Producto

La IA física despega en Wall Street: robots y coches autónomos, el próximo 'boom' inversor

·PositivoImpacto medio
La IA física despega en Wall Street: robots y coches autónomos, el próximo 'boom' inversor

Grandes bancos y líderes tecnológicos apuestan por la inteligencia artificial física como la siguiente gran ola tras los chatbots. Empresas como Ouster se perfilan como beneficiarias.

La fiebre de la inteligencia artificial está mutando. Si hasta ahora los inversores se han centrado en chatbots y centros de datos, cada vez más estrategas y gurús tecnológicos señalan hacia un nuevo horizonte: la llamada 'IA física'. Hablamos de sistemas capaces de interactuar con el mundo real, desde robots industriales y vehículos autónomos hasta máquinas humanoides. La idea es que los avances en modelos de IA y potencia de cálculo van a acelerar este campo de forma brutal.

JP Morgan, Barclays o el mismísimo Masayoshi Son, fundador de SoftBank, coinciden: aquí puede nacer la próxima empresa billonaria. Raisah Rasid, estratega de JP Morgan, destacó que la adopción masiva de la IA generativa está ocurriendo a una velocidad de vértigo y que la robótica y los vehículos autónomos serán los siguientes grandes beneficiados. Por su parte, Barclays prevé que el mercado de robots humanoides pase de unos 2.000-3.000 millones de dólares actuales a 200.000 millones en 2035.

Jensen Huang, CEO de Nvidia, no se queda atrás. Durante una visita a Corea del Sur, subrayó el potencial de la robótica para un país que es un centro manufacturero mundial. En la junta de accionistas de Nvidia, Huang fue tajante: la robótica es la segunda mayor oportunidad de crecimiento a largo plazo para la compañía, solo por detrás de la propia inteligencia artificial. Además, cree que los vehículos autónomos serán la primera gran aplicación comercial de estas tecnologías.

El problema para el inversor de a pie es que la mayoría de empresas punteras en robots humanoides aún no cotizan en bolsa. Así que la atención se centra en compañías que suministran tecnologías habilitadoras. Ouster es un ejemplo claro: fabrica sensores lidar digitales que permiten a las máquinas autónomas mapear su entorno en 3D. La empresa recibió un espaldarazo el mes pasado cuando sus sensores Rev8 OS fueron homologados para la plataforma de vehículos autónomos Nvidia DRIVE Hyperion.

Ouster ha subido más de un 90% este año, cotizando en torno a los 44,64 dólares. Sus ingresos por producto crecieron un 55% interanual en el primer trimestre, hasta un récord de 48,23 millones de dólares, con un margen bruto del 43% y más de 12.600 sensores enviados. Pero ojo: la empresa sigue sin ser rentable y cotiza a más de 23 veces sus ventas, lo que ha llevado a los analistas a mantener una recomendación de 'mantener'. Barclays también señala a China como el gran dominador actual de la robótica industrial, con casi 300.000 robots instalados al año frente a unos 34.000 en Estados Unidos.

El análisis de Salseo

  • La 'IA física' no es un simple relevo generacional de la IA de software, sino una expansión del mercado total al que puede aspirar la tecnología. Si los chatbots conquistaron el mundo digital, los robots y los coches autónomos aspiran a transformar el mundo físico, con un impacto económico potencialmente mayor.
  • El respaldo de Nvidia a Ouster con la homologación para su plataforma DRIVE Hyperion es una señal de validación técnica clave. No es solo un contrato más: coloca a Ouster como un proveedor de referencia para cualquier desarrollador que use el ecosistema de Nvidia en vehículos autónomos, lo que podría acelerar su adopción comercial.
  • El verdadero reto para el inversor está en el calendario. Barclays habla de una primera fase hasta 2030 centrada en industria y logística, donde la rentabilidad es más inmediata por la escasez de mano de obra. La segunda ola, con robots cuidando ancianos o en hostelería, es más incierta y depende de que los costes se desplomen. Conviene vigilar los márgenes y la evolución de los pedidos de Ouster para ver si el crecimiento se traduce en beneficios.
  • El dominio chino en robótica industrial es un arma de doble filo: por un lado, valida la demanda global; por otro, supone un riesgo competitivo para las empresas occidentales si Pekín decide apostar fuerte por campeones nacionales en sensores lidar o robótica avanzada.

Empresas mencionadas

Fuente: Invezz