Inspur esquivó la blacklist de EE.UU. con una filial y siguió comprando chips de NVIDIA

La empresa china Inspur, incluida en la lista negra de EE.UU., usó una filial en Silicon Valley para seguir adquiriendo los chips de IA más potentes del país, fabricados por NVIDIA. Los funcionarios federales investigan esta posible elusión de las leyes de exportación.
Durante años, un cartel en una de las oficinas anodinas de Silicon Valley decía Inspur, el nombre de una de las empresas tecnológicas más importantes de China. Pero en marzo de 2023, Estados Unidos añadió a Inspur Group a la llamada lista de entidades, una blacklist con más de 3.000 compañías que tienen restringido hacer negocios con EE.UU. por considerarse un riesgo para la seguridad. Poco después, el cartel cambió a Aivres, el nombre de la nueva filial estadounidense de Inspur. La filial continuó con el trabajo de su matriz china: ayudar a construir una red global para proporcionar la potencia de cálculo que alimenta la creciente industria de inteligencia artificial de China.
La filial de Silicon Valley parece estar aprovechando varios vacíos legales en la ley de exportaciones de EE.UU., y ha jugado un papel clave en la forma en que Inspur esquiva las restricciones americanas. Funcionarios federales han comenzado a investigar el negocio de la filial, aunque no está claro en qué punto se encuentra la investigación, según cuatro funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato. The New York Times examinó miles de registros de envíos, documentos corporativos y contratos de suministro para reconstruir cómo funciona la red de Inspur. Los periodistas también visitaron instalaciones en China, el sudeste asiático y California, y hablaron con más de una docena de funcionarios, ejecutivos tecnológicos y analistas.
El punto clave es que los chips que Inspur seguía comprando son los mejores de inteligencia artificial de Estados Unidos, fabricados por NVIDIA. A pesar de la blacklist, la filial Aivres ha logrado seguir adquiriéndolos. Esto refleja dos cosas: la enorme demanda de potencia de cálculo para IA y la dificultad de hacer cumplir los controles de exportación. La lista de entidades está diseñada para impedir que las empresas chinas accedan a tecnología estadounidense, pero la estructura de filiales crea un agujero por el que se cuela el suministro.
Para NVIDIA, la situación es delicada. Por un lado, es un cliente más. Por otro, si el gobierno estadounidense endurece las normas o toma medidas contra Aivres, podría afectar a las ventas de NVIDIA en China, un mercado importante para sus chips de IA. La investigación es una señal de que los reguladores son conscientes del vacío legal y podrían cerrarlo. Esto podría traducirse en más restricciones para vender a China, lo que supondría un riesgo para la compañía.
El análisis de Salseo
- La investigación sobre Aivres es una señal de que Washington quiere cerrar los agujeros de la ley de exportaciones. Si se endurecen las normas, NVIDIA podría perder parte de su negocio en China, un mercado clave para sus chips de IA.
- El hecho de que Inspur haya montado una filial en Silicon Valley para seguir comprando chips demuestra que la demanda de computación para IA es tan alta que las empresas están dispuestas a asumir riesgos legales. Para NVIDIA, esto es un arma de doble filo: más ventas hoy, pero más riesgo regulatorio mañana.
- La blacklist no es infalible. La existencia de una filial estadounidense con otro nombre es un ejemplo de cómo las empresas pueden esquivar las sanciones. Esto podría llevar a una revisión más estricta de todas las filiales de empresas chinas en EE.UU., afectando a otras tecnológicas.
- El hecho de que los funcionarios federales estén investigando pero no haya conclusiones claras sugiere que el caso es complejo. Para el inversor, lo importante es vigilar si la investigación termina en acciones concretas, como multas o nuevas restricciones, porque eso podría mover la aguja para NVIDIA.