Instagram prometió frenar a los 'creeps' con gafas Meta: un mes después, los vídeos siguen ahí

Meta anunció que eliminaría los vídeos de acoso grabados con sus gafas inteligentes, pero un mes después siguen apareciendo en Instagram. La moderación es irregular y plantea dudas sobre el control de contenidos en sus propios dispositivos.
Hace un mes, el jefe de Instagram, Adam Mosseri, prometió que Meta eliminaría los vídeos de acoso grabados con sus gafas inteligentes. Hoy, la realidad es otra: decenas de esos vídeos siguen publicados en la plataforma, según ha comprobado Business Insider. La periodista Katie Notopoulos encontró más de 20 vídeos de 'pickup artists' y bromas de mal gusto grabados con las Meta glasses, algunos de cuentas verificadas y con millones de visualizaciones.
La promesa de Mosseri llegó tras una oleada de críticas por el uso de las gafas para grabar a mujeres en la calle sin su consentimiento. El directivo aseguró que no querían que la gente grabara a otras personas de forma subrepticia para acosarlas y luego publicarlo en Instagram. Sin embargo, la aplicación de la norma ha sido desigual. Tras enviar a Meta una lista de más de 20 vídeos, la compañía eliminó nueve, incluido uno en el que un creador preguntaba a una mujer: '¿Eres un código secreto? Porque estoy intentando descifrarte'. Otros vídeos del mismo creador con la misma frase siguen disponibles.
Meta asegura que ya ha retirado miles de contenidos y ha cerrado varias cuentas grandes. Además, ha bloqueado búsquedas de términos como 'rizz' o 'cold approach', jerga habitual de los 'pickup artists'. Pero el problema persiste. Una cuenta que había sido desactivada fue reactivada por error, según Meta, y solo se volvió a banear después de que la periodista lo señalara. La compañía insiste en que actúa bajo sus normas comunitarias contra el acoso y la sexualización, pero los hechos muestran una aplicación inconsistente.
El problema no es exclusivo de Instagram. TikTok y YouTube también alojan este tipo de vídeos. TikTok eliminó dos de los cuatro vídeos que le envió la periodista, citando sus políticas contra el acoso. YouTube retiró varios vídeos y expulsó a un canal de su programa de monetización. Pero la diferencia es que Meta fabrica las gafas con las que se graban estos contenidos. Eso convierte el asunto en un dolor de cabeza de cosecha propia: la percepción pública de las Meta glasses, que algunos ya llaman 'gafas de acosador', puede dañar la imagen de un producto en el que Meta está invirtiendo con fuerza.
Carolina Are, criminóloga digital de la London School of Economics, critica que Meta minimice su responsabilidad hablando de 'errores de aplicación' o 'comportamiento de los usuarios', sin reconocer los problemas sistémicos que facilitan estos abusos. Para los inversores, la noticia no es solo reputacional: si la moderación falla en un producto estrella como las gafas inteligentes, podría afectar a su adopción y a la confianza de los consumidores. Meta ha apostado fuerte por la realidad aumentada y la IA integrada en dispositivos, y este tipo de polémicas no ayudan a vender la idea de un futuro tecnológico amable.
El análisis de Salseo
- La promesa de Mosseri fue una reacción rápida a una crisis de imagen, pero la ejecución demuestra que Meta no tiene un control fino sobre el contenido generado con sus propios dispositivos. El hecho de que cuentas verificadas sigan publicando estos vídeos sugiere que la moderación depende más de la denuncia que de la detección proactiva.
- El bloqueo de términos como 'rizz' o 'cold approach' es una medida cosmética: los creadores cambian de etiqueta y el contenido sigue circulando. La raíz del problema es el diseño del producto, que permite grabar de forma discreta, y Meta no ha anunciado cambios técnicos para evitarlo.
- El riesgo para Meta no es solo reputacional, sino de negocio. Las gafas inteligentes son una apuesta estratégica en hardware y IA. Si se asocian con acoso callejero, podrían frenar su adopción masiva y dar argumentos a reguladores que ya vigilan la privacidad en dispositivos con cámara.
- La respuesta de TikTok y YouTube, aunque limitada, muestra que otras plataformas también luchan con este contenido. Pero Meta tiene un conflicto de intereses único: es juez y parte, porque fabrica el dispositivo y modera la plataforma. Esa dualidad puede erosionar la confianza de los usuarios y de los anunciantes.