Regulación

Instagram, contra las cuerdas: su CEO admite que no hay 'balas de plata' para los menores

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Instagram, contra las cuerdas: su CEO admite que no hay 'balas de plata' para los menores

Adam Mosseri, director de Instagram, testificó en un juicio de referencia en EE.UU. y admitió que las herramientas de protección no reducen el tiempo de uso de los menores. Meta niega que sus plataformas causen adicción.

El consejero delegado de Instagram, Adam Mosseri, se convirtió este martes en el primer ejecutivo de Meta, la matriz de Instagram, en declarar en el juicio que enfrenta a la compañía con cuatro estados de EE.UU. por el impacto de las redes sociales en los menores. En el tribunal federal de Oakland (California), Mosseri defendió que la plataforma ha reforzado la protección de los jóvenes con controles parentales y restricciones más duras para los adolescentes. Eso sí, reconoció el límite de esas medidas: algunas herramientas no cambian cuánto tiempo ni con qué frecuencia los menores usan la aplicación. “No hay balas de plata para problemas como este”, dijo el directivo, de 43 años y al frente de Instagram desde 2018.

El caso lo han llevado a los tribunales California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, que acusan a Meta de violar la ley federal de privacidad infantil y las leyes estatales de protección al consumidor. No es una demanda cualquiera: es un juicio de referencia, un 'bellwether trial' en la jerga jurídica, que se celebra antes que el resto para marcar el tono de la oleada de demandas presentadas por adolescentes, colegios y fiscales generales contra las redes sociales.

Los demandantes sostienen que el uso de estas plataformas puede generar una adicción comparable a la de las máquinas tragaperras de los casinos o a la del tabaco. Meta lo niega: asegura que no hay evidencia científica de que sus plataformas causen adicción y se ampara en una ley federal que protege a las empresas de ser consideradas responsables por lo que publican sus usuarios. El testimonio de Mosseri importa porque admite que las herramientas de seguridad no atacan el núcleo del problema: el tiempo que los jóvenes pasan en la app.

Para el inversor, esto no es una sentencia, pero sí un recordatorio del riesgo legal que arrastra el sector. Si los estados ganan, Meta podría enfrentarse a más demandas y a una presión regulatoria mayor; si gana, refuerza su argumento de que el problema no está en el diseño del producto, sino en el uso que se hace de él.

El análisis de Salseo

  • La admisión de Mosseri es más importante de lo que parece: reconocer que los controles parentales no reducen el tiempo de uso de los menores debilita el argumento de Meta de que 'ya hace suficiente' y da a los demandantes una prueba de que las medidas no atacan el problema de fondo.
  • Estamos ante un juicio de referencia, no una sentencia definitiva. California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey son solo la avanzadilla: si el caso sienta un precedente favorable a los demandantes, las decenas de demandas de adolescentes, colegios y fiscales generales ganarán fuerza y el coste legal de Meta se disparará.
  • La analogía con las tragaperras y el tabaco es la clave del caso: los demandantes no hablan de contenido inapropiado, sino de un producto diseñado para enganchar. Si el jurado compra esa idea, la defensa de Meta deja de ser 'no hay pruebas científicas' y pasa a ser un debate sobre el diseño de la app.
  • El escudo legal de Meta es la ley federal que protege a las plataformas por lo que publican los usuarios, pero este juicio se centra en la privacidad infantil y en las funciones de la app, no en el contenido. Vigilar si el juez permite que esa defensa se mantenga será clave para saber hasta dónde llega la responsabilidad de las redes.

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Fuente: NYTimes