Intel rebota tras aclarar Musk que Terafab será suya y no de TSMC

Las acciones de Intel respiran después de que Elon Musk aclarase que construirá y operará su fábrica de chips Terafab en solitario, dejando a TSMC como mucho con un alquiler de espacio.
Las acciones de Intel subieron un 0,3% en la sesión previa a la apertura del miércoles, un respiro después de dos días complicados: el lunes cedieron un 2% y el viernes otro 3%. El detonante de la caída era la duda sobre el papel de la compañía en Terafab, el proyecto de fábrica de chips de Elon Musk. La corrección llegó cuando el propio Musk aclaró en su red social X que su imperio empresarial construirá y operará Terafab por su cuenta, sin socios industriales al mando.
Terafab es la apuesta de Musk, con base en Texas, para entrar en el negocio de la fabricación de semiconductores y abastecer de chips a sus propias compañías: Tesla, con su negocio de coches y robótica, y el conglomerado SpaceXAI, que agrupa la tecnología espacial y el grupo xAI que desarrolla el modelo de inteligencia artificial Grok. Intel participa ayudando a desarrollar la tecnología que irá dentro de esas instalaciones, un rol que se había convertido en una pieza clave del relato inversor de la compañía. El problema surgió el fin de semana, cuando Musk respondió a un informe del boletín tecnológico asiático Culpium diciendo que estaba "en conversaciones" con TSMC y que "algo podría salir de ahí". Eso disparó las especulaciones de que el gigante taiwanés de los chips pudiera acabar gestionando las plantas.
La aclaración de Musk fue tajante: "No, construiremos y operaremos la fábrica. Que no quede la menor duda". Y añadió que, como mucho, TSMC podría subarrendar parte del terreno de Terafab si le interesa, "pero nada más". Musk, que según los informes recientes ha vuelto a convertirse en 'trillionaire' (un patrimonio por encima del billón de dólares), matizó después que los chips que pudiera fabricar TSMC probablemente complementarían a los de Intel en lugar de sustituirlos. A la calma también contribuyó el consejero delegado de Intel, Lip-Bu Tan, que dijo a Bloomberg que la compañía seguirá implicada en el proyecto y que la alianza con Musk sigue intacta.
¿Por qué tanto revuelo? Porque Terafab se ha convertido en uno de los grandes motores del optimismo sobre Intel. Gil Luria, de la firma D.A. Davidson, señala que el entusiasmo alrededor de este proyecto ha sido el principal catalizador del "ascenso espectacular" de la acción, que se revaloriza en torno a un 200% en lo que va de año. Su advertencia es clara: si al final resulta que Intel no participa, o que solo es uno más entre varios proveedores de tecnología, los inversores podrían replantearse el crédito que le han dado. En la misma línea, Rick Schafer, de Oppenheimer, apuntaba como escenario posible que TSMC tuviese y operase una fábrica dedicada en exclusiva a Tesla, SpaceX y xAI, con SpaceX comprometiendo volumen de producción. Es decir, el miedo no era tanto perder el proyecto como quedar relegado a un segundo plano dentro de él.
Con la aclaración de Musk y el respaldo de Intel, la lectura que se impone es que TSMC, si aparece, lo hará con una presencia limitada en el emplazamiento. Queda por ver si eso basta para sostener el enorme optimismo acumulado en el valor, porque de momento no hay anuncios de inversión concretos ni volúmenes de pedidos confirmados. La pelota, una vez más, está en el tejado de Musk y de los planes oficiales de Terafab.
El análisis de Salseo
- Lo que se ha despejado no es un contrato nuevo, sino un riesgo: que TSMC entrase a operar Terafab y dejase a Intel como un simple proveedor tecnológico. El mercado paga a Intel por ser el socio clave del proyecto, así que la aclaración de Musk le devuelve el protagonismo perdido durante el fin de semana.
- La reacción del precio lo dice todo: un 0,3% en premercado después de un desplome del 2% y el 3% en días previos, frente a una subida cercana al 200% en el año. Cuando una acción lleva semejante recorrido, cualquier duda sobre el relato que la sostiene pesa más que los resultados del negocio tradicional.
- La señal concreta a vigilar: ni hay contrato firmado, ni cifras de inversión, ni volúmenes de chips comprometidos. Un anuncio formal de pedido o de capital sería el catalizador de verdad; hasta entonces, el valor vive de expectativas y de tuits.
- La lectura contraria también cuenta: que Musk haya tenido que salir públicamente a desmentir a TSMC revela que el proyecto está en fase muy temprana y que la dependencia de una sola persona y una sola fábrica es un riesgo de concentración que el mercado todavía no está penalizando.