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Intel y AMD se hunden en bolsa: petróleo, bonos y dudas sobre Terafab

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Intel y AMD se hunden en bolsa: petróleo, bonos y dudas sobre Terafab

Las acciones de Intel y AMD caen con fuerza en una jornada de ventas generalizadas en tecnología, empujadas por el petróleo por encima de 104 dólares y un bono americano a 10 años en el 5,3%. Al desplome macro se suma el ruido en torno al proyecto Terafab de Elon Musk.

Intel y AMD vivieron este jueves una de esas jornadas en las que da igual lo que hagas: el mercado entero vende. Las acciones de Intel cayeron alrededor de un 6%, las de AMD más de un 4% y el índice de semiconductores de Filadelfia, la referencia del sector, se dejó más de un 3,8%. El detonante no está en los chips, sino en el petróleo y los bonos: el crudo Brent subió un 4,2% y se colocó por encima de los 104 dólares por barril por la preocupación sobre el suministro en Oriente Medio y por el impacto de un huracán en la producción estadounidense. Y la rentabilidad del bono americano a 10 años escaló hasta el 5,3%, cerca de su nivel más alto desde 2002.

¿Por qué le importa esto a un fabricante de chips? Porque el petróleo caro alimenta la inflación y refuerza la idea de que los tipos de interés seguirán altos. Y cuando los bonos pagan más, las empresas tecnológicas de alto crecimiento lo pasan peor: sus beneficios se esperan muy a futuro, y ese futuro vale menos en el bolsillo de hoy cuando el dinero seguro renta más. Es un castigo de libro, no un problema de negocio.

En el caso de Intel, además, ha habido ruido propio esta semana. Elon Musk reconoció que Taiwan Semiconductor (TSMC) podría llegar a participar en Terafab, su proyecto de fábrica de chips en Texas, y eso bastó para que los títulos de Intel cayeran más de un 5% entre el lunes y el martes. Después llegaron las matizaciones: el consejero delegado de Intel, Lip-Bu Tan, declaró a Bloomberg, antes de un acto en Tokio, que la implicación de su compañía en el proyecto continuará. Y Musk respondió en X a quien especulaba con un papel mayor de TSMC: «No, construiremos y operaremos la fábrica. Que no quede ninguna duda. Quizá TSMC subarriende parte de Terafab si quiere, pero nada más».

AMD, por su parte, mira hacia delante. Su consejera delegada, Lisa Su, dijo en Taipéi que la compañía ha podido aumentar el suministro de chips a lo largo de 2026 y que lo va a incrementar «sustancialmente» en 2027, para aprovechar el tirón de la infraestructura de inteligencia artificial. AMD compite con Nvidia en aceleradores de IA y su valor de mercado superó recientemente el billón de dólares. La compañía también podría beneficiarse de una mayor demanda de procesadores convencionales (CPU) a medida que las tareas de IA se vuelven más complejas.

En esa línea se pronunció esta semana el banco de inversión Mizuho, que ve en la llamada IA «agéntica» —sistemas que no solo responden, sino que ejecutan tareas por su cuenta— un motor para las CPU. Sus analistas calculan que este tipo de procesadores moverán unos 80.000 millones de dólares en 2030, los de «nodo cabecera» llegarán a 68.000 millones y los tradicionales a 60.000 millones. El mercado total de CPU para servidores alcanzaría unos 209.000 millones en 2030, una cifra que se queda por debajo del objetivo de más de 220.000 millones que se ha marcado AMD. Mizuho ha subido el precio objetivo de AMD hasta 705 dólares desde 580 y el de Intel hasta 114 desde 92, además de elevar también los de Dell, SanDisk y Super Micro. Entre los procesadores punteros para IA agéntica señala cuatro: el AGI CPU de Arm, el Venice de AMD, el Vera de Nvidia y el Diamond Rapids de Intel. Es decir, un contrapeso de largo plazo a la bofetada de corto plazo que se han llevado hoy ambas compañías.

El análisis de Salseo

  • La caída de hoy no dice nada malo de Intel ni de AMD como negocios: es el mismo castigo que sufre todo el sector tecnológico cuando el bono a 10 años paga un 5,3%. Con tipos altos, los beneficios que se esperan dentro de cinco o diez años valen menos hoy, así que lo que de verdad mueve la cotización en estas jornadas es el petróleo y los datos de inflación, no los chips.
  • El episodio de Terafab deja una lección clara para Intel: el mercado todavía no da por seguro su papel en el proyecto. Bastó un comentario de Musk sobre una posible entrada de TSMC para tumbar más del 5% el valor en dos sesiones, y su posterior aclaración sirvió para desactivar parte del susto. Mientras TSMC siga sonando como alternativa, cualquier titular sobre esa fábrica volverá a mover el precio de Intel.
  • El mensaje de Lisa Su es sobre oferta, no sobre demanda: AMD dice que podrá fabricar bastante más en 2027. En un negocio donde su gran rival es Nvidia, ganar cuota depende de tener chips disponibles para vender, así que conviene vigilar si ese aumento de capacidad llega acompañado de pedidos firmes o si el mercado empieza a dudar de que la demanda de aceleradores crezca al mismo ritmo.
  • Mizuho da aire a la tesis de largo plazo con la IA agéntica, pero deja un detalle revelador: su propio escenario de mercado total de CPU para servidores (unos 209.000 millones de dólares en 2030) se queda por debajo del objetivo que ha fijado AMD (más de 220.000 millones). Es decir, hasta los más optimistas ven las metas de la compañía algo ambiciosas. La señal a seguir: cuánto peso real gana la IA que ejecuta tareas por sí sola dentro del gasto de los centros de datos.

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Fuente: Invezz