IonQ e IBM pasan a la fase final del programa cuántico de DARPA

IonQ e IBM avanzan a la etapa C de la Quantum Benchmarking Initiative de DARPA, la fase en la que sus ordenadores cuánticos se someterán a pruebas independientes. El mercado reacciona de forma muy distinta para cada una.
IonQ e IBM han dado un paso relevante dentro de la Quantum Benchmarking Initiative (QBI) de DARPA, la agencia de proyectos avanzados de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Ambas compañías han sido seleccionadas para la etapa C, la última de un proceso de evaluación dividido en tres fases, junto a otras dos firmas del sector: Atom Computing y Diraq. El mercado ha reaccionado de forma desigual: las acciones de IonQ subieron con fuerza, mientras que las de IBM apenas se movieron, porque para el gigante tecnológico el negocio cuántico es solo una pieza pequeña dentro de un grupo mucho más diversificado.
El programa DARPA QBI se puso en marcha en 2024 con una pregunta muy concreta: ¿será posible construir un ordenador cuántico realmente útil y comercialmente viable antes de 2033? La agencia define el listón como "escala de utilidad", es decir, un sistema cuyo valor computacional supere su coste. Hasta ahora, las empresas participantes estaban en una fase de revisión de planes y estrategias; a partir de la etapa C pasan a lo importante: DARPA probará su tecnología real con un equipo de verificación independiente para comprobar si el hardware cumple lo que promete. Llegar a esta fase no garantiza el éxito comercial, pero sí aporta credibilidad y, sobre todo, una forma objetiva de medir los avances frente a los planes anunciados.
En el caso de IonQ, el acuerdo asociado a esta fase tiene un valor potencial de hasta 300 millones de dólares, aunque el dinero más allá del compromiso inicial queda condicionado a futuras asignaciones presupuestarias y a las decisiones de financiación de DARPA. La compañía someterá varias generaciones de sus sistemas cuánticos Superion a pruebas independientes hasta 2029. IonQ trabaja con tecnología de iones atrapados, una de las vías principales para construir ordenadores cuánticos, y su plan pasa por ampliar la producción y desplegar estos sistemas entre más clientes comerciales, científicos y gubernamentales mientras DARPA comprueba si el software y el hardware rinden como está previsto.
IBM, por su parte, también verá evaluados su hardware cuántico, su tecnología, su ingeniería de sistemas y sus arquitecturas por el equipo independiente de la agencia. La compañía ya había superado las dos primeras fases, centradas en sus planes de investigación y en su forma de gestionar riesgos. IBM cuenta con una flota amplia de ordenadores cuánticos y con su plataforma de software Qiskit, utilizada por más de 340 organizaciones de sectores como finanzas, sanidad, educación y Administración pública para explorar aplicaciones reales. Además, trabaja en su primer ordenador cuántico tolerante a fallos, IBM Quantum Starling, que espera entregar en 2029 y para el que ya ha avanzado en tecnologías clave, como la corrección de errores cuánticos.
En el plano bursátil, la herramienta de comparación de acciones de TipRanks señala que IonQ tiene una calificación de consenso de "Strong Buy" (compra fuerte) entre los analistas, frente a un "Moderate Buy" (compra moderada) para IBM. El precio objetivo medio de los analistas para IonQ implica un potencial alcista del 71,7%, muy por encima del 13,8% que se estima para IBM. Son datos de consenso de analistas, no una recomendación nuestra: sirven para ver cómo de exigente es el mercado con cada compañía y cuánta expectativa (y por tanto cuánto riesgo) lleva ya descontada cada acción.
El análisis de Salseo
- Llegar a la etapa C es un sello de credibilidad, pero no un contrato cerrado: en el caso de IonQ el acuerdo tiene un valor potencial de hasta 300 millones de dólares y el grueso depende de futuras asignaciones presupuestarias de DARPA. Es decir, hay titular hoy y habrá que ver cuánto se convierte en ingresos reales más adelante.
- La reacción tan distinta de IonQ e IBM no es un capricho: la misma noticia pesa mucho más en una empresa cuyo negocio entero es la computación cuántica que en una tecnológica diversificada donde el cuántico es una línea más. Por eso IonQ se mueve más, tanto hacia arriba como, llegado el caso, hacia abajo.
- El verdadero examen empieza ahora. Hasta aquí las compañías presentaban planes; en esta fase DARPA prueba el hardware de verdad contra lo prometido. Los puntos concretos que vigilar son los resultados de esas pruebas independientes, si se traducen en financiación adicional y cómo encajan con los hitos que cada empresa se ha autoimpuesto: los sistemas Superion de IonQ hasta 2029 y el ordenador tolerante a fallos Starling de IBM en 2029.
- La letra pequeña del sector: DARPA no juega solo con dos nombres, también están Atom Computing y Diraq en la misma etapa. Y el objetivo declarado es lograr un ordenador cuántico de "utilidad" (que su valor computacional supere su coste) en 2033, no mañana. Con ese horizonte, la enorme diferencia de potencial alcista que los analistas ven en IonQ frente a IBM refleja expectativas muy altas ya incorporadas en el precio: más recorrido teórico también significa más volatilidad si algún hito se retrasa.