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Huang (Nvidia) defiende la destilación de IA como "competencia"; EEUU la llama "robo"

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Huang (Nvidia) defiende la destilación de IA como "competencia"; EEUU la llama "robo"

El consejero delegado de Nvidia rechaza la tesis de la Casa Blanca, que considera la destilación de modelos de IA un robo y amenaza con sanciones a las empresas extranjeras que la practiquen. Es el último choque en la guerra tecnológica entre EEUU y China.

Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, se ha metido de lleno en uno de los debates más calientes de la carrera por la inteligencia artificial. En una entrevista con el programa Squawk Box de CNBC, Huang rechazó que la llamada "destilación" de modelos de IA sea un robo, como sostiene la Casa Blanca, y lo zanjó con una frase: «Eso se llama competencia». Preguntado directamente por si la práctica no era una forma de robo, el directivo respondió que aprender o entrenar a partir de los productos de un competidor es, sencillamente, competir.

Conviene aclarar qué es la destilación, porque es la palabra clave de todo el embrollo. Se trata de entrenar un modelo de inteligencia artificial usando las respuestas de otro modelo ya entrenado: en lugar de aprender desde cero con montañas de datos, el nuevo sistema copia el comportamiento del veterano, lo que abarata y acelera muchísimo el desarrollo. En cristiano: es como estudiar con los apuntes y los exámenes resueltos de otro en vez de leerte tú todos los libros. Estados Unidos acusa a empresas chinas de hacer exactamente eso a gran escala con sistemas creados en Estados Unidos.

La tensión viene de lejos y tiene nombres propios. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó la destilación de "robo" el pasado mes de julio y amenazó con sanciones a compañías extranjeras que la usen para extraer capacidades de modelos estadounidenses. A principios de este mes, la agencia de ciberseguridad del país (CISA) acusó a las empresas chinas de IA de lanzar "campañas de destilación de conocimiento a escala industrial" que violan las condiciones de uso de las compañías de EEUU. Y la firma Anthropic aseguró haber detectado que Alibaba —desarrolladora de la familia de modelos Qwen— y DeepSeek incurren en una "destilación ilícita". China ha rechazado todas estas acusaciones.

Huang tiró de ejemplo propio para defender su postura. Recordó que los productos de Nvidia a veces acaban siendo desmontados "hasta los huesos" por empresas que intentan aprender cómo funcionan, y admitió que preferiría que nadie aprendiera de sus productos para poder navegar tranquilo. Pero remató: «Francamente, la competencia hace que todo mejore». Su receta para quien no quiera que le usen el producto es simple: conocer a tus clientes y desactivar el servicio. La Casa Blanca no respondió de momento a la petición de comentario de CNBC.

El intercambio importa porque toca la línea de flotación del negocio de Nvidia: la compañía vende la infraestructura con la que se entrena casi toda la IA del mundo y, a la vez, tiene clientes en China que están en el punto de mira de Washington. Si las amenazas de sanciones contra quienes practican la destilación se convierten en normas concretas, el tablero de la IA global se moverá otra vez, y no necesariamente en la dirección que más conviene a los fabricantes de chips estadounidenses.

El análisis de Salseo

  • El interés de Nvidia aquí es doble y no siempre apunta en la misma dirección. Por un lado, la empresa vende chips a medio mundo, incluida China, y si Washington castiga a las compañías que usan destilación se le estrecha el mercado. Por otro, prohibir la destilación obligaría a los rivales a entrenar sus modelos desde cero, lo que exige muchísimo más cómputo, es decir, más GPUs. Defender que es "competencia legítima" encaja con las dos cosas.
  • El choque de fondo no es ético, es de control tecnológico. La destilación es la vía más barata para que un rival se acerque a un modelo puntero sin gastar miles de millones en entrenamiento. EEUU quiere cerrar esa puerta para mantener la ventaja; Nvidia, que vive de vender la infraestructura de toda la carrera, prefiere que la carrera siga abierta y con el mayor número posible de participantes.
  • La señal que hay que vigilar no son las declaraciones, sino los papeles: si las amenazas del Tesoro se traducen en normas concretas contra empresas extranjeras que practican la destilación y cómo evoluciona la acusación de Anthropic sobre Alibaba (Qwen) y DeepSeek. Ahí se sabrá si esto es un aviso retórico o un cambio real de reglas.
  • Matiz importante: quien decide es el Gobierno, no el consejero delegado. Que Huang contradiga públicamente a la Casa Blanca no altera la política estadounidense, y los dueños de los modelos pueden endurecer sus condiciones de uso por su cuenta, como ya ha insinuado Anthropic al señalar a rivales chinos. Nvidia puede defender su mercado, pero no controla las reglas del juego.

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Fuente: CNBC