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IonQ y Rigetti caen con fuerza: ¿qué ve Wall Street en la computación cuántica?

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IonQ y Rigetti caen con fuerza: ¿qué ve Wall Street en la computación cuántica?

Las acciones de IonQ y Rigetti extienden su caída en plena corrección del sector tecnológico. Pero detrás de los números rojos, ambas compañías muestran avances y contratos que podrían redefinir su futuro.

La fiebre por la computación cuántica se está enfriando en bolsa, al menos por ahora. Este jueves, IonQ (NYSE:IONQ) y Rigetti Computing (NASDAQ:RGTI) caen cerca de un 7%, sumándose a una racha negativa que ya dura varios días. IonQ acumula un descenso del 13% en tres sesiones consecutivas, mientras que Rigetti pierde un 16% en cuatro días. El ETF Defiance Quantum, que agrupa a las principales compañías del sector, también retrocede un 6% en el mismo periodo. ¿El motivo? La misma tormenta que sacude a toda la tecnología: subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro, miedo a que la inflación no ceda y dudas sobre valoraciones que parecían demasiado optimistas.

Pero mientras el mercado castiga a estas empresas, sus negocios siguen avanzando. IonQ acaba de presentar unos resultados de récord: ingresos de 80,1 millones de dólares en el segundo trimestre, un 287% más que el año anterior, y unas obligaciones de rendimiento pendientes que crecen un 297%, hasta los 485 millones. Además, la compañía ha elevado su previsión de ingresos para todo el año hasta un rango de 280 a 290 millones de dólares. No es solo promesa: la demanda está ahí. Para reforzar su capacidad, IonQ completó el 31 de julio la compra de SkyWater Technology por 1.800 millones de dólares, una operación que le da control sobre la fabricación de chips y empaquetado avanzado, clave para su camino hacia ordenadores cuánticos tolerantes a fallos. El 8 de septiembre celebrará un día del inversor donde podría dar más detalles de esta integración.

El sector público también es una mina para IonQ. La agencia DARPA le ha concedido una extensión de contrato de 28 millones de dólares para fabricar relojes atómicos ópticos Evergreen-05, con una opción adicional de 30 millones para más unidades. IonQ invertirá 15 millones en capacidad de producción y ya colabora con laboratorios nacionales, como Sandia, ampliando su presencia en aplicaciones de seguridad nacional. En Wall Street, el consenso es muy positivo: los analistas otorgan a IonQ una recomendación de Compra Fuerte (9 compras y 1 mantener), con un precio objetivo medio de 69,44 dólares, lo que implica un potencial de subida de alrededor del 71% desde los niveles actuales.

Rigetti, por su parte, presenta una foto financiera distinta, pero con avances propios. En el segundo trimestre ingresó 5,1 millones de dólares y registró una pérdida operativa de 28,1 millones. Eso sí, terminó junio con 541,3 millones en efectivo e inversiones, un colchón suficiente para financiar su hoja de ruta. La compañía está cumpliendo pedidos de sus sistemas cuánticos Novera, incluido un sistema de 108 qubits para el Centro de Desarrollo de Computación Avanzada de la India. Además, ha ampliado su colaboración con Hewlett Packard Enterprise y el Centro de Supercomputación de Pittsburgh: suministrará un sistema Novera de nueve qubits para el nuevo banco de pruebas TangleLab, financiado con una subvención de 5 millones de la Fundación Nacional de la Ciencia. Este proyecto combina hardware cuántico con computación clásica de alto rendimiento, abriendo la puerta a aplicaciones híbridas.

Los analistas también ven potencial en Rigetti, aunque con menos entusiasmo que en IonQ. La acción tiene una recomendación de Compra Moderada (5 compras y 3 mantener) y un precio objetivo medio de 27,19 dólares, que implica un potencial de subida de aproximadamente el 72%. En resumen: la corrección actual es una sacudida de mercado, pero las dos compañías siguen construyendo su futuro. La pregunta es si la paciencia de los inversores aguantará el ritmo de la tecnología.

El análisis de Salseo

  • La caída de IonQ y Rigetti no es un problema de sus negocios, sino de valoración: el sector tecnológico en general sufre por la subida de los rendimientos de los bonos y el miedo a la inflación. Cuando el dinero 'barato' se encarece, las acciones de crecimiento, como las cuánticas, son las primeras en sufrir.
  • IonQ no solo crece en ingresos (287% interanual), sino que ha dado un paso estratégico con la compra de SkyWater. Controlar la fabricación de chips es clave para reducir costes y acelerar el desarrollo de ordenadores cuánticos tolerantes a fallos, algo que los inversores deberían vigilar en el día del inversor del 8 de septiembre.
  • El contrato con DARPA (28 millones más opción de 30) es una señal de que el gobierno de EE.UU. apuesta por IonQ para aplicaciones de seguridad nacional. Esto no solo aporta ingresos recurrentes, sino que valida la tecnología y abre la puerta a más contratos públicos en el futuro.
  • Rigetti tiene un balance sólido (541 millones en efectivo) y está empezando a comercializar sus sistemas, pero su pérdida operativa de 28 millones en un trimestre muestra que la rentabilidad aún está lejos. La clave será si consigue más pedidos como el de la India o el de TangleLab para acercarse al break-even.
  • Ojo con el optimismo de Wall Street: los precios objetivo de 69 dólares para IonQ y 27 para Rigetti implican subidas de más del 70%, pero si el mercado sigue descontando valoraciones altas, esas metas podrían tardar en cumplirse. La paciencia será la virtud del inversor en cuántica.

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Fuente: TipRanks