Intel y la IA: una historia de crecimiento que aún está en pañales

Pese al dominio de Nvidia, Intel empieza a mostrar avances en inteligencia artificial con nuevos chips y alianzas, aunque el camino para competir de verdad apenas comienza.
Intel lleva años intentando subirse al tren de la inteligencia artificial, un mercado que hoy dominan con puño de hierro Nvidia y, en menor medida, AMD. La compañía de Santa Clara no se rinde y está apostando fuerte por sus nuevos aceleradores Gaudi y por los procesadores Xeon con capacidades de IA, convencida de que la demanda de infraestructura para IA no ha hecho más que empezar.
En el último año, Intel ha cerrado acuerdos con grandes proveedores de nube y fabricantes de equipos originales para que sus chips de IA estén disponibles en centros de datos de todo el mundo. Aunque las cifras de ventas de estos productos todavía son modestas en comparación con las de Nvidia, la dirección de Intel insiste en que el pastel de la IA es lo bastante grande como para que haya sitio para varios jugadores.
El verdadero desafío para Intel no es solo tecnológico, sino también de percepción. Los inversores llevan tiempo castigando a la compañía por sus retrasos en la fabricación de chips y por haber perdido el liderazgo frente a TSMC y Samsung. Sin embargo, el plan de Intel de abrir sus fábricas a terceros —la llamada estrategia IDM 2.0— podría darle una ventaja única si logra producir chips de IA para otros diseñadores, incluidos potenciales competidores.
Los analistas consultados por TipRanks se muestran cautos pero reconocen que la historia de Intel en IA está en sus primeras etapas. La clave estará en si la empresa consigue ejecutar su hoja de ruta sin más tropiezos y si los clientes apuestan por sus soluciones en un mercado que evoluciona a una velocidad de vértigo. De momento, el consenso es que Intel tiene una oportunidad real, pero todavía le queda mucho camino por recorrer para convencer al mercado de que puede ser un rival serio en IA.
El análisis de Salseo
- El dominio de Nvidia en IA es tan abrumador que Intel no necesita ganar cuota de mercado para crecer: le basta con captar una pequeña porción de un pastel que se espera que mueva cientos de miles de millones en los próximos años. El verdadero riesgo es que sus chips no sean lo bastante competitivos en rendimiento o eficiencia energética.
- La estrategia de Intel de fabricar chips para terceros (IDM 2.0) podría ser su as bajo la manga: si consigue atraer a diseñadores de chips de IA que no quieren depender de TSMC, podría beneficiarse del auge de la IA incluso sin vender sus propios aceleradores. Pero ejecutar ese plan requiere inversiones masivas y años de paciencia.
- El mercado está valorando a Intel como si la IA no existiera para ellos, lo que crea una asimetría interesante: cualquier señal de tracción real en ventas de Gaudi o Xeon para IA podría provocar una revalorización rápida. La señal clave a vigilar son los ingresos trimestrales del segmento de centros de datos y IA, que deberían empezar a mostrar crecimiento secuencial.