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Intel se dispara un 12% por una posible alianza con SK Hynix para fabricar memoria en Ohio

·PositivoImpacto medio

Las acciones de Intel subieron más del 12% tras conocerse contactos para una alianza estratégica con la surcoreana SK Hynix que reforzaría la producción de memoria en su planta de Ohio. El mercado celebra el giro, pero la valoración de la compañía sigue muy exigente.

Intel vivió una jornada de vértigo el 28 de septiembre de 2026: sus acciones se dispararon más del 12% después de que se conocieran informaciones sobre una posible alianza estratégica con la surcoreana SK Hynix para impulsar la producción de memoria en su planta de Ohio. La noticia llega además en un momento dulce para la compañía, que acaba de presentar un rebote sólido de sus ingresos en el segundo trimestre, empujado por dos de sus patas más estratégicas: la división de centros de datos e inteligencia artificial y su negocio de fabricación para terceros (Intel Foundry Services).

¿Por qué importa tanto la memoria? Intel diseña y fabrica procesadores para ordenadores personales, centros de datos y dispositivos conectados, pero no es un especialista en chips de memoria, un segmento donde SK Hynix es uno de los grandes nombres mundiales. Si finalmente se concreta el acuerdo, Intel podría aprovechar ese conocimiento para mejorar la eficiencia y la capacidad de producción de su planta de Ohio, y sobre todo para acelerar su ambición de convertirse en fábrica de chips para otros clientes, el negocio con el que quiere plantarle cara a TSMC. La idea de fondo es clara: cuanta más tecnología pueda ofrecer Intel bajo su techo, más atractiva resulta para las empresas que necesitan fabricar chips de inteligencia artificial a gran escala. Eso sí, de momento son informes sobre una conversación, no un contrato firmado.

El problema es el precio. Intel capitaliza unos 620.640 millones de dólares y cotiza a 10,09 veces sus ventas, cuando su media histórica es de 2,94. Es decir, el mercado ya está pagando por un futuro mucho mejor del que muestran las cuentas de hoy: la compañía sigue sin ser rentable, con unas pérdidas por acción de -2,12 dólares en los últimos doce meses y márgenes netos negativos, lo que deja sin sentido métricas clásicas como el PER. Su modelo interno de valoración estima un valor intrínseco de 32,18 dólares por título frente a los 117,41 a los que cotiza, lo que implicaría un precio muy por encima de lo que justificarían sus múltiplos históricos. Conviene tomarlo como una señal de advertencia direccional, no como un objetivo de precio, porque valorar una empresa que pierde dinero es especialmente complicado.

El resto del retrato es mixto. El llamado GF Score, una nota compuesta que mezcla solidez financiera, rentabilidad, crecimiento, valoración y momento, le da a Intel un 73 sobre 100. Sus puntos fuertes son el impulso bursátil (9/10) y una rentabilidad moderada (7/10) pese a las pérdidas; la solidez financiera es correcta, con un ratio de liquidez de 1,6 y una deuda sobre recursos propios de 0,58. El punto flaco cantado es la valoración: un 1 sobre 10, porque la acción cotiza cerca de máximos de la última década en precio, valor contable y ventas. En cuanto a quién compra, los grandes inversores institucionales siguen mostrando un interés cauteloso: de 24 gestoras seguidas, 14 ampliaron posiciones y 11 recortaron. Los directivos, por su parte, han sido compradores netos en los últimos doce meses (10,2 millones en compras frente a 7,5 millones en ventas).

El análisis de Salseo

  • El detalle que se escapa al titular: esto no es un acuerdo, es una información sobre conversaciones. Un rally del 12% en un día apoyado en una alianza no confirmada se puede desinflar igual de rápido si las partes no anuncian nada en las próximas semanas; el riesgo de 'comprar el rumor' es real aquí.
  • La lógica industrial tiene sentido: la memoria de alto rendimiento se ha convertido en el cuello de botella de la inteligencia artificial y SK Hynix es uno de los líderes mundiales, mientras que Intel no compite en ese terreno. Si Intel consigue ofrecer a sus clientes de fábrica chips con memoria integrada bajo el mismo techo, su propuesta frente a TSMC gana muchos enteros.
  • La valoración es el gran contrapeso: el mercado paga más de diez veces ventas cuando su media histórica ronda las tres. Con la empresa en pérdidas no hay beneficio con el que medir el precio, así que todo el valor depende de que el giro en Foundry y centros de datos se materialice en ingresos y caja. Sin colchón, cualquier tropiezo en la ejecución de Ohio se traduce en caídas más violentas.
  • Ojo con la señal de 'confianza interna': los directivos compraron 10,2 millones en un año, una cifra prácticamente simbólica frente a una capitalización de 620.640 millones, y hay más gestoras reduciendo posiciones de las que parece en el titular. La prueba de fuego real no son las compras de insiders, sino si la alianza se firma y si entran clientes externos nuevos en Intel Foundry.

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Fuente: GuruFocus