Huawei reta a Nvidia con dos chips de IA Ascend 960 para 2027

Huawei ha puesto fecha a su próximo golpe sobre la mesa: dos chips de IA de la familia Ascend 960 llegarán en 2027 para arañar terreno a Nvidia en el mercado chino de computación para inteligencia artificial.
Huawei ha movido ficha en su particular pulso con Nvidia. La compañía china, que no cotiza en bolsa, ha anunciado que lanzará dos nuevos chips de inteligencia artificial de su familia Ascend 960 a lo largo de 2027: el Ascend 960DT llegará en el primer trimestre del año y el Ascend 960PR en el tercero. Lo ha confirmado David Wang, presidente rotatorio de la empresa, durante la conferencia Huawei Connect celebrada en Shanghái. Con este calendario, Huawei deja algo más claro cuándo piensa apretar en el mercado chino de computación para IA, uno de los que más rápido crece del mundo y en el que Nvidia (NVDA) es el gran referente.
La estrategia de Huawei no consiste en ganar la batalla del chip más potente, sino en la del conjunto. En lugar de competir únicamente por el rendimiento de cada procesador, la compañía pone el foco en conectar muchísimos chips entre sí para formar sistemas de cálculo más grandes, capaces de asumir tareas exigentes de entrenamiento (cuando se «enseña» a un modelo de IA) y de inferencia (cuando ese modelo ya funciona y responde a los usuarios). Su tecnología UnifiedBus es precisamente la encargada de enlazar esos chips en clústeres. Y no se trata solo de planes: Huawei asegura que ya ha enviado más de 1.000 de estos sistemas interconectados a más de 370 clientes.
El contexto explica por qué este anuncio pesa más de lo que parece. Las restricciones de Estados Unidos a la exportación siguen limitando el acceso de China a los procesadores de IA más avanzados de Nvidia, lo que ha dejado un hueco enorme para que los fabricantes locales se cuelen en los pedidos de las nubes chinas y de los desarrolladores de inteligencia artificial del país. Huawei sigue por detrás de Nvidia en la gama más alta, pero intenta compensar esa desventaja con arquitectura, redes y clústeres más grandes. Además, la compañía cree que el viento sopla a su favor: en un informe publicado el miércoles, proyecta que los agentes de IA podrían acaparar más del 90% del tráfico global de tokens en 2035, lo que dispararía la necesidad de infraestructura de cálculo.
Para Nvidia, la cuestión clave no es si Huawei iguala sus mejores chips de inmediato, sino si la familia Ascend 960 acaba siendo lo bastante buena para una porción cada vez mayor de las cargas de trabajo de IA en China. Ahí está el verdadero riesgo: que el gigante chino no gane por potencia, sino por suficiencia. La primera prueba real llegará cuando el 960DT salga al mercado a comienzos de 2027 y se vea hasta qué punto los clientes chinos están dispuestos a desplegarlo de forma masiva.
El análisis de Salseo
- Aquí lo relevante no es un chip concreto, sino una forma de vender: Huawei compite conectando miles de procesadores en clústeres (su tecnología UnifiedBus) en vez de pelear por el chip individual más potente. Si esa vía funciona, la desventaja de rendimiento por chip deja de ser decisiva, porque el cliente compra capacidad total de cálculo, no una pieza aislada.
- El motor de fondo es geopolítico, no tecnológico: las restricciones de EE. UU. han convertido el mercado chino en una especie de reserva protegida donde Huawei no se enfrenta de tú a tú a los chips punteros de Nvidia. Por eso el riesgo para Nvidia no es perder una comparativa de laboratorio, sino que los clientes chinos se acostumbren a un producto local «suficientemente bueno» y no vuelvan atrás.
- Los datos de tracción ya existen: más de 1.000 sistemas interconectados entregados a más de 370 clientes indican que esto no es un anuncio de PowerPoint, sino algo que ya se está instalando. La señal concreta a vigilar es cuántas nubes y desarrolladores chinos anuncian despliegues con el 960DT tras su llegada en el primer trimestre de 2027.
- Ojo con el dato de los agentes de IA: que Huawei proyecte que acapararán más del 90% del tráfico global de tokens en 2035 es, a la vez, un argumento comercial para justificar su apuesta y una pista de que el pastel de la infraestructura de IA puede crecer tanto que haya sitio para varios actores. El matiz incómodo para Nvidia es que ese crecimiento puede repartirse muy desigual por geografías, y China es justo donde más difícil lo tiene.