¿Podrá Intel compensar con IA las pérdidas de sus fábricas?

Intel vale un 278% más que hace un año, pero su división de fabricación pierde 2.100 millones en un solo trimestre. La gran pregunta: ¿los beneficios de su negocio de IA llegarán a tiempo para sostener la valoración?
Cuesta creer que Intel valga un 278% más que hace un año y que su negocio de fabricación siga en números rojos. Pero así está el patio: la acción cotiza a 8,2 veces sus ventas, un nivel que solo se sostiene si su división de fabricación, Intel Foundry, acaba dando beneficios como un negocio independiente. El problema es que, de momento, las fábricas siguen quemando dinero: en el segundo trimestre de 2026, Intel Foundry ingresó 5.800 millones de dólares y registró una pérdida operativa de 2.100 millones, según Forbes.
Ese agujero casi se traga el beneficio operativo de 2.500 millones que generó el grupo de centros de datos e IA en el mismo trimestre. El detalle más llamativo: solo 293 millones de dólares de los ingresos de la fundición vinieron de clientes externos, aproximadamente el 5% del total. El resto son ventas internas de obleas: Intel se está comprando a sí misma y por eso asume el coste casi entero. En consecuencia, el margen operativo total de la compañía en los últimos doce meses se queda en un 7,6%, muy lejos del 34% que llegó a ganar en sus mejores tiempos.
No todo son malas noticias. La compañía asegura que los costes de las obleas están mejorando gracias a mayores rendimientos, mejores tiempos de ciclo y más escala en sus nodos más avanzados. Según la dirección, el coste de su chip principal Panther Lake ha caído alrededor de un 50% en lo que va de año y podría caer otro 20% antes de que termine 2026. Eso hace que los nuevos productos pesen más en la mezcla, aunque aún estén por debajo del margen medio corporativo.
El plan exige pasta, y mucha. Intel va a elevar su gasto de capital en 2026 por encima de los 20.000 millones de dólares, y en 2027 subirá aún más. La caja y las inversiones a corto plazo suman unos 30.000 millones, más una línea de crédito de 10.000 millones, y el director financiero cree que aún se pueden monetizar activos no estratégicos por valor de otros 10.000 millones. Pero si el despegue no llega tan rápido como se espera, no descarta acudir al mercado de capitales. Mientras tanto, el negocio de IA ya supone alrededor del 70% de los ingresos del trimestre, con un crecimiento récord en centros de datos.
La mejora es real: la pérdida de la fundición se redujo en 348 millones de dólares frente al trimestre anterior. Pero es poco frente a un agujero de 2.100 millones. Con la acción a 8,2 veces ventas, el inversor está pagando por unas fábricas que aún no se sostienen solas. Lo que cambiaría el análisis es que la pérdida de Intel Foundry se reduzca más rápido de lo que aumentan los presupuestos de capital. Ahí está la verdadera batalla.
El análisis de Salseo
- El margen operativo del 7,6% es la distancia entre el discurso y la realidad: la pérdida de la fundición se come casi todo el beneficio del negocio de IA. Si el crecimiento de la IA flaquea, el múltiplo de 8,2 veces ventas deja muy poco colchón al inversor.
- El dato clave no es el beneficio total, sino la evolución de los ingresos externos de Intel Foundry, hoy solo 293 millones de dólares. Esa cifra es la prueba de fuego de la estrategia: si no crece con fuerza, la fundición seguirá siendo un agujero interno por mucho que bajen los costes.
- El capex de más de 20.000 millones en 2026 y superior en 2027 es una apuesta a que el nodo líder tendrá demanda. Pero si el ritmo de mejora de la fundición no supera al ritmo de gasto, Intel podría necesitar financiación externa o diluir al accionista. Vigilar el flujo de caja libre y cualquier anuncio de emisión de deuda o acciones.
- La lectura contraria: haber recortado el coste de Panther Lake un 50% en lo que va de año sugiere que la curva de aprendizaje funciona. Si esa tendencia se mantiene, el punto de equilibrio de la fundición podría llegar antes de lo que el consenso espera. La noticia no es solo la pérdida, sino la velocidad a la que se encoge.