Regulación

El jefe de IA de Google propone un supervisor mundial para la inteligencia artificial

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El jefe de IA de Google propone un supervisor mundial para la inteligencia artificial

Demis Hassabis, líder de DeepMind, ha planteado a otros laboratorios y al Gobierno de Trump la creación de un organismo internacional que vigile el desarrollo de la IA, justo antes de una reorganización interna en Alphabet.

Demis Hassabis, el cerebro detrás de DeepMind (la división de inteligencia artificial de Alphabet, matriz de Google), ha estado moviendo ficha en los despachos de Washington. Según ha trascendido, el directivo ha propuesto la creación de un organismo internacional que supervise el avance de la IA, una especie de guardián global para una tecnología que avanza más rápido que las leyes.

La propuesta no se ha quedado en un simple borrador. Hassabis la ha discutido directamente con los responsables de otros grandes laboratorios de IA y con altos cargos de la administración Trump, incluido el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El objetivo: sentar las bases de una coordinación que evite que cada empresa o país vaya por libre en una carrera tecnológica con implicaciones enormes.

La noticia llega en un momento especialmente delicado para Alphabet. La compañía está inmersa en una reorganización de sus equipos de IA, con DeepMind ganando cada vez más peso dentro del grupo. Que su máximo responsable esté impulsando una iniciativa de gobernanza global sugiere que Google quiere liderar también el debate sobre cómo se regula esta tecnología, no solo su desarrollo.

Aunque los detalles del organismo propuesto no se han hecho públicos, la idea encaja con las llamadas que llevan años haciendo expertos y algunas empresas del sector: crear un panel internacional, similar a los que existen para la energía nuclear o el clima, que establezca estándares de seguridad y transparencia para los modelos más avanzados.

Por ahora, no hay confirmación oficial de que la propuesta vaya a materializarse. Pero el simple hecho de que se esté discutiendo al más alto nivel, y con la participación de la administración estadounidense, marca un cambio de tono en un sector que hasta hace poco rechazaba cualquier atisbo de regulación externa.

El análisis de Salseo

  • La jugada de Hassabis tiene doble lectura: por un lado, posiciona a Google como el actor responsable que quiere reglas claras; por otro, le da una excusa perfecta para influir en esas reglas antes de que otros las escriban. Es una estrategia clásica de las grandes tecnológicas: si no puedes evitar la regulación, conviértete en su arquitecto.
  • Que la propuesta se haya planteado al secretario del Tesoro, y no solo a reguladores tecnológicos, indica que el debate sobre la IA ya se ve como un asunto de estabilidad económica y competitividad global. La administración Trump, históricamente reacia a la supervisión internacional, podría ver en esto una herramienta para frenar a China sin parecer proteccionista.
  • El momento no es casual: Alphabet está reorganizando sus equipos de IA justo cuando la competencia con OpenAI, Microsoft y Anthropic está en su punto más caliente. Si Google logra que su visión de gobernanza se convierta en el estándar, podría ralentizar a rivales que avanzan más rápido en algunos frentes, dándole tiempo para recuperar terreno.
  • Para el inversor, la señal a vigilar es si esta propuesta se traduce en compromisos concretos (como auditorías externas o límites de cómputo) que puedan aumentar los costes o frenar el lanzamiento de productos. Si solo queda en gestos, el impacto en la cuenta de resultados será nulo; si se materializa, podría cambiar las reglas del juego para todo el sector.

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Fuente: WSJ