La IA no se ha comido a Google: un analista dice que su buscador sale reforzado

Un analista de Evercore ISI sostiene que los números desmienten la gran tesis del mercado: el liderazgo de Google en búsquedas no solo aguanta, sino que se ha fortalecido, y la inteligencia artificial está generando crecimiento nuevo en lugar de destruirlo.
Desde que la inteligencia artificial generativa irrumpió en escena, una de las tesis más repetidas en el mercado ha sido que los chatbots acabarían con el buscador de Google. La lógica parecía impecable: si puedes preguntarle a una IA y obtener una respuesta directa, bien redactada y en segundos, ¿para qué vas a entrar en una lista de enlaces y rebuscar entre ellos? Pues según un analista de Evercore ISI, los datos cuentan justo lo contrario. Su conclusión es que el liderazgo de Google en el negocio de las búsquedas no solo no se ha debilitado, sino que se ha reforzado, y que la IA está abriendo nuevas vías de crecimiento en vez de cerrarlas.
El miedo nunca fue solo tecnológico, era sobre todo de negocio. El buscador es la máquina de hacer caja de Google: la inmensa mayoría de sus ingresos llega de la publicidad que se cuela entre los resultados. Si el usuario empieza a resolver sus dudas en una ventana de chat sin anuncios, ese grifo se va cerrando poco a poco. Por eso la amenaza de la IA se tomó tan en serio: no era que Google dejara de ser popular, era que su modelo de ingresos dejara de encajar con la forma en que la gente busca información.
La lectura del analista de Evercore ISI es que ese escenario no está ocurriendo. La apuesta de Google ha sido meter la IA dentro de su propio producto, con respuestas generadas que se muestran integradas en el buscador, en lugar de quedarse mirando cómo otros se llevaban a sus usuarios. Traducido al bolsillo del inversor: la gente sigue pasando por ahí y sigue viendo publicidad, así que el negocio estrella mantiene su función. La IA, en este relato, no canibaliza el buscador: lo amplía y lo hace más útil para quien lo usa.
Conviene, aun así, no lanzar las campanas al vuelo. Lo que hay aquí es la opinión de una casa de análisis sobre unos datos que cada cual interpreta a su manera, no un cambio contable ni un resultado trimestral. Para el inversor, lo relevante es que se está poniendo en duda la narrativa que llevaba tiempo pesando sobre Google: la de que su negocio principal tenía los días contados. Cuando esa percepción cambia, puede mover al mercado más que muchas cifras concretas.
De cara a lo que viene, la clave está en vigilar si el uso del buscador se mantiene o crece, si las respuestas con IA acaban acompañadas de publicidad que se monetiza igual de bien que los enlaces de siempre y a qué ritmo la gente adopta asistentes rivales como alternativa. Y el matiz que el titular no cuenta: las disrupciones tecnológicas suelen avanzar despacio y luego de golpe, así que dar por cerrado el debate con una nota de analista sería tan precipitado como darlo por perdido hace un año.
El análisis de Salseo
- El riesgo real nunca fue que la gente dejara de buscar, sino que las respuestas de IA se llevaran los clics y, con ellos, los anuncios. Si el uso se mantiene y la IA se integra dentro del propio buscador, ese temor pierde fuerza: la máquina publicitaria sigue engrasada.
- Para Google la búsqueda no es un negocio más, es la base de sus ingresos publicitarios. Por eso esta noticia mueve más la percepción de los inversores que cualquier trimestre concreto: lo que está en juego es si su negocio estrella sigue siendo defendible frente a la IA.
- La señal concreta que hay que vigilar es la monetización: que una búsqueda con respuesta generada siga generando ingresos publicitarios parecidos a los de una búsqueda con enlaces, y a qué velocidad la gente adopta asistentes de la competencia como sustituto.
- Ojo con la lectura contraria: esto es la opinión de una sola casa de análisis sobre unos datos interpretables, no una prueba de que el peligro haya desaparecido. Las disrupciones avanzan despacio y luego de golpe, y la narrativa del mercado cambia de signo en cuestión de semanas.