Intel y AMD se disparan un 8% con el crudo y los bonos aflojando

Intel y AMD firman una sesión de subidas del 8%, con AMD en máximos de 52 semanas, después de que el petróleo caiga y el bono a 10 años se relaje por debajo del 5%. Los planes de gasto de OpenAI calman el miedo a un frenazo en la IA.
Intel y AMD han vivido un lunes de fuertes subidas. Ambas compañías se anotaron un 8% en la sesión, un impulso que llega de la mano de dos factores ajenos a las propias empresas: el abaratamiento del petróleo y la relajación de los bonos. El crudo estadounidense (West Texas) cayó alrededor de un 3% hasta los 96,56 dólares por barril, mientras que el Brent, la referencia internacional, bajó más de un 3% hasta los 100,72 dólares. Al mismo tiempo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se deslizó por debajo del 5%, ese nivel que tanto mira el mercado.
¿Por qué importa eso para dos fabricantes de chips? Porque el petróleo caro empuja la inflación y unos bonos con rendimientos altos hacen menos atractivos los beneficios que las tecnológicas prometen para dentro de varios años, además de encarecer la financiación. Cuando ambas cosas aflojan, las acciones de crecimiento son las primeras en rebotar. En el caso de AMD, la subida le llevó a marcar su máximo de las últimas 52 semanas en 609,5 dólares, con lo que su valoración se acercó a la barrera del billón de dólares. Ambos movimientos prolongan el rebote que ya venían firmando: Intel acumula más de un 19% de subida en las últimas cinco sesiones y AMD más de un 20%.
El punto de partida era el miedo. En las sesiones previas, los inversores empezaron a temer que un desarrollo más lento de la inteligencia artificial terminara enfriando la demanda de procesadores, aceleradores y memorias. Sin embargo, los datos recientes apuntan en la dirección contraria. Según el Financial Times, OpenAI espera quemar 278.000 millones de dólares en efectivo entre 2026 y 2030 para costear más potencia de cálculo e infraestructura, a la vez que prevé multiplicar por diez sus ingresos en ese periodo, pasando de 36.000 millones este año a 350.000 millones en 2030, con una facturación acumulada de 840.000 millones hasta el final de la década. A esto se suma que Anthropic estudia lanzar un nuevo modelo para responder al GPT-6 Astra de OpenAI, según Reuters, en plena preparación de su salida a bolsa.
El banco de inversión Bank of America también puso su grano de arena. Su analista Vivek Arya sostiene que la expansión del sector de semiconductores sigue siendo sólida y calcula que el mercado total alcanzará los 3,2 billones de dólares en 2030, frente a unos 1,7 billones estimados para este año. Arya asegura que no ve "señales de freno" en los pedidos de los clientes, los acuerdos a largo plazo, los compromisos de suministro ni en los precios de los chips, pese a la volatilidad reciente, e incluye a Intel entre las compañías que pueden beneficiarse.
En el caso concreto de Intel, la semana pasada llegaron varias notas optimistas de Wall Street. Melius Research otorgó una recomendación de compra y un precio objetivo de 165 dólares, lo que implicaba un potencial de cerca del 51% desde el cierre del viernes, además de trazar un camino hacia los 200 dólares en dos años apoyado en el negocio de fabricación para terceros (Intel Foundry Services) y en su nodo avanzado 14A, con la vista puesta en una producción en volumen hacia 2028 y clientes relevantes como Apple y Tesla. Tigress Financial, por su parte, elevó su objetivo de 118 a 145 dólares manteniendo la compra y describió a la compañía como un "giro acelerado impulsado por la IA", citando la demanda de procesadores Xeon, la mejora en la ejecución del proceso 18A, el apalancamiento operativo y su acuerdo Terafab. A esto se añade que SK Hynix negocia llevar producción de chips de memoria a la planta de Intel en Ohio, un proyecto que lleva retraso.
AMD tampoco se ha quedado sin apoyos. Piper Sandler reiteró su recomendación de sobreponderar y su precio objetivo de 600 dólares tras la llamada previa al periodo de silencio del tercer trimestre, en la que el equipo de relación con inversores transmitió un mensaje tranquilizador: los lanzamientos de sus procesadores (CPU) y de sus chips gráficos (GPU) avanzan según lo previsto.
El análisis de Salseo
- El verdadero motor del rebote no es Intel ni AMD, es el entorno: si el crudo baja y el bono a 10 años pierde el 5%, el dinero se abarata y la inflación preocupa menos, y las acciones de crecimiento son las primeras en rebotar. Por eso una subida del 8% en un día habla más del humor del mercado que de la empresa.
- Los números de OpenAI son el argumento que necesitaba el sector: quemar 278.000 millones en cinco años y pasar de 36.000 a 350.000 millones de ingresos implica que la compra de potencia de cálculo no se frena. Ahí está la señal a vigilar: si esas previsiones se recortan, el mismo movimiento se producirá en dirección contraria.
- En Intel lo que sostiene el relato no son los precios objetivo, sino la fábrica: los nodos 14A y 18A, la posible producción de memoria de SK Hynix en Ohio y los clientes que se comprometan de verdad. Los plazos (producción en volumen hacia 2028) son los que hay que seguir, porque un objetivo a dos años vista se puede incumplir sin que nadie pase factura.
- Cuidado con la lectura contraria: tras un 19% y un 20% en cinco sesiones, buena parte de las buenas noticias ya está en el precio. Y no todos reman igual: el propio consejero delegado de Anthropic pide frenar el desarrollo de modelos más potentes, justo lo contrario de lo que asumen las previsiones de gasto. Ese pulso entre más cómputo y más prudencia marcará la volatilidad del sector.