erosionarán el dominio. Vigilar cómo se redacte será clave para calibrar el impacto real.
- El patrón de Mehta y Brinkema sugiere que los jueces prefieren arreglos conductuales a la ruptura. Pero eso también traslada la batalla a los tribunales de apelación, donde Google ya está peleando contra las medidas de 2025. Si logra revertirlas, puede mantener su posición.
- No hay que olvidar el otro frente: aunque en EE.UU. se aleje el desmembramiento, la presión regulatoria no cesa. En Europa, la DMA (Ley de Mercados Digitales) ya obliga a Google a abrir su ecosistema. La sentencia estadounidense no cierra el problema global.