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Intel y Arm se disparan: el agente de IA Muse de Meta enciende a los chips

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Intel y Arm se disparan: el agente de IA Muse de Meta enciende a los chips

Intel y Arm suben con fuerza tras dispararse el interés por los agentes de IA que ejecutan tareas en el propio dispositivo, con Muse (Meta) como detonante. El mercado anticipa más demanda de procesadores, aunque Meta cae en bolsa.

Intel y Arm Holdings han arrancado la semana con subidas en bolsa. El motivo: los inversores han empezado a apostar por un crecimiento inesperado de la demanda de CPU (las unidades centrales de procesamiento, el "cerebro" clásico de cualquier ordenador). El detonante parece ser la popularidad de Muse, el agente de inteligencia artificial de Meta Platforms. Los números del día lo dejan claro: Arm subía alrededor de un 4% en la mañana, mientras que Intel cotizaba al alza, aunque Meta —la empresa que pone el producto— cedía cerca de un 2,4%. De fondo, un dato que explica por qué el mercado se ha puesto tan nervioso con Intel: sus acciones acumulan una revalorización del 194% en lo que va de año hasta el cierre del viernes.

Para entender el movimiento hay que retroceder un par de años. El primer gran pelotazo de la IA se lo llevaron las GPU, los chips especializados en entrenar modelos. Pero un agente de IA es otra cosa: es un programa que no se limita a responder, sino que ejecuta tareas por ti, y para eso necesita el procesador de propósito general, la CPU. Si los agentes se vuelven masivos y cada vez funcionan más cerca del usuario —en el móvil, en el portátil o en el servidor más próximo—, el mercado asume que harán falta muchas más CPU. Y ahí Intel y Arm son dos de los grandes nombres del sector.

Las dos compañías se benefician, pero por vías muy distintas. Arm no fabrica chips: diseña la arquitectura y cobra licencias y un porcentaje por cada procesador que la usa, así que más CPU vendidas se traducen en ingresos extra sin necesidad de levantar fábricas. Intel, en cambio, sí fabrica y está inmersa en un proceso de reconstrucción de su negocio y de su capacidad industrial, con la vista puesta en recuperar terreno frente a rivales como AMD, que también aparece en la lista de valores relacionados con esta noticia. Para Intel, cada señal de que la demanda de procesadores repunta es un argumento más para su relato de recuperación.

Conviene poner el freno, eso sí. Lo que ha movido los precios no son unos resultados ni un pedido confirmado, sino el entusiasmo por la popularidad de un producto. En el caso de Intel, con un 194% de subida anual, buena parte de las buenas noticias ya están descontadas, y el mercado lleva meses premiando expectativas más que cuentas. En el de Meta, la lectura es la contraria: quien lanza el agente de IA no recibe regalo en bolsa, porque los inversores todavía no ven en Muse una fuente clara de ingresos y siguen mirando con lupa el enorme gasto de la compañía en inteligencia artificial.

El análisis de Salseo

  • El mecanismo es lo importante: la IA se ha comido las GPU para entrenar modelos, pero un agente que ejecuta tareas por ti carga el trabajo sobre la CPU. Si Muse y sus imitadores se popularizan, sube la demanda de procesadores de propósito general, que es justo el terreno de Intel y Arm.
  • Arm gana sin fabricar nada: cobra licencias y un porcentaje por cada chip que usa su arquitectura, con costes fijos mínimos. Es la vía más directa para captar el tirón de los agentes de IA, aunque su cotización ya descuenta bastante crecimiento.
  • Intel es otra película: su 194% en el año responde a un relanzamiento de expectativas (nuevos procesos de fabricación y negocio de fundición), no a esta noticia. Muse actúa como gasolina de sentimiento en un valor que necesita confirmar pedidos reales, no titulares.
  • La letra pequeña: el detonante es la popularidad de un producto, un dato blando y difícil de medir. Toca vigilar si Meta y otras tecnológicas llevan los agentes de IA al dispositivo de forma masiva, si eso se traduce en pedidos de CPU en los próximos trimestres y qué mueve AMD, que no se queda mirando.

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Fuente: Barrons