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IonQ aguanta la caída mientras D-Wave se hunde casi un 5% en bolsa

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IonQ aguanta la caída mientras D-Wave se hunde casi un 5% en bolsa

Las acciones de computación cuántica cayeron el viernes, pero no todas por igual: IonQ se dejó solo un 0,5% tras el espaldarazo de Bank of America, mientras D-Wave perdía casi un 5% sin una mala noticia concreta que lo justificara.

El viernes 2 de octubre fue un día complicado para las empresas de computación cuántica, pero el castigo estuvo muy repartido. D-Wave Quantum se dejó un 4,77%, mientras que IonQ apenas perdió un 0,50%. Esa diferencia tan grande entre dos compañías del mismo sector sugiere que los inversores están empezando a elegir con lupa qué valores cuánticos quieren tener en cartera, en lugar de comprar o vender el sector entero de golpe.

Y lo llamativo es que el resto del mercado tecnológico iba justo al contrario: el Nasdaq 100 subió un 1% ese mismo viernes después de que los datos de empleo de Estados Unidos salieran más flojos de lo esperado, lo que alimentó la esperanza de que la Reserva Federal sea más benévola con los tipos de interés. El resto de nombres cuánticos tampoco escapó: Quantum Computing cayó un 2,50%, Rigetti Computing un 2,37% y Xanadu Quantum Technologies un 4,02%.

IonQ llegó al viernes con un colchón que sus competidores no tenían. Bank of America inició la cobertura de la compañía con una recomendación de compra y un precio objetivo de 60 dólares, muy por encima de los 43,77 dólares a los que cerró ese día. El analista Vivek Arya destacó su escala, sus adquisiciones y su expansión más allá de la computación cuántica hacia terrenos como las redes de comunicación, los sensores y la seguridad. Entre esas compras figuran Oxford Ionics y la fabricante de semiconductores SkyWater Technology, que han dado a IonQ más control sobre el hardware necesario para construir sus sistemas. Además, la compañía planea instalar su sistema Superion 256 en el centro de investigación cuántica de Nvidia en 2027. Aun así, el respaldo de Wall Street no la hizo inmune: bajó un 0,50%, pero mucho menos que los nombres más pequeños del sector.

El caso de D-Wave es más difícil de explicar con una sola noticia. La acción abrió el viernes en 17 dólares y fue cayendo durante toda la sesión hasta cerrar cerca del mínimo del día, en 15,77 dólares. El volumen negociado rondó los 20 millones de acciones, muy por encima de los 11 millones del jueves. No hubo ningún anuncio negativo de la compañía que justificara un movimiento de ese tamaño; sus noticias recientes tenían que ver con desarrollos de producto. Lo que sí ayuda a entenderlo es su valoración: una capitalización de unos 5.900 millones de dólares frente a unos ingresos de apenas 12,4 millones en los últimos doce meses. Con esa proporción, los inversores están pagando por un crecimiento futuro que todavía no se ve en las ventas, así que cualquier enfriamiento del entusiasmo mueve el precio con fuerza, aunque no haya un titular malo.

Ese mismo problema sobrevuela todo el sector. Estas compañías siguen anunciando hitos técnicos y alianzas, pero el mercado empieza a pedir pruebas de que esos avances se conviertan en ingresos comerciales de verdad. La próxima prueba para IonQ será comprobar si sus adquisiciones y su catálogo creciente se traducen en ventas más rápidas. En el caso de D-Wave, todas las miradas estarán en los ingresos y en la cartera de pedidos cuando presente resultados, algo previsto para el 5 de noviembre. Esos números separarán mucho más a los ganadores cuánticos del resto que otro anuncio técnico más.

El análisis de Salseo

  • La caída desigual delata un cambio de comportamiento: el dinero no está saliendo del sector cuántico, está rotando dentro de él hacia los nombres con respaldo de grandes casas de análisis. IonQ aguantó por la cobertura de Bank of America, no porque sus números hayan mejorado. La señal a vigilar es si más bancos empiezan a cubrir el sector o si el espaldarazo se queda en un caso aislado: en el primer escenario, la brecha entre grandes y pequeños se agrandará.
  • El caso D-Wave es una lección de múltiplos: capitaliza unos 5.900 millones con solo 12,4 millones de ingresos anuales. Eso significa que el precio descuenta un futuro que aún no existe, y por eso cae un 5% sin ninguna noticia mala. El volumen duplicado (20 millones de acciones frente a 11 millones) apunta a salida de manos impacientes más que a pánico, así que no conviene interpretarlo como un deterioro del negocio.
  • Lo que de verdad está en juego es el paso de los hitos de laboratorio a la caja: el mercado ya no premia anuncios técnicos ni alianzas, quiere contratos y facturación. Por eso la cita clave no es ninguna feria tecnológica, sino los resultados de D-Wave del 5 de noviembre, donde los ingresos y la cartera de pedidos darán una pista real de quién está convirtiendo la tecnología en negocio.
  • La lectura contraria al titular: el Nasdaq 100 subió un 1% el mismo día con datos de empleo flojos, así que la debilidad cuántica no es un problema macro, es rotación interna en un sector muy volátil y con valoraciones extremas. Ojo también con el coste de crecer a base de compras: adquisiciones como Oxford Ionics o SkyWater dan a IonQ control sobre su hardware, pero consumen caja y pueden complicar el balance, así que toca vigilar márgenes y posibles ampliaciones de capital.

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Fuente: TipRanks