La IA puede «superar la avalancha» de los bonos al 5,3%: qué mirar y qué evitar

El estratega jefe de Siebert Financial sostiene que las mejores acciones de inteligencia artificial todavía pueden ganar la partida aunque el bono a 10 años estadounidense se dispare al 5,3%. Su receta: separar la tecnología en tres niveles y elegir con lupa a quién comprar en los recortes.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años ha tocado el 5,3%, un nivel que en la práctica encarece el dinero para todo el mundo. Ese bono es la referencia global: marca cuánto exige un inversor por prestar dinero a largo plazo al país que emite la principal divisa del planeta. Cuando esa cifra sube, la renta fija se convierte en una alternativa muy seria frente a la bolsa y los inversores empiezan a exigir más a las acciones para mantenerlas en cartera.
En ese escenario, Mark Malek, director de inversiones de Siebert Financial, sostiene que las mejores compañías de inteligencia artificial todavía pueden «superar la avalancha». Su idea es que no todo el sector tecnológico encaja igual de mal cuando los tipos se tensionan: hay negocios capaces de generar caja suficiente como para compensar el castigo que el mercado aplica a las empresas que prometen beneficios a muchos años vista. Para ordenarlo, plantea un marco de tres niveles con el que separar la tecnología que aguanta el tipo de la que solo vive de expectativas, y señala dónde ve las mejores oportunidades para comprar en los recortes.
El mecanismo que hay detrás es sencillo de entender. Cuando el bono paga un 5,3%, el dinero deja de ser barato: financiarse cuesta más y cualquier ganancia futura vale menos hoy, porque el inversor la descuenta a un tipo más alto. Eso golpea con especial dureza a las compañías que aún no ganan dinero, que dependen de seguir levantando financiación o que cotizan a precios que asumen un crecimiento perfecto durante años. En cambio, favorece a las que ya ingresan, tienen caja y no necesitan pedir prestado para crecer. Es la misma lógica que explica por qué el sector de los semiconductores y la infraestructura de centros de datos para la IA han resistido mejor que otras patas del sector: hay pedidos, hay facturación y hay demanda real detrás.
Para el inversor particular, la lectura práctica es que la inteligencia artificial ha dejado de ser un bloque único que sube o baja en conjunto. Con el bono al 5,3%, el mercado empieza a discriminar entre quienes construyen la infraestructura de la IA y quienes solo ponen la etiqueta en su presentación corporativa. La tesis de Malek, en el fondo, es que ese proceso de selección es bueno: expulsa a los pasajeros de última hora y deja sitio a los negocios que de verdad ganan dinero con la tecnología.
El análisis de Salseo
- Con el bono a 10 años al 5,3%, el listón para las acciones de IA sube: ya no basta con contar una buena historia, hay que demostrar ingresos y caja. Las que no lo hagan sufrirán más que el resto aunque el sector siga de moda.
- El marco de tres niveles es la señal de que la IA ha entrado en fase de madurez: el dinero deja de repartirse por igual entre todo lo que lleve la etiqueta y empieza a concentrarse en quien factura de verdad, como semiconductores e infraestructura de centros de datos.
- Cuidado con el matiz contrario al titular: si el bono sube porque la economía va fuerte, la demanda de IA se mantiene y el daño es menor; si sube por miedo al déficit o a la inflación, el golpe a las tecnológicas es mucho más serio. Merece la pena vigilar el motivo del movimiento, no solo el nivel.
- Es una opinión de gestor, no una noticia corporativa: no cambia los números de ninguna empresa cotizada, así que su utilidad es como contexto para decidir en qué parte del sector posicionarse cuando lleguen los recortes.