El gurú de la IA de Google negocia una valoración de 10.000 millones para su nueva startup

Jeff Dean, leyenda de Google, busca 1.000 millones de dólares para Discovery Loop, su nueva aventura que promete automatizar la ciencia con IA.
Jeff Dean, el ingeniero que pasó 27 años construyendo Google desde dentro, está a punto de dar el salto más ambicioso de su carrera. Según ha podido saber Business Insider, su nueva startup, Discovery Loop, está en conversaciones para levantar 1.000 millones de dólares con una valoración cercana a los 10.000 millones. Una cifra mareante para una compañía que acaba de nacer, pero que refleja la fe ciega que los inversores tienen en uno de los cerebros más brillantes de la inteligencia artificial.
Discovery Loop se ha convertido en la comidilla de Silicon Valley en apenas una semana, desde que Dean anunciara su salida de Google. Aunque no ha compartido públicamente los detalles de la financiación, sí ha dejado claro el objetivo de la empresa: una 'public benefit corporation' cuya misión es 'automatizar el aprendizaje automático, la ciencia y la ingeniería para acelerar descubrimientos y progreso'. En cristiano: quieren usar la IA para hacer experimentos científicos a una escala nunca vista, ejecutando miles de pruebas en paralelo para atacar los problemas más difíciles de la ciencia y la ingeniería.
El equipo fundador es, sencillamente, de otro planeta. Junto a Dean están Sanjay Ghemawat, pionero de la computación distribuida en Google desde 1999; Quoc Le, miembro fundador de Google Brain y figura clave en el desarrollo de modelos de lenguaje; y Oriol Vinyals, investigador estrella de Google DeepMind. Entre los cuatro han trabajado en productos como Google Search, Ads, Gemini y Gmail. Un exdirectivo de producto de Google calificó su pitch deck como 'uno de los más impresionantes jamás hechos'.
La ronda inicial está liderada por Radical Ventures y Khosla Ventures, con participación de Lightspeed, Kleiner Perkins y Doerr Capital. Alphabet, la matriz de Google, también figura como inversor fundacional y socio en la nube, según confirmó el propio Sundar Pichai. Es un movimiento curioso: Google deja marchar a su mayor talento en IA, pero al mismo tiempo apuesta por su éxito desde fuera.
Discovery Loop es solo el último ejemplo de una fuga de cerebros que está redefiniendo el panorama de la IA. Antiguos investigadores de DeepMind como David Silver ya han levantado 1.100 millones para Ineffable Intelligence, y Misha Laskin e Ioannis Antonoglou habrían conseguido una valoración de 25.000 millones para Reflection AI. La pregunta es si estas nuevas startups lograrán estar a la altura de las expectativas o si estamos ante otra burbuja de valoraciones infladas por el miedo a perderse el próximo gran avance.
El análisis de Salseo
- La valoración de 10.000 millones para una startup sin producto ni ingresos es una apuesta extrema por el 'equipo fundador'. Los inversores no están comprando tecnología, sino la probabilidad de que mentes como Dean y Le vuelvan a crear algo disruptivo. Es la misma lógica que llevó a OpenAI a valoraciones astronómicas, pero con un riesgo aún mayor porque Discovery Loop aún no ha demostrado nada.
- El hecho de que Alphabet sea inversor fundacional y socio cloud es un movimiento defensivo inteligente. Google se asegura un asiento en primera fila si la startup despega, y a la vez evita que todo ese talento acabe en brazos de un competidor como Microsoft o Amazon. Es una forma de 'externalizar' la innovación sin perder el control.
- La misión de 'automatizar la ciencia' es ambiciosa, pero también difusa. ¿Cómo se monetiza eso? Si Discovery Loop consigue acelerar descubrimientos en farmacéuticas o materiales, el valor podría ser enorme. Pero el camino desde 'ejecutar miles de experimentos' hasta 'generar ingresos recurrentes' está lleno de incógnitas. Habrá que vigilar de cerca sus primeros clientes y casos de uso reales.
- La fuga de talento de Google hacia startups con valoraciones desorbitadas es una señal de que el mercado de la IA sigue en plena efervescencia. Si varias de estas empresas fracasan, podríamos ver una corrección brusca en las valoraciones de todo el sector. Para el inversor particular, es un recordatorio de que no todo lo que brilla en IA es oro.