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Los bonos ligados a la IA empiezan a resquebrajarse antes de los resultados de Meta y Microsoft

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Los bonos ligados a la IA empiezan a resquebrajarse antes de los resultados de Meta y Microsoft

El mercado de deuda vinculado a la inteligencia artificial muestra grietas, con los inversores nerviosos ante la avalancha de emisiones y las cuentas de los gigantes tecnológicos.

La fiesta de la inteligencia artificial no solo se juega en bolsa. En el mercado de bonos, las empresas están emitiendo deuda a un ritmo frenético para financiar sus ambiciones en IA, y eso empieza a pasar factura. Según advierte Bryce Doty, gestor en Sit Investment Associates, están apareciendo grietas en los bonos corporativos ligados a este sector, justo cuando Meta y Microsoft se preparan para presentar sus resultados trimestrales.

El problema es simple, pero poderoso: hay demasiada oferta de deuda. Las grandes tecnológicas y otras compañías relacionadas con la IA han inundado el mercado con nuevas emisiones para costear centros de datos, chips y toda la infraestructura que requiere esta tecnología. Esa avalancha de papel está presionando los precios de los bonos existentes y elevando sus rendimientos, lo que en la práctica encarece la financiación futura.

"El dinero tiene que salir de algún sitio", resume Doty. Con tantas emisiones compitiendo por el capital de los inversores, el resto del mercado de bonos corporativos también sufre. No es solo un problema de las empresas de IA: la sed de financiación del sector está absorbiendo liquidez que antes iba a otros rincones, lo que puede contagiar las carteras de renta fija más diversificadas.

El momento no es casual. Esta semana, Meta Platforms presenta sus cuentas, y los inversores estarán muy atentos a cuánto está gastando en IA y, sobre todo, a si ese gasto se traduce en ingresos tangibles. Si los números decepcionan, la desconfianza podría saltar de la renta variable a la renta fija, agravando la presión sobre los bonos. Microsoft, que también está en plena ofensiva de IA, añade más leña al fuego con sus propios resultados.

En definitiva, el mercado de bonos está lanzando una señal de advertencia: el apetito por financiar la revolución de la IA no es infinito. Si las empresas no demuestran pronto que el retorno justifica semejante despliegue de capital, el grifo podría empezar a cerrarse, encareciendo el coste de sus ambiciones y poniendo a prueba las valoraciones de todo el ecosistema.

El análisis de Salseo

  • El exceso de emisiones de deuda para financiar la IA está elevando los costes de financiación de las propias empresas tecnológicas, lo que puede comerse parte de los márgenes que tanto gustan a los inversores. No es solo un susto pasajero: si los rendimientos siguen subiendo, los proyectos de IA tendrán que ser aún más rentables para justificarse.
  • Los resultados de Meta y Microsoft son la primera prueba de fuego real. Si el gasto en IA sigue disparado pero los ingresos no convencen, el castigo podría ser doble: en bolsa por la decepción y en bonos por el mayor riesgo percibido. Es el momento de mirar más allá del beneficio por acción y escudriñar la letra pequeña sobre inversiones en infraestructura.
  • Hay un efecto contagio infravalorado: la sed de capital de la IA está drenando liquidez de otros sectores en el mercado de bonos. Eso significa que empresas sin nada que ver con la tecnología podrían sufrir condiciones de financiación más duras, lo que añade un punto de tensión macro que no está en el radar de muchos inversores.

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Fuente: Market Watch