Guerra electrónica: por qué el mercado repiensa las valoraciones en defensa

La próxima generación de ganadores en defensa podría parecerse más a empresas de software e IA que a fabricantes de armas convencionales. Los inversores empiezan a distinguir entre plataformas heredadas y sistemas con IA, drones y guerra electrónica.
La forma de hacer la guerra está cambiando a una velocidad que pocos habían anticipado, y eso obliga a los inversores a replantearse cómo valoran a las empresas del sector defensa. Según Joachim Klement, estratega de Panmure Liberum, la próxima generación de ganadores en este ámbito podría parecerse cada vez más a compañías de software e inteligencia artificial que a los fabricantes de armamento convencional de toda la vida.
"La guerra electrónica es un fenómeno tecnológico", explicó Klement en una entrevista con CNBC. "Estas empresas deben cotizar como empresas tecnológicas". El mensaje es claro: no todas las compañías de defensa son iguales, y el mercado empieza a diferenciar entre las que apuestan por sistemas potenciados por IA, drones y guerra electrónica, y las que siguen ancladas en plataformas tradicionales como tanques o artillería.
El entorno geopolítico sigue siendo un viento de cola para el sector, con Europa inmersa en un rearme histórico. Sin embargo, Klement advierte de que el riesgo de adquisición, la presión fiscal y la rotación hacia valores de IA están separando a los ganadores de los perdedores. Los inversores ya no se conforman con saber cuánto van a gastar los gobiernos, sino que analizan hacia dónde fluye ese dinero: ¿plataformas heredadas o sistemas con IA y drones?
Un ejemplo reciente es la cancelación por parte de Alemania del programa F126, que demuestra que incluso con presupuestos al alza, los grandes programas tradicionales pueden ser vulnerables si son lentos, caros o no se alinean con las necesidades militares cambiantes. "A menudo los generales luchan la guerra anterior, no la siguiente", señaló Klement, criticando que el complejo militar-industrial europeo está dominado por fabricantes de armas convencionales.
En este contexto, empresas como Rheinmetall podrían estar quedándose atrás en el desarrollo de sistemas de armas mejorados con IA y drones, mientras que otras como Leonardo en Italia o BAE Systems en Reino Unido están construyendo sistemas que utilizan estas tecnologías para combatir. La reciente debilidad en las acciones europeas de defensa, más que un problema de fundamentales, refleja una rotación de flujos hacia valores de IA, según Klement, que insiste en que el rearme europeo continúa sin pausa, especialmente en Alemania y Polonia.
El análisis de Salseo
- La clave ya no es cuánto se gasta en defensa, sino en qué se gasta. Los inversores están aprendiendo a distinguir entre plataformas heredadas (tanques, artillería) y sistemas con IA, drones y guerra electrónica, que prometen márgenes y crecimiento más propios del sector tecnológico.
- La cancelación del programa F126 alemán es una señal de alerta: incluso con presupuestos récord, los proyectos caros y lentos pueden caerse. Esto castiga a los fabricantes tradicionales y beneficia a los que se adaptan rápido a las nuevas necesidades militares.
- La reciente debilidad de las acciones europeas de defensa podría ser más un problema de flujos que de fundamentales. La rotación hacia valores de IA (como Alphabet o SpaceX) está drenando capital del sector, pero el rearme europeo sigue intacto, lo que podría crear oportunidades para los que sepan elegir.
- Rheinmetall, a pesar de ser un gran beneficiario del rearme, es señalada como rezagada en IA y drones. Si el mercado empieza a pagar primas por capacidades tecnológicas, la compañía podría ver comprimido su múltiplo frente a rivales más innovadores como Leonardo o BAE Systems.