Indonesia reescribe los derechos de autor y pone en jaque a Google y las plataformas de IA

El país asiático prepara una reforma legal que podría conceder derechos de autor a quien use inteligencia artificial para crear contenido, un movimiento que desafía el modelo actual de las grandes tecnológicas.
Indonesia está a punto de dar un vuelco al mundo de la propiedad intelectual. El gobierno del archipiélago está ultimando una reforma de su ley de derechos de autor que incluye una cláusula explosiva: otorgar la titularidad de los derechos a la persona que utilice inteligencia artificial para generar una obra, siempre que haya tenido un papel significativo en el proceso creativo.
Esta propuesta, recogida en un borrador de ley al que ha tenido acceso Reuters, supone un enfoque radicalmente distinto al que están adoptando otras jurisdicciones. Mientras en Estados Unidos o Europa los tribunales y legisladores debaten si una creación hecha por IA puede tener derechos de autor —y tienden a exigir una autoría humana sustancial—, Indonesia parece inclinarse por premiar al usuario de la herramienta, no al desarrollador del algoritmo ni a la máquina.
El movimiento tiene implicaciones directas para gigantes como Alphabet, matriz de Google, que está integrando la IA generativa en productos como su buscador o su suite ofimática. Si la ley sale adelante, cualquier indonesio que use, por ejemplo, un asistente de escritura o un generador de imágenes podría reclamar la propiedad intelectual del resultado, lo que abre la puerta a un nuevo marco de responsabilidades y derechos para las plataformas que ofrecen estos servicios.
La reforma también contempla otros cambios relevantes, como la ampliación de las excepciones para usos educativos y de investigación, y un refuerzo de las sanciones contra la piratería digital. Pero es el artículo sobre IA el que está generando más revuelo, porque podría sentar un precedente en una región donde muchos países aún no tienen una postura clara sobre la intersección entre tecnología y derechos de autor.
Por ahora, el texto es un borrador y aún debe pasar por el parlamento indonesio, donde podría sufrir modificaciones. No obstante, la señal es clara: el sudeste asiático quiere tener voz propia en la regulación de la inteligencia artificial, y no piensa esperar a que Washington o Bruselas marquen el camino.
El análisis de Salseo
- La propuesta indonesia invierte la lógica dominante: en lugar de negar la protección a las obras generadas por IA, la concede al usuario humano que la maneja. Esto podría incentivar la adopción de herramientas de IA en el país, pero también crea inseguridad jurídica para las plataformas, que podrían verse envueltas en disputas sobre la originalidad de los contenidos que generan sus usuarios.
- Para Alphabet, el riesgo no es solo legal, sino de negocio. Si los usuarios reclaman derechos sobre lo que crean con sus herramientas, la compañía podría perder el control sobre cómo se utilizan esos contenidos o enfrentarse a reclamaciones de regalías. Es un escenario que contrasta con el modelo actual, donde las condiciones de uso suelen otorgar amplias licencias a la plataforma.
- El verdadero impacto dependerá de cómo se defina 'papel significativo' en el proceso creativo. Si el umbral es bajo, cualquier persona que dé una instrucción a un chatbot podría convertirse en autor, lo que trivializaría el concepto de autoría. Si es alto, la medida sería más simbólica que práctica. La letra pequeña de la ley será clave.
- Conviene vigilar la reacción de otros países del sudeste asiático. Si la medida prospera, podría crear un efecto dominó en una región que busca atraer inversión tecnológica sin renunciar a proteger a sus ciudadanos. Para las grandes tecnológicas, un mosaico de regulaciones nacionales sobre IA sería una pesadilla operativa.