IBM se lleva 1.000 millones para su fábrica cuántica e IonQ se alía con Nvidia

El sector cuántico cierra la semana con una lluvia de noticias: IBM asegura 1.000 millones de dólares públicos para fabricar obleas cuánticas, IonQ y Nvidia aceleran el diseño de circuitos con IA generativa y D-Wave prepara su doble plataforma.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha cerrado con Anderon, filial de IBM, una ayuda de 1.000 millones de dólares dentro de la ley CHIPS and Science Act para impulsar la investigación y el desarrollo de fabricación de obleas cuánticas en su planta de 300 milímetros de Albany (Nueva York). A esa cantidad hay que sumar otros 1.000 millones que IBM pone de su propio bolsillo. La instalación ya ha empezado a producir sus primeras obleas cuánticas, destinadas a matrices de qubits superconductores y a componentes de señalización y lectura. La cifra es relevante porque fabricar hardware cuántico de forma fiable sigue siendo uno de los mayores cuellos de botella del sector: el reto ahora es pasar de las primeras pruebas a una producción estable, tanto para IBM como para clientes externos.
En el terreno del software, IonQ ha trabajado junto a Nvidia, el laboratorio nacional de Oak Ridge y la Universidad de Tennessee en un método de inteligencia artificial generativa capaz de crear circuitos de optimización cuántica directamente, sin tener que ajustar parámetros una y otra vez a mano. En las pruebas, el tiempo de generación de circuitos se mantuvo en torno a 28 segundos para todos los tamaños de problema analizados, mientras que el método anterior pasaba de unos 34 segundos con cuatro qubits a más de 11 minutos con doce. En un problema de referencia de 100 variables, además, la calidad de la solución prácticamente se duplicó al aumentar el tamaño de los subproblemas. El matiz importante: todo se ejecutó sobre una simulación en una GPU H200 de Nvidia, no sobre hardware cuántico real, así que el siguiente paso es comprobar si funciona igual en las máquinas de IonQ.
Fuera de Estados Unidos, la finlandesa IQM Quantum Computers ha firmado su primer contrato de venta en Sudamérica con el Instituto de Investigación Eldorado de Brasil. El acuerdo incluye un sistema IQM Spark que se instalará en Campinas en el primer trimestre de 2027 y da a los investigadores brasileños acceso remoto al sistema en la nube de 54 qubits que IQM tiene en Europa, de forma que puedan desarrollar aplicaciones en local antes de dar el salto a hardware más potente. No se han desvelado las cifras económicas de la operación, pero el pedido se suma a la expansión de la compañía, que en agosto declaró una cartera de pedidos de 102 millones de euros: las entregas y la conversión de esa cartera son ahora los números a seguir.
Por su parte, D-Wave Quantum aprovechará el Quantum World Congress, que se celebra del 23 al 25 de septiembre, para mostrar sus dos plataformas: la de recocido cuántico (annealing), orientada a problemas de optimización a corto plazo, y la de puertas lógicas (gate-model), pensada para la computación cuántica tolerante a fallos a más largo plazo. La empresa presentará resultados comerciales y del sector público con annealing, junto a novedades sobre su arquitectura dual-rail, que según la compañía podría reducir los recursos necesarios para corregir errores cuánticos. D-Wave ha incorporado capacidad de puertas lógicas con la compra de Quantum Circuits Inc. por 550 millones de dólares, ha conseguido una beca de 1,5 millones de la NSF y puede recibir hasta 100 millones del programa CHIPS de I+D. Los inversores estarán pendientes de su primer equipo dual-rail, previsto para finales de este año.
La última pata de la semana llega de Oracle, que ha lanzado Java 27 con nuevas funciones de criptografía post-cuántica para proteger las aplicaciones empresariales de futuros ataques con ordenadores cuánticos. La actualización incorpora intercambio de claves híbrido TLS 1.3 a través de las interfaces estándar de seguridad de Java e incluye Oracle Jipher 20, que da soporte a los algoritmos ML-KEM y ML-DSA estandarizados por el NIST en entornos regulados. Este movimiento afecta más a la adopción de seguridad en las empresas que a la demanda de hardware cuántico, pero demuestra que la criptografía post-cuántica se está colando en infraestructuras de software que usa todo el mundo. El punto a vigilar es a qué velocidad llegan protecciones similares a las versiones de soporte a largo plazo de Java que corren en los grandes sistemas corporativos.
El análisis de Salseo
- La noticia de verdad es la de fabricación, no la de los qubits. El sector lleva años demostrando prototipos, pero le falta capacidad industrial para producirlos en serie; si Anderon logra pasar de las primeras obleas a una producción fiable y además vende a terceros, IBM dejaría de ser solo un fabricante de ordenadores cuánticos para convertirse en proveedor de piezas de medio sector.
- En el caso de IonQ, el titular es la IA generativa, pero el dato incómodo está en la letra pequeña: las pruebas se hicieron sobre una GPU de Nvidia simulando el comportamiento cuántico, no sobre un ordenador cuántico real. La señal a vigilar es si ese ahorro de tiempo (de más de 11 minutos a 28 segundos) se mantiene cuando se ejecute en hardware de verdad; si no se traslada, se queda en un buen experimento de laboratorio.
- D-Wave juega a dos bandas por necesidad: el recocido le da ingresos hoy con clientes reales, mientras que el mercado valora sobre todo la computación tolerante a fallos, que aún no factura. El catalizador concreto es su primer equipo dual-rail a final de año; si se retrasa o rinde por debajo de lo prometido, la doble narrativa se le queda a medias.
- La letra pequeña del sector es de dónde sale el dinero: buena parte de estos avances (los 1.000 millones de IBM, la beca de D-Wave, los fondos CHIPS) son subvenciones públicas, no ingresos de clientes que paguen la factura. Cuando ese grifo se estreche o cambien las prioridades políticas, las compañías sin pedidos comerciales sólidos lo notarán primero: por eso conviene seguir la conversión de la cartera de 102 millones de euros de IQM.