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Intel Foundry: la historia mola, pero los números aún no cuadran

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Intel Foundry: la historia mola, pero los números aún no cuadran

Las acciones de Intel se han disparado por el sueño de su división de fabricación, pero los ingresos externos siguen siendo minúsculos y las pérdidas, gigantes. ¿Dónde están los clientes de verdad?

Las acciones de Intel se han multiplicado por más de cinco en el último año, pasando de unos 19 dólares a rondar los 120. Casi 500.000 millones de dólares de valor bursátil añadidos. La euforia tiene dos patas: la demanda de procesadores para servidores ha revivido gracias a tareas autónomas de inteligencia artificial, y sobre todo, la ilusión con Intel Foundry, la división de fabricación de chips que dirige Lip-Bu Tan con la ambición de convertirla en un negocio externo de primer nivel.

El argumento es atractivo: la IA dispara la necesidad de fabricación avanzada, los clientes buscan alternativas a Taiwán, e Intel es la única empresa estadounidense que diseña y fabrica chips punteros en casa. La compañía quiere transformar su fábrica, hasta ahora un centro de costes interno, en un fabricante por contrato de categoría mundial. Pero entre el relato y la realidad financiera hay un abismo.

Los datos del primer trimestre de 2026 lo dejan claro. Intel Foundry ingresó 5.400 millones de dólares, frente a 4.700 millones un año antes. Sin embargo, los ingresos procedentes de clientes externos fueron solo 174 millones. Las pérdidas operativas se mantuvieron en 2.400 millones, prácticamente igual que el año anterior. En todo 2025, los ingresos totales de la fundición fueron 17.800 millones, pero los externos apenas 307 millones, con unas pérdidas operativas anuales de 10.300 millones. La división sigue siendo, sobre todo, un proveedor interno para los propios diseños de chips de Intel.

La estrategia ha cambiado varias veces en solo dos años, lo que genera incertidumbre en clientes que necesitan compromisos estables a largo plazo. Con Pat Gelsinger, el nodo 18A era la gran apuesta para productos internos y externos a la vez. Lip-Bu Tan, al llegar en 2025, lo relegó a uso interno por problemas iniciales de rendimiento y puso el foco externo en el siguiente nodo, 14A. Pero en 2026, con mejores rendimientos y renovado interés, Intel ha vuelto a ofrecer 18A y una variante, 18A-P, a clientes de fundición. Estos bandazos no ayudan a generar confianza.

En cuanto a los clientes, hay señales de interés pero pocos compromisos firmes. Microsoft ha confirmado una colaboración para silicio personalizado, sin especificar el nodo. AWS trabaja con Intel en chips Xeon y de tejido de IA. Apple habría recibido un kit de diseño inicial de 18A-P para evaluarlo. Nvidia y SoftBank han comprado participaciones en Intel, lo que muestra confianza en la estrategia general, pero eso no equivale a encargar producción. La diferencia entre evaluar un proceso, conseguir un diseño ganado y comprometer volúmenes de producción es enorme. Los ingresos de verdad llegan cuando los clientes reservan capacidad de obleas y pasan a producción en masa.

El análisis de Salseo

  • El subidón bursátil descuenta un éxito que aún no existe: los ingresos externos de la fundición son anecdóticos (apenas el 3% del total en el trimestre) y las pérdidas siguen siendo masivas. El mercado está pagando por una promesa, no por una realidad.
  • Los constantes cambios de estrategia en los nodos (18A, 14A, 18A-P) son una señal de alerta para clientes potenciales. Fabricar chips requiere estabilidad y hojas de ruta fiables; si Intel no aclara su oferta, los grandes diseñadores seguirán apostando por TSMC.
  • El rendimiento de fabricación (yields) sigue por detrás de TSMC. Aunque Intel no da cifras oficiales, las estimaciones sitúan el 18A en un 50-60%, lejos del 70-80% habitual en procesos maduros de su rival. Esto encarece los chips y resta competitividad.
  • La clave para que la historia cambie de verdad: un cliente externo de peso que comprometa grandes volúmenes de producción. Hasta que eso no ocurra, Intel Foundry es una fábrica con potencial, pero no un negocio de fundición probado.

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Fuente: Forbes