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Huang (Nvidia) promete vender el doble de chips el año que viene

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Huang (Nvidia) promete vender el doble de chips el año que viene

El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, asegura que la compañía duplicará el número de chips que vende el próximo año, una declaración que llega después de que la empresa anticipara un crecimiento del 70% para el ejercicio que cierra en enero de 2028.

Nvidia vuelve a poner el listón muy alto. Su consejero delegado, Jensen Huang, afirmó este jueves que la compañía venderá el doble de chips el año que viene que este año. Lo hizo ante los medios de comunicación, en el marco de una cumbre celebrada en Escocia junto al rey Carlos III del Reino Unido. "Espero que Nvidia venda el doble de chips el próximo año que este", dijo Huang, que justificó el optimismo en el tirón de la inteligencia artificial: la tecnología, en su opinión, está aportando beneficios a industrias y economías muy diversas, y "en casi todos los países en los que estamos, la gente quiere invertir en IA".

La frase no llega en el vacío. Es la última de una ristra de previsiones que dibujan un crecimiento enorme durante los próximos seis trimestres y se produce poco después de que la propia compañía desvelara que espera un avance del 70% en el ejercicio fiscal que termina en enero de 2028, lo que equivaldría a unos 673.000 millones de dólares. Aquel anuncio ya obligó a los analistas a disparar sus expectativas, y esta nueva declaración apunta en la misma dirección. Conviene tener un matiz en la cabeza: Nvidia no desglosa cuántos chips vende en total, así que el "el doble" es una intención difícil de comprobar con cifras oficiales.

El catálogo de la compañía, eso sí, es mucho más amplio de lo que suele pensarse. Sus productos más conocidos son las tarjetas gráficas (GPU) para centros de datos, como las familias Blackwell y Rubin, el motor de la fiebre de la IA. Pero Nvidia también fabrica procesadores centrales (CPU), chips de conmutación de red, chips para redes ópticas, chips para portátiles, los procesadores Jetson que van en robots y coches, e incluso el chip que lleva dentro la consola Nintendo Switch 2. Como referencia de volumen, el otoño pasado Huang contó que la empresa había enviado 6 millones de GPU Blackwell en cuatro trimestres.

La cumbre escocesa no era precisamente una presentación de producto. El tema central era la seguridad de la inteligencia artificial, y Huang estuvo acompañado por representantes de Google DeepMind, OpenAI y Anthropic. El debate público sobre los riesgos para la humanidad ha alcanzado un punto álgido después de que varios investigadores advirtieran de que ya no somos capaces de controlar los sistemas de IA más avanzados. La postura del directivo fue la de tratar la seguridad como un problema de ingeniería: "Cuando un producto no es seguro, debemos frenarlo y seguir trabajando en él", señaló.

Para el inversor, el mensaje se traduce en una idea sencilla: Nvidia quiere convencer al mercado de que la demanda de IA no se agota, sino que se multiplica, y de que la compañía está en el centro de ese proceso tanto vendiendo como participando en las conversaciones sobre cómo debe regularse. Ahora bien, entre una promesa de duplicar unidades y una cifra de facturación hay un trecho importante, y ese es el punto donde conviene fijar la mirada en los próximos resultados.

El análisis de Salseo

  • Vender el doble de chips no equivale a facturar el doble. No todos los chips valen lo mismo: una GPU de centro de datos para IA cuesta muchísimo más que un procesador para portátil o el chip que va dentro de una consola. Si el crecimiento se concentra en los productos más baratos, los ingresos podrían subir bastante menos que ese "x2", y como Nvidia no publica el número total de unidades, la promesa es difícil de verificar.
  • La declaración refuerza una previsión que ya movió el tablero: un crecimiento del 70% en el ejercicio que termina en enero de 2028, unos 673.000 millones de dólares. Es decir, los analistas ya tuvieron que subir sus números hace poco y ahora se ven empujados a revisarlos otra vez. La señal a vigilar es clara: si en los próximos trimestres los pedidos y los ingresos no acompañan ese ritmo, la distancia entre el relato y las cuentas se acaba pagando en la cotización.
  • El argumento de fondo es geográfico: Huang no habla solo de las grandes tecnológicas estadounidenses, sino de que "casi todos los países" quieren capacidad propia de IA. Eso amplía el mercado potencial, pero también abre un frente incómodo, porque la venta de chips a nuevos países choca de lleno con los controles de exportación. Cuanto más dependa la historia de la demanda internacional, más sensible será a cualquier cambio regulatorio en ese terreno.
  • El escenario elegido para soltar el mensaje no es casual: una cumbre sobre seguridad de la IA con el rey Carlos III y con DeepMind, OpenAI y Anthropic en la sala. Al hablar de frenar productos que no son seguros, Huang intenta colocar a Nvidia dentro de la solución y no del problema, una posición defensiva útil cuando se legisla sobre su sector. Traducción para el accionista: la empresa no solo vende hardware, también pelea por que las reglas del juego no le recorten el mercado.

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Fuente: CNBC