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Intel se dispara un 10% y apunta a su primer beneficio anual desde 2023

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Intel se dispara un 10% y apunta a su primer beneficio anual desde 2023

Las acciones de Intel subieron con fuerza este martes tras señales de que la compañía podría cerrar 2026 con ganancias netas, algo que no logra desde hace tres años.

Intel ha protagonizado una de las remontadas más llamativas del año en el sector de los semiconductores. Este martes, sus acciones se dispararon un 10% en una sola sesión, impulsadas por el creciente optimismo de los inversores sobre la capacidad de la compañía para volver a ser rentable. Según apuntan varios analistas, la empresa podría registrar su primer beneficio anual desde 2023, un hito que parecía lejano hace apenas unos meses.

La recuperación de Intel en 2026 ha sido notable. La acción ha más que duplicado su precio desde principios de año, reflejando un cambio de sentimiento en el mercado. Aunque la compañía ha atravesado años difíciles —con pérdidas millonarias, retrasos tecnológicos y una feroz competencia de AMD y Nvidia—, los últimos movimientos estratégicos parecen estar dando frutos. El plan de transformación del CEO Lip-Bu Tan, centrado en recuperar el liderazgo en fabricación de chips y en reducir costes, está convenciendo a los inversores.

El contexto es clave: Intel lleva desde 2023 sin cerrar un ejercicio en verde. La combinación de una demanda débil de PC, la pérdida de cuota en servidores y las fuertes inversiones en nuevas fábricas lastraron sus cuentas. Sin embargo, la apuesta por los chips para inteligencia artificial y los contratos de fundición con terceros —incluido el acuerdo con Amazon Web Services— están empezando a cambiar la narrativa. El mercado ahora descuenta que 2026 será el año del punto de inflexión.

Aunque la subida del 10% es un espaldarazo, conviene mantener la cautela. Intel todavía tiene que demostrar que puede ejecutar su hoja de ruta sin tropiezos y que la competencia no le come terreno en áreas clave como los aceleradores de IA. Además, el entorno macroeconómico y las tensiones geopolíticas podrían afectar a sus ambiciosos planes de expansión de capacidad en Estados Unidos y Europa.

Con todo, la señal es potente: el mercado está comprando la historia de recuperación de Intel. Si la compañía confirma las expectativas de beneficio en los próximos trimestres, la revalorización podría tener más recorrido. Por ahora, los inversores celebran que el gigante de los chips parece estar dejando atrás su particular travesía del desierto.

El análisis de Salseo

  • La subida del 10% en un día no es un hecho aislado: refleja que el mercado está descontando un cambio estructural en la rentabilidad de Intel, no solo un rebote técnico. Si la empresa logra beneficios en 2026, validaría años de inversiones y reestructuración.
  • El verdadero motor detrás del optimismo es el negocio de fundición (Intel Foundry Services). Si Intel consigue fabricar chips para terceros a gran escala, podría diversificar sus ingresos más allá de los ciclos del PC y los servidores, reduciendo su dependencia histórica.
  • Aunque la noticia es positiva, el riesgo de ejecución sigue siendo alto. Los inversores deberían vigilar de cerca los márgenes brutos y la evolución de los ingresos por IA en los próximos trimestres: si no cumplen las expectativas, el castigo podría ser tan rápido como la recompensa.
  • La acción ha duplicado su precio en 2026, lo que sugiere que buena parte de las buenas noticias ya está en el precio. El margen para nuevas sorpresas alcistas dependerá de que las cifras reales superen unas expectativas que ya son elevadas.

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Fuente: Invezz