IonQ, D-Wave y Rigetti caen en el premercado: recogida de beneficios tras el rebote

Las tres grandes cotizadas del sector cuántico bajan en el premercado del viernes después de un fuerte rebote, con los inversores sopesando las subidas recientes frente a unas valoraciones muy exigentes y una adopción comercial que aún está en pañales.
Las acciones de las principales compañías de computación cuántica cotizadas —IonQ (IONQ), D-Wave Quantum (QBTS) y Rigetti Computing (RGTI)— cotizan a la baja en el premercado del viernes. El movimiento llega justo después de un rebote muy potente del sector y con una sensación clara entre los inversores: después de tanta subida, toca decidir si las valoraciones actuales están justificadas o si se han adelantado a la realidad del negocio, que sigue en una fase muy temprana de adopción comercial. Lo llamativo es que la caída se produce mientras el mercado en general avanza, lo que apunta más a una rotación dentro del sector que a un problema global de mercado.
El telón de fondo macroeconómico tampoco ayuda. La Reserva Federal subió los tipos de interés en septiembre y los dejó en un rango del 3,75% al 4%, mientras que la inflación siguió siendo elevada en agosto, con los precios de consumo un 3,4% por encima de los de un año antes. Unos tipos relativamente altos castigan especialmente a las empresas de crecimiento especulativo, es decir, a aquellas cuyo valor depende de beneficios que todavía no han llegado. A esto se suma que los inversores están pendientes de unas posibles conversaciones entre Estados Unidos e Irán y de la reapertura del estrecho de Ormuz, factores geopolíticos que añaden ruido al mercado.
Más allá del movimiento de precios, cada compañía tiene sus propias novedades. IonQ anunció hace poco un sistema capaz de detectar y corregir errores en tiempo real, uno de los grandes obstáculos para construir ordenadores cuánticos fiables, y ha lanzado su plataforma Superion 256, para la que ya acepta pedidos con entregas previstas en 2027; también ha firmado alianzas e iniciativas de investigación con Nvidia (NVDA) y con la Florida International University. Rigetti, por su parte, ha cerrado un acuerdo con el Departamento de Comercio de Estados Unidos para recibir hasta 100 millones de dólares bajo la ley CHIPS, dinero destinado a mejorar los ordenadores cuánticos superconductores: su electrónica, sus sistemas de refrigeración y sus chips. Y D-Wave ha destacado su momento comercial, con reservas de 35,5 millones de dólares en el primer semestre (muy por encima del año anterior) y hasta 100 millones de fondos CHIPS para I+D, aunque también ha tenido que lidiar con el escrutinio de los inversores tras sus resultados del segundo trimestre (ingresos de 3,1 millones de dólares, prácticamente iguales que un año antes) y con la dimisión de su director financiero, John Markovich.
A pesar de todos estos avances, el mensaje que transmiten los inversores es claro: quieren pruebas más sólidas de que la computación cuántica puede generar ingresos relevantes y recurrentes. La tecnología sigue en fase temprana y estas empresas continúan gastando mucho en investigación y desarrollo, así que el mercado se mueve entre la ilusión por el potencial y la duda sobre los plazos. En cuanto a la opinión de los analistas que recoge TipRanks, el consenso es de compra fuerte para IonQ y D-Wave y de compra moderada para Rigetti, lo que refleja esa mezcla de entusiasmo y prudencia. Con este cóctel, es previsible que la volatilidad siga siendo la norma en el sector durante los próximos meses.
El análisis de Salseo
- La caída no viene de un mal dato, viene del precio. Cuando una acción cotiza descontando beneficios que aún no existen, cualquier subida de tipos o cualquier pausa en el relato la castiga el doble: no hace falta que empeore el negocio, basta con que el mercado deje de estar dispuesto a pagar por esa promesa.
- El dinero público se ha convertido en la fuente de ingresos más predecible de Rigetti y D-Wave: hasta 100 millones de dólares cada una vía CHIPS. La pregunta clave es si eso se traduce en contratos recurrentes o se queda en un impulso puntual de I+D que no aparece luego en la cuenta de resultados.
- IonQ juega otra liga: con la corrección de errores en tiempo real y la plataforma Superion 256 cuyas entregas no llegan hasta 2027, su validación comercial real está a años vista. La alianza con Nvidia es la señal más interesante que vigilar, porque indica que un gigante consolide el cuántico como pieza de su hoja de ruta.
- Ojo a la dimisión del director financiero de D-Wave justo después de unos resultados planos: cuando una empresa que aún no gana dinero cambia de responsable de las cuentas, el mercado suele leerlo como una señal de tensión interna y pide más transparencia sobre reservas y gastos.
- Hoy las tres se mueven en bloque, arriba y abajo, lo que revela que el mercado las trata como una sola apuesta temática y no por sus fundamentales. El día en que IonQ, D-Wave y Rigetti empiecen a desacoplarse en bolsa será la señal de que el sector ha madurado y se empieza a valorar empresa por empresa.