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Indigestión de la IA en el mercado de bonos: la gran cita de NVIDIA

·NeutralImpacto alto
Indigestión de la IA en el mercado de bonos: la gran cita de NVIDIA

El mercado cierra su peor semana en un mes: la avalancha de deuda tecnológica para financiar IA dispara los rendimientos de los bonos. Todos los ojos están puestos en las cifras de NVIDIA, que deben validar si la historia de la IA sigue en pie.

Wall Street cerró la última sesión de la semana con una victoria, pero no le sirvió para disimular el balance: fue su peor semana en más de un mes. El Dow Jones retrocedió un 0,85%, el S&P 500 un 1,43% y el Nasdaq-100 un 2,45%, con el ETF de semiconductores SOXX cayendo cerca de un 5%. El desencadenante no fue un solo susto, sino una conjunción de incendios: el petróleo volando a causa del colapso de las negociaciones entre EE. UU. e Irán, la incertidumbre sobre la inflación y, sobre todo, el malestar creciente en el mercado de bonos.

El foco esta vez no está en las acciones, sino en cómo se financia la inteligencia artificial. Los grandes nombres tecnológicos (Amazon, Alphabet, NVIDIA, Meta, Oracle y SpaceX) ya han emitido más de 200.000 millones de dólares en deuda este año para construir centros de datos, asegurar el suministro de chips, electricidad e infraestructura. En el mismo periodo del año pasado, las tecnológicas de grado de inversión apenas habían emitido 13.000 millones de dólares. Esa avalancha es buena para la economía real: crea empleo, inversión y productividad. Pero es también una carga enorme que compite por el mismo dinero que antes se dirigía a la deuda pública.

Y aquí está la indigestión: cuando el mercado ve tanta deuda corporativa de golpe, los inversores exigen más rentabilidad por los bonos del Tesoro para mantenerlos, y eso empuja al tipo consecuencias del Tesoro al alza. Esa misma semana se sumó un nuevo hito incómodo: la deuda pública de Estados Unidos superó los 40 billones de dólares. El Tesoro intentó calmó el mercado al duplicar sus recompras de bonos a largo plazo, hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación, pero el alivio apenas duró de un día y el viernes los rendimientos volvieron a subir. La mezcla de deuda, inflación y petróleo disparó el refugio en el oro y el Bitcoin, pero no fue suficiente para provocar un desplome bursátil.

Y aguanta porque que los beneficios llegan con fuerza. Los beneficios del S&P 500 se encaminan a un crecimiento interanual de más del 47% en el segundo trimestre; aunque ese dato está muy influido por resultados como los de Google y Amazon, incluso excluyéndolos el avance ronda el 28%, el mejor ritmo en años. Los datos económicos son mixtos pero saludables: la actividad en servicios brilla, mientras que el sector inmobiliario y parte de la industria sufren por los costes financieros. Ese desajuste ha abierto una brecha interna en la Reserva Federal. Kevin Warsh ha recortado deliberadamente la orientación futura (forward guidance) desde que está al frente, pero el mercado espera un mensaje más claro en Jackson Hole el viernes. Antes llegan una batería de datos de inflación, gasto, confianza del consumidor y PIB que condicionarán las apuestas sobre los próximos pasos.

El plato fuerte de la semana, con permiso de la Fed, será el miércoles después del cierre casi oficial de la temporada de resultados de NVIDIA. Es el rey de los semiconductores de la IA, y los inversores quieren ver que sus cifras confirman y prolongan ese entusamo que, estos días, está sido tan intenso como volátil. Si NVIDIA cumple, la semana roja de los chips queda como una simple previa indigestión. Si docilita, el vendido de bonos necesita ser calçado ante una narrativa que se ha visto frágil en Wall Street.

El análisis de Salseo

  • Los 200.000 millones de dólares que las grandes tecnológicas colocado en deuda este año no es un dato académico: es dinero que entra a competir directamente con el rendimiento que o consejero de Estado quiere pagar por su deuda. El buen punto no es el gasto en sí, sino cuánto encarece la financiación futura de la propia inteligencia artificial.
  • Más importante que las cifras de NVIDIA serán las palabras de la dirección sobre el gasto de sus grandes clientes, las hiperescaladoras de la nube. Si una sola gran empresa de nube avisa de que va a enfriar su inversión en centros de datos por el encarecimiento de la deuda, el susto de los semiconductores puede convertirse en una rotación seria.
  • El mercado ha podido absorber la subida de rendimiento gracias a que los beneficios siguen creciendo con fuerza, incluso excluyendo a Google y Amazon. Mientras los resultados sigan acompañando, esta subida de crisis se puede mantener. El punto de no retorno es el día: si la realidad de las cifras deja de justificar las valoraciones, los tipos de interés ya no se hitan a un simple tope de negociación.
  • Warsh ha quitado de la variedad a los inversores hay un perro guiando: con la Fed sin dar pistas extras, los rendimientos del bono a 10 años se vuelven el termómetro real para la bolsa. Mirad los datos de PCE y del PIB de esta semana, que son las que decidirán si la Fed se puede permitir no subir tipos mientras el coste del dinero sigue subiendo en el mercado.

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Fuente: TipRanks