Rocket Lab no está roto: un inversor top ve una oportunidad tras el desplome

Tras perder más del 55% desde sus máximos de mayo, un inversor del top 3% de TipRanks asegura que la tesis de Rocket Lab sigue intacta y ve en la caída una oportunidad, no un cambio de historia.
Rocket Lab ha vivido un verano complicado. Sus acciones llegaron a tocar los 151 dólares en mayo y, desde entonces, se han dejado más de un 55% atrapadas en la fuerte rotación de los valores espaciales. Cuando una acción se desploma así, el inversor tiene que decidir si la historia de fondo se ha roto o si ha aparecido una oportunidad de compra.
Para el inversor conocido como Pythia Research, que está en el top 3% de TipRanks, es lo segundo. Su tesis: Rocket Lab ya no es solo una empresa de lanzamientos, sino un negocio de infraestructura espacial verticalmente integrado que abarca lanzamiento, fabricación de naves, componentes y, en el futuro, aplicaciones. Buena parte de esa estrategia pasa por Neutron, un cohete de carga media parcialmente reutilizable diseñado para competir por contratos comerciales, gubernamentales y de constelaciones.
A Pythia no le preocupa que el primer vuelo de Neutron se deslice hasta 2027: los clientes ya están firmando contratos antes de que el cohete vuele. Rocket Lab acumula más de 1.000 millones de dólares en contratos recientes y una cartera de pedidos de 2.360 millones. Los resultados del segundo trimestre refuerzan esa lectura: ingresos de 234 millones, con 189,5 millones procedentes de Space Systems y un margen bruto del 36,1%. La compañía sumó más de 437 millones en reservas de lanzamiento y supera las 90 misiones en su cartera. Además, HASTE ganó un contrato de 266 millones con la Fuerza Espacial de EE. UU., logró un acuerdo de 397 millones para construir y lanzar varios satélites y amplió su mercado con más de 160 millones en contratos de satélites GEO.
La clave, según Pythia, está en la integración vertical: fabricar componentes, construir las naves, lanzarlas y, algún día, operarlas. Eso reduce la dependencia de proveedores, evita la acumulación de márgenes de terceros y da más control sobre los despliegues. El inversor cree que el mercado presta demasiada atención al vuelo inaugural de Neutron. La prueba de fuego real es lograr una cadencia de lanzamientos repetible. Ya se han completado más de 400 pruebas del motor Archimedes, centradas ahora en durabilidad y reutilización. Un pequeño retraso podría ser incluso preferible si permite llegar antes a la cadencia comercial. Además, la demanda no espera al primer lanzamiento: Rocket Lab ya ha vendido misiones de Neutron a entre 50 y 55 millones de dólares y la dirección afirma que no le cuesta encontrar clientes a precio completo.
La compra de Iridium, valorada en 8.000 millones de dólares, llevaría la estrategia un paso más allá: pasar de construir y lanzar infraestructura a operarla y generar ingresos recurrentes gracias a sus 2,5 millones de suscriptores, su constelación activa y su espectro. Pythia reconoce que la acción no es barata según las métricas clásicas (en torno a 40,5 veces las ventas estimadas y 51,9 veces las pasadas), pero cree que el mercado no está valorando la futura economía de Neutron ni el potencial de caja de Iridium. Los riesgos principales son la ejecución, la quema de caja (el flujo de caja libre del segundo trimestre fue negativo en 110,1 millones), la financiación y la integración de Iridium, que podría añadir deuda o dilución. Para este inversor, la tesis alcista no se rompería por un retraso moderado de Neutron, sino si la compañía no logra establecer una cadencia de lanzamientos fiable o pierde capacidad para ganar contratos mayores. Pythia califica la acción como Comprar y el consenso de Wall Street coincide: 12 compras y 4 mantener, con un precio objetivo medio de 110,93 dólares.
El análisis de Salseo
- La caída del 55% no se explica por un empeoramiento del negocio, sino por una rotación sectorial tras el estreno bursátil de SpaceX. Eso significa que la presión vendedora puede responder más a un movimiento de carteras que a un veredicto sobre Rocket Lab, un matiz clave a la hora de decidir si se entra en el valor.
- El mercado está obsesionado con la fecha del primer vuelo de Neutron, pero el verdadero indicador a vigilar es la cadencia de lanzamientos repetible. Un cohete que vuela tarde pero fiable vale más que uno que vuela pronto y falla; por eso la compañía ya vende misiones a precio completo antes de despegar.
- La compra de Iridium convertiría a Rocket Lab en un operador de infraestructura espacial con ingresos recurrentes, no solo en un fabricante y lanzador. Si se cierra, cambia el modelo de negocio y la forma de valorarla, porque ya no dependería solo de contratos puntuales de lanzamiento.
- El principal riesgo no es el retraso, sino la caja: el flujo de caja libre fue negativo en 110,1 millones y la compra de Iridium puede exigir deuda o dilución. La tesis alcista se sostiene si la integración no ahoga financieramente a la compañía.