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Intel sube un 7,6%: SK Hynix estudia fabricar memoria en sus fábricas de Ohio

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Intel sube un 7,6%: SK Hynix estudia fabricar memoria en sus fábricas de Ohio

Las acciones de Intel se dispararon cerca de un 7,6% después de que Reuters informara de que SK Hynix negocia alquilar parte de su futura planta de Ohio o crear una empresa conjunta. No hay acuerdo firmado: son conversaciones exploratorias, pero suficientes para impulsar al fabricante de chips durante dos sesiones seguidas.

Intel cerró el jueves con una subida de aproximadamente el 7,6% después de que se conociera, un día antes, la posible jugada que le daría un inquilino de lujo a sus futuras fábricas de Ohio. Según Reuters, SK Hynix está hablando con Intel para alquilar parte de esa planta o para montar una empresa conjunta junto a Intel y otros socios. Las conversaciones son exploratorias y no existe ningún acuerdo formal, pero la sola posibilidad ha bastado para que el valor suba dos jornadas consecutivas. A la subida también ayudó el ambiente general del mercado: el S&P 500 avanzó un 1,1% y el Nasdaq un 1,7%, con los rendimientos de los bonos y el precio del petróleo bajando desde sus máximos recientes.

¿Por qué importa tanto? Porque toca justo el punto más débil de Intel: su negocio de fabricación por encargo, conocido como 'foundry', es decir, fabricar chips para otras empresas. Esa división lleva años sin despegar y la compañía llegó a plantearse venderla antes de que su consejero delegado, Lip-Bu Tan, la convirtiera en el eje central de su plan de recuperación. Tener como cliente o socio a un gigante mundial de la memoria daría volumen a unas instalaciones carísimas de construir y de mantener, y aportaría credibilidad a una apuesta que hasta ahora el mercado miraba con recelo.

SK Hynix es uno de los mayores fabricantes de chips de memoria del mundo y cotiza en bolsa (sus acciones se negocian también en Estados Unidos). No es un socio cualquiera: la memoria de alto ancho de banda (HBM) es hoy uno de los ingredientes imprescindibles de los chips que entrenan y ejecutan inteligencia artificial, así que producir esa tecnología en suelo estadounidense tendría un valor estratégico evidente en plena carrera por la infraestructura de IA. Para Intel, además, sería una forma de llenar sus fábricas de Ohio con un tipo de producto distinto al suyo tradicional, repartiendo el riesgo y el desembolso con un tercero.

Los números acompañan en la parte alta de la cuenta. En su último trimestre, los ingresos de Intel crecieron un 25%, hasta 16.100 millones de dólares, y el área de centros de datos e inteligencia artificial lo hizo un 59%, hasta 6.300 millones. La acción cotiza en torno a los 108,80 dólares, aunque su rango de las últimas 52 semanas va de 28,73 a 142,35 dólares: un baile que refleja lo mucho que ha cambiado el ánimo sobre la compañía. Con todo, Intel todavía arrastra un agujero financiero importante, y cualquier acuerdo de este tipo tendría que pasar por el filtro de los gobiernos de Corea del Sur y Estados Unidos, que podrían poner condiciones.

Resumiendo: lo que ha movido la acción no es un contrato, sino un rumor con fundamento. Si las conversaciones cuajan, Intel ganaría un socio de peso para su negocio más cuestionado; si se enfrían, el entusiasmo puede desinflarse con la misma rapidez con la que llegó. De momento, los inversores han decidido apostar por la primera opción.

El análisis de Salseo

  • El problema de la división de fabricación de Intel nunca ha sido la tecnología, sino quedarse sin clientes que llenen sus plantas. Un acuerdo con SK Hynix no solo aportaría ingresos: repartiría el coste de unas instalaciones gigantescas y convertiría a Intel en socio de otro fabricante, en lugar de competir sola contra todos.
  • La parte que el titular no grita tan alto: SK Hynix fabrica memoria, no los procesadores que hace Intel. Eso significa que la planta de Ohio cobraría sentido por dos vías distintas y que Intel acercaría a Estados Unidos una tecnología clave para la IA, lo que refuerza su encaje en la infraestructura de inteligencia artificial, no solo en el negocio tradicional de procesadores.
  • Ojo con la lectura eufórica. Las conversaciones son exploratorias, no hay nada firmado y parte del 7,6% se explica por el rebote general del mercado (bonos y petróleo a la baja). Añadamos que el Gobierno surcoreano o el estadounidense pueden meter mano al acuerdo por motivos estratégicos: si las negociaciones se paran, la acción podría devolver el movimiento igual de rápido.
  • La señal que de verdad hay que vigilar no es el titular, sino la letra pequeña: si se confirma el acuerdo, quién más entra en la 'joint venture' y cómo evoluciona la rentabilidad de la división de fabricación. Con un margen bruto en torno al 39%, a Intel le queda poco colchón para financiar una fábrica tan cara como la de Ohio solo con buenas noticias.

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