El jefe de WeRide predice coches sin conductor como ChatGPT en 2035 y anima al sector

Tony Han, CEO de WeRide, asegura que la conducción autónoma dará un salto similar al de la IA generativa en la próxima década, impulsando las acciones de sus competidores.
El consejero delegado de WeRide, Tony Han, ha lanzado un mensaje que ha resonado con fuerza en el sector de la movilidad autónoma: para 2035, los coches sin conductor serán tan ubicuos y transformadores como lo es hoy ChatGPT. En una entrevista reciente, Han comparó el estado actual de la tecnología de conducción autónoma con el de la inteligencia artificial antes del boom de los modelos de lenguaje, sugiriendo que estamos a las puertas de una explosión de capacidades que cambiará por completo nuestra relación con el transporte.
Sus declaraciones no solo sirven como una visión de futuro, sino que han tenido un efecto inmediato en bolsa. Las acciones de compañías como Baidu (BIDU) y Serve Robotics (SERV) experimentaron subidas notables tras conocerse sus palabras. Baidu, con su plataforma Apollo Go, es uno de los actores más avanzados en robotaxis en China, mientras que Serve Robotics se centra en la entrega autónoma de última milla, un nicho que también se beneficiaría de un entorno regulatorio y tecnológico más maduro.
Han argumentó que, al igual que ChatGPT sorprendió al mundo con su capacidad de entender y generar lenguaje natural, los vehículos autónomos alcanzarán un punto de inflexión en el que su fiabilidad y seguridad superarán con creces a la conducción humana. Señaló que la clave está en la acumulación de datos y en la mejora exponencial de los algoritmos, un proceso que ya está en marcha y que solo necesita tiempo para alcanzar la masa crítica.
Aunque WeRide no cotiza en bolsa, su optimismo ha servido como catalizador para sus pares. La compañía, con sede en Guangzhou, ya opera servicios de robotaxi en varias ciudades chinas y ha recibido permisos para pruebas en Estados Unidos y Singapur. La promesa de un futuro sin conductor no es nueva, pero ponerle una fecha concreta y compararla con un fenómeno tan tangible como ChatGPT ayuda a los inversores a visualizar el potencial del mercado.
El camino, sin embargo, no está exento de obstáculos. La regulación, la aceptación pública y los desafíos técnicos en entornos complejos siguen siendo barreras importantes. Pero el mensaje de Han ha recordado al mercado que, si la historia de la IA sirve de guía, el avance puede ser más rápido de lo que la mayoría espera.
El análisis de Salseo
- La comparación con ChatGPT no es casual: sugiere que la conducción autónoma está en una fase de 'explosión de capacidades' similar a la que vivieron los modelos de lenguaje, donde una mejora en el software puede desbloquear de golpe un mercado masivo.
- El verdadero impacto para empresas como Baidu y Serve Robotics no vendrá solo de la tecnología, sino de un posible cambio en la percepción pública y regulatoria. Si los gobiernos compran este optimismo, podríamos ver una aceleración en las licencias para operar sin conductor de seguridad.
- Hay que vigilar de cerca los hitos de WeRide en los próximos meses: si logra expandir sus operaciones comerciales con buena prensa y sin incidentes, dará credibilidad a este discurso y podría desencadenar una ola de inversión en todo el ecosistema autónomo.
- El riesgo está en que el plazo de 2035 es lo suficientemente lejano como para que, a corto plazo, cualquier retraso o accidente sonado enfríe el entusiasmo. La promesa es potente, pero el sector sigue siendo muy dependiente de narrativas.