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Intuitive Machines despega: ingresos récord, EBITDA positivo y una cartera de pedidos de 1.100 millones

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Intuitive Machines despega: ingresos récord, EBITDA positivo y una cartera de pedidos de 1.100 millones

La compañía espacial multiplica sus ingresos por tres tras la compra de Lanteris, logra su primer EBITDA ajustado positivo y acumula contratos millonarios con la NASA y el Pentágono.

Intuitive Machines ha presentado unos resultados del primer trimestre de 2026 que dejan claro que la empresa ha cambiado de liga. Los ingresos trimestrales alcanzaron la cifra récord de 186,7 millones de dólares, casi el triple que en el mismo periodo del año anterior. Este salto se debe, en buena parte, a la adquisición de Lanteris Space Systems, una operación de 800 millones que se cerró el 13 de enero y que ya está dando frutos: la compañía combinada se ha convertido en un contratista principal espacial verticalmente integrado, capaz de abordar misiones comerciales, civiles y de seguridad nacional.

Pero la buena noticia no es solo el crecimiento en ventas. Por primera vez, Intuitive Machines ha logrado un EBITDA ajustado positivo, de 2,7 millones de dólares. Es un hito simbólico y financiero para una empresa que hasta ahora quemaba caja para crecer. El margen bruto también fue récord, lo que indica que la integración con Lanteris no solo suma ingresos, sino que mejora la rentabilidad del negocio. Además, la cartera de pedidos al cierre del trimestre se disparó hasta los 1.100 millones de dólares, un aumento de 842 millones respecto a finales de 2025.

El apetito comercial no se detiene. En el trimestre, la empresa se adjudicó nuevos contratos por valor de 428,9 millones de dólares. Destacan dos: uno con la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA) para la tercera tanda de satélites de seguimiento de misiles, y otro de 180,4 millones con la NASA dentro del programa CLPS, el quinto que consigue —más que ningún otro proveedor— y el primero que exige usar su módulo de aterrizaje lunar de carga pesada, el Nova-D.

La ambición va más allá de la Luna. Intuitive Machines ha firmado un acuerdo definitivo para comprar la estación terrestre de Goonhilly y su filial COMSAT, con el objetivo de crear una red de servicios de datos espacio-tierra para misiones en órbita baja, media, geoestacionaria, cislunar e incluso espacio profundo. Y en el segundo trimestre, la empresa se ha colocado en el contrato marco Andromeda de la Fuerza Espacial estadounidense, con un techo de gasto previsto de 6.200 millones de dólares, para desplegar una constelación de satélites maniobrables que vigilen la actividad en órbita geosíncrona. Es la primera sinergia de ingresos tangible entre Intuitive Machines y Lanteris.

De cara al resto del año, la empresa espera facturar entre 900 y 1.000 millones de dólares y mantener un EBITDA ajustado positivo. Con la vista puesta en nuevas oportunidades, ha presentado ofertas para los programas CLPS y LTV de la NASA, y prepara propuestas para la segunda fase de CLPS, el reactor espacial Freedom y otras infraestructuras lunares. La compañía de Steve Altemus ya no es solo un aspirante a pisar la Luna: aspira a construir la autopista y las áreas de servicio para todo el que quiera ir.

El análisis de Salseo

  • La compra de Lanteris ha sido un acelerador: en solo un trimestre ha transformado a Intuitive Machines en un contratista principal capaz de optar a megacontratos del Pentágono, algo impensable hace un año. La clave estará en si logran mantener la ejecución sin que la integración descarrile.
  • El EBITDA ajustado positivo es una señal de que el modelo de negocio puede ser rentable, pero conviene leer la letra pequeña: excluye gastos de adquisición, compensación en acciones y otros costes relevantes. El beneficio neto GAAP sigue siendo otra historia.
  • La cartera de pedidos récord da visibilidad de ingresos, pero en el sector espacial los contratos gubernamentales pueden sufrir retrasos o recortes presupuestarios. El verdadero termómetro será la conversión de ese backlog en facturación trimestre a trimestre.
  • La posible compra de Goonhilly apunta a una estrategia de controlar toda la cadena: construir satélites, lanzarlos y ahora operar las comunicaciones. Es una jugada ambiciosa que, si sale bien, crea un foso competitivo difícil de replicar.

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