Intel y AMD caen con fuerza: el petróleo y los bonos enfrían el rally de la IA

Intel se dejó más de un 6% y AMD más de un 5% en una sesión marcada por el encarecimiento del crudo y la subida de la rentabilidad de los bonos. La historia de fondo, el tirón de demanda de CPUs por la IA de Meta, sigue intacta.
Intel y AMD vivieron un lunes complicado. Las acciones de Intel cayeron más de un 6% y las de AMD más de un 5%, arrastradas por el mal tono general del mercado: el petróleo Brent subió más del 3% hasta los 108 dólares por barril y el West Texas Intermediate hizo lo propio con un 3,5% hasta los 95,64 dólares, después de que el presidente Donald Trump rechazara las condiciones para un alto el fuego planteadas por Irán. A eso se sumó el mercado de deuda: la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años se movió por encima del 5,2% y la del bono a 30 años superó el 5,5%, ambas en niveles cercanos a máximos de varios años. El índice Filadelfia de semiconductores, la referencia del sector, perdió un 3%.
El mecanismo que hay detrás es fácil de entender. Un petróleo más caro aviva el miedo a que la inflación se resiste a bajar, lo que a su vez alimenta la idea de que los tipos de interés seguirán altos más tiempo del previsto. Y cuando los bonos ofrecen rentabilidades tan jugosas, las acciones de empresas tecnológicas de alto crecimiento lo pasan peor: el mercado exige más rentabilidad a unos beneficios que, en muchos casos, todavía quedan lejos en el tiempo. Los fabricantes de chips y todo lo relacionado con la infraestructura de inteligencia artificial están en el punto de mira de ese ajuste.
Pero no todo es culpa del entorno macro. Parte de la caída del lunes tiene que ver con la recogida de beneficios tras un rally vertical. Intel pasó de rondar los 89 dólares a principios de septiembre a superar los 123 dólares el 25 de septiembre, incluyendo un salto del 9,1% en una sola sesión. Ese empujón tan rápido dejó al valor muy estirado a corto plazo y expuesto a que los inversores decidieran asegurar ganancias. En el último mes, Intel y AMD acumulan subidas de alrededor del 30%.
El motivo de ese entusiasmo es Meta Muse, la tecnología de inteligencia artificial de Meta. La tesis que se ha instalado en el mercado es que unos agentes de IA cada vez más capaces, que ejecutan tareas por su cuenta, van a necesitar muchos más recursos de cálculo, y eso podría ampliar el mercado de las CPU para servidores que fabrican Intel y AMD, además de los procesadores basados en la arquitectura Arm. La propia Meta ha señalado que, a medida que avanzan sus esfuerzos en IA agéntica, «los requisitos de cómputo están evolucionando y exigen más CPU». «El mercado ha interpretado Muse como un balón de oxígeno para un mercado de CPU que ya estaba muy tensionado», resume Michael O'Rourke, estratega jefe de mercados de JonesTrading. Este optimismo llevó a AMD a superar por primera vez la barrera del billón de dólares de capitalización bursátil la semana pasada.
A ese relato se han apuntado los analistas. BofA Securities elevó su precio objetivo para AMD de 620 a 720 dólares manteniendo la recomendación de compra, y calcula que el mercado total de CPU para servidores pasará de 61.000 millones de dólares en 2026 a 211.000 millones en 2030, de los cuales unos 180.000 millones estarían ligados a la IA. La firma también señala el acuerdo de infraestructura de CPU entre Anthropic y Akamai como prueba de que estas piezas ganan peso en los sistemas de IA. El impulso se completó en el evento Connect de Meta, donde la compañía presentó Meta Charm, un pequeño dispositivo de mano para acceder directamente a Muse sin pasar por el móvil, anunció que Muse llegará también a sus gafas inteligentes y sumó acuerdos con Walmart, Best Buy, Sephora, Wayfair, Dick's Sporting Goods y Gap. «Está bastante claro que la superinteligencia personal no solo llegará primero, sino que será mucho más grande e importante», dijo Mark Zuckerberg. Varias casas de análisis, entre ellas JPMorgan, Citizens y KeyBanc, han subido sus precios objetivo para Meta por las expectativas que genera Muse.
El análisis de Salseo
- El golpe llega de fuera hacia dentro: no hay nada roto en el negocio de Intel o AMD, lo que se movió fue el precio del dinero. Con el bono a 10 años por encima del 5,2%, el mercado descuenta más agresivamente los beneficios futuros, y las empresas que prometen crecer mucho dentro de varios años son las primeras en notarlo. Es un castigo de valoración, no de negocio.
- La tesis alcista del sector ha cambiado de dueño. Antes todo dependía de las GPU y del entrenamiento de modelos; ahora el argumento es que los agentes de IA consumen mucha CPU de propósito general, un terreno donde Intel y AMD sí pintan algo. Eso explica que suban un 30% en un mes sin haber presentado resultados extraordinarios: se está pagando por una historia futura, no por lo que ya ha pasado.
- La señal concreta a vigilar es cuánto de ese mercado de CPU para servidores acaba en manos de Intel y AMD. BofA habla de pasar de 61.000 a 211.000 millones de dólares en 2030, pero ahí también compiten los chips basados en Arm y los diseños propios de los grandes de la nube. Un precio objetivo de 720 dólares para AMD es el más alto de la calle y deja poco margen para decepciones.
- Cuidado con el matiz que el titular no cuenta: la subida de Intel, de 89 a más de 123 dólares en apenas unas semanas, deja la acción muy expuesta a recogidas de beneficios por cualquier tropiezo en el relato de la IA. Y si el petróleo sigue alto por el pulso con Irán y los bonos no ceden, las buenas noticias sectoriales se van a quedar cortas para sostener el precio.