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Google ya no es el sueño laboral de todos: el boom de la IA y los despidos cambian las reglas

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Google ya no es el sueño laboral de todos: el boom de la IA y los despidos cambian las reglas

Sueldos de hasta un millón de dólares ya no bastan para retener talento en Google. La fiebre por las acciones de startups de IA y la pérdida de estabilidad laboral están empujando a muchos empleados a buscar nuevos horizontes.

Ganar cerca de un millón de dólares al año no fue suficiente para que Yousuf Imran se quedara en Google. En 2026, este ejecutivo de cuentas de 41 años se embolsó 986.000 dólares, en gran parte gracias a las comisiones por ventas. Sin embargo, no podía ignorar el potencial de 'dinero que te cambia la vida' que el auge de la inteligencia artificial estaba generando fuera de los grandes gigantes tecnológicos. 'Google paga muy bien, pero los paquetes de acciones en OpenAI y Anthropic están en otro universo', confesó Imran, que en abril dejó la compañía para montar su propia startup de herramientas de ventas con IA.

El goteo de salidas no es casualidad. En las últimas semanas, Google ha perdido a varios investigadores de IA de alto perfil que han fichado por OpenAI y Anthropic. Las entrevistas con una docena de empleados actuales y antiguos revelan que la promesa de participaciones accionariales antes de una posible salida a bolsa se ha convertido en un imán irresistible. Para algunos, la oportunidad de construir algo propio y ver el impacto directo de su trabajo ha terminado pesando más que la seguridad de un puesto en el gigante de las búsquedas.

Pero la fiebre por la IA es solo una parte de la historia. La reputación de Google como un lugar de trabajo de ensueño se ha ido agrietando por otros motivos. Durante años, la empresa fue sinónimo de estabilidad laboral, con despidos masivos prácticamente inexistentes. Eso cambió en 2023, cuando recortó unos 12.000 puestos, aproximadamente el 6% de su plantilla. A esas reducciones les siguieron rondas más pequeñas y planes de bajas voluntarias, mientras la compañía redirigía recursos hacia la IA y ajustaba el exceso de contrataciones de la pandemia.

Para muchos empleados, esos recortes cambiaron su percepción sobre la seguridad a largo plazo. Joslyn Orgill, que trabajaba como ingeniera de datos, sobrevivió a los despidos de 2023, pero aun así decidió dejar la empresa el año pasado para hacer un doctorado. Taylor M. LaSane aceptó una baja voluntaria tras ver que los despidos repetidos hacían que marcharse pareciera menos arriesgado que antes. A esto se suman otros pequeños cambios: recortes en presupuestos para viajes, eventos de equipo y celebraciones, cafeterías con horarios reducidos y políticas de teletrabajo más restrictivas.

Aashna Doshi, que dejó Google en mayo para lanzar una startup de IA, resume un sentimiento compartido: 'En una gran empresa tecnológica eres una pieza de una máquina muy grande. Yo ansiaba tomar decisiones, moverme rápido y ver los resultados directos de mi trabajo'. Para ella, la versión más aterradora de la decisión no era irse, sino quedarse y preguntarse siempre qué podría haber sido. Aunque Google sigue siendo uno de los empleadores más atractivos del mundo —especialmente para estudiantes de informática—, la encuesta de la firma Universum muestra que en Estados Unidos ha caído del primer puesto entre estudiantes de negocios en 2023 al quinto en la más reciente.

El análisis de Salseo

  • La fuga de talento no es solo por dinero: la posibilidad de conseguir acciones de startups como OpenAI o Anthropic antes de que salgan a bolsa puede generar patrimonios mucho mayores que los sueldos y bonos de Google, pero también refleja un apetito por asumir más riesgo y tener un impacto más directo en proyectos de IA punteros.
  • Los despidos de 2023 rompieron un tabú en Google y cambiaron la percepción de estabilidad laboral. Cuando una empresa que históricamente no despedía empieza a hacerlo, el cálculo de riesgo personal de los empleados cambia: si igualmente te pueden echar, ¿por qué no probar suerte en una startup con más potencial de recompensa?
  • La pérdida de talento en investigación de IA es especialmente delicada para Google, que compite ferozmente en este campo. Si las mentes más brillantes se van a rivales más ágiles, la capacidad de innovación a largo plazo del gigante podría resentirse, sobre todo en áreas donde la ventaja de ser el primero es clave.
  • El desgaste de la cultura laboral —menos perks, más burocracia y sensación de ser un engranaje más— puede parecer menor, pero afecta a la retención de perfiles que buscan agilidad y propósito. La combinación de menos seguridad, menos glamour y la tentación del 'boom' de la IA crea un cóctel que ni siquiera un sueldo de un millón de dólares puede contrarrestar.

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