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Intel se juega el rebote en sus resultados: ¿camino a los 75 dólares?

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Intel se juega el rebote en sus resultados: ¿camino a los 75 dólares?

Las acciones de Intel han perdido un 32% desde máximos del año y se enfrentan a un examen clave con sus cuentas trimestrales. El análisis técnico advierte de una posible caída hasta los 75 dólares si no convence al mercado.

Intel ha sido una de las grandes estrellas del S&P 500 este año, con una subida acumulada del 138% que ha llevado su valor en bolsa por encima de los 477.000 millones de dólares. Sin embargo, en las últimas semanas el impulso se ha frenado en seco. Desde el máximo anual de 142,6 dólares, la acción se ha desplomado un 32% y ronda los 95 dólares, niveles que no veía desde mayo. Esta semana, la presentación de resultados del segundo trimestre será la prueba de fuego para ver si el mercado recupera la confianza o si la corrección va a más.

El resurgir de Intel no es casualidad. La compañía ha logrado dar un vuelco a su situación financiera gracias a varios catalizadores. Por un lado, la administración Trump y Nvidia entraron en su capital, lo que alivió sus cuentas. Además, la demanda de CPUs se ha disparado con la popularización de los agentes de inteligencia artificial, un campo donde Intel quiere ser protagonista. Otro movimiento clave fue el acuerdo con Apollo Global para recomprar el 49% de su empresa conjunta de fabricación en Irlanda por 14.200 millones de dólares, una operación que despejó dudas sobre su estructura financiera.

Pero lo que realmente ha ilusionado a los inversores son los contratos millonarios que ha ido cerrando. Intel se ha convertido en socio del proyecto Terafab de Elon Musk, donde aportará su tecnología de fabricación 14A para diseñar y empaquetar chips destinados a SpaceX, xAI y Tesla. También fabricará algunos chips de Apple en su planta de Texas, un espaldarazo a su giro estratégico aunque la producción real aún esté a años vista. Y por si fuera poco, Google ha anunciado que usará los procesadores Xeon de Intel en su infraestructura cloud, un acuerdo que podría mover miles de millones de dólares.

Con estos mimbres, los analistas esperan que los resultados del trimestre reflejen un crecimiento de ingresos del 12%, hasta los 14.420 millones de dólares, impulsado por la venta de CPUs. El consejero delegado, Lip-Bu Tan, ya avanzó tras el trimestre anterior que “la próxima ola de IA acercará la inteligencia al usuario final, aumentando significativamente la necesidad de CPUs y de nuestras ofertas de empaquetado avanzado”. A pesar del optimismo, la valoración de Intel es exigente, y el consenso de analistas sitúa el precio objetivo medio en 106,70 dólares, solo un poco por encima de los niveles actuales.

El análisis técnico, sin embargo, pinta un panorama más delicado. El gráfico diario muestra que Intel ha formado un patrón de doble techo en los 132,47 dólares, con una falsa ruptura que marcó el máximo anual. Desde entonces, el valor ha perforado el pivote principal de las herramientas de Murrey Math y ha perdido el soporte de los 98,93 dólares, el mínimo del 5 de junio. Si los resultados no logran revertir la tendencia, la próxima parada técnica estaría en la zona de los 75 dólares, un nivel de soporte fuerte que podría actuar de imán para el precio.

El análisis de Salseo

  • El desplome del 32% desde máximos no es solo una toma de beneficios: refleja dudas sobre si los grandes contratos anunciados (Tesla, Apple, Google) se traducirán en ingresos tangibles a corto plazo. El mercado ha comprado expectativas, pero ahora exige realidades en las cuentas.
  • La entrada de Nvidia y la administración Trump en el capital fue un balón de oxígeno, pero también genera dependencia de factores políticos y de un competidor directo. Cualquier cambio en esa relación podría ser un riesgo adicional para el inversor.
  • El nivel técnico de los 75 dólares es clave: si los resultados no baten expectativas o el guidance decepciona, la inercia bajista podría acelerarse. Al contrario, un cierre semanal por encima de los 100 dólares anularía la figura de doble techo y devolvería la confianza.
  • El verdadero termómetro será el margen bruto y las previsiones de ingresos para el próximo trimestre. Con una valoración que ya descuenta gran parte del éxito, cualquier señal de debilidad en la demanda de CPUs o retrasos en los nuevos contratos podría castigar el valor con dureza.

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Fuente: Invezz