Regulación

Jensen Huang rechaza el apocalipsis de la IA: «2030 no será el fin del mundo»

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Jensen Huang rechaza el apocalipsis de la IA: «2030 no será el fin del mundo»

El consejero delegado de Nvidia minimiza los avisos catastrofistas sobre la inteligencia artificial, pide usar las leyes que ya existen en vez de crear normas nuevas y se cuela en la escena política con China de fondo.

Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, se ha plantado frente al relato más catastrofista sobre la inteligencia artificial. En una entrevista concedida el viernes a CBS News, el directivo aseguró que «2030 no va a ser el fin del mundo» y que hay «un 0% de probabilidad» de que eso ocurra. Según Huang, los vaticinios que sitúan la desaparición de la humanidad a manos de la IA a lo largo de esta década, como los que ha defendido el investigador que pasó por OpenAI y Anthropic Jacob Coxon, «no están basados en la ciencia», y añadió que asustar a la gente es «innecesario» e «irresponsable».

El argumento de Huang no es solo filosófico, sino también empresarial. En su opinión, el éxito de Nvidia está directamente ligado al despliegue seguro de sus productos y servicios: «Si dejamos de hacerlo, nuestro valor se vería reducido». De ahí que defienda que las propias compañías tienen un interés interno en que la IA funcione sin sobresaltos. En materia normativa, su receta es sencilla: aplicar primero los marcos legales que ya existen para la ciberseguridad y para los daños que causan las empresas, en lugar de aprobar nuevas regulaciones específicas para la IA. «Apliquemos eso primero; no permitamos que este relato del fin del mundo sirva para que alguien se libre de las leyes que ya tenemos», reclamó.

Esa postura encaja con la del presidente Donald Trump, que también se opone a crear un nuevo marco regulatorio para la IA con el argumento de que daría ventaja a China en la carrera tecnológica. En un mensaje en su red Truth Social, Trump escribió que «ya tenemos un enorme poder penal y regulatorio sobre estas compañías» y que existe una «conspiración enfermiza contra la IA y los centros de datos, y el único que se alegra es China. ¡Quien gane la IA, gana!». En una publicación posterior, el presidente señaló que su homólogo chino, Xi Jinping, ha anunciado que China «no hará absolutamente nada para obstaculizar la IA o su futuro», y calificó de bulo la idea de que la IA vaya a acabar con la humanidad.

El asunto tiene una pata diplomática de peso esta semana: Huang está entre los líderes tecnológicos que se espera que acudan a la cena de Estado que Trump ofrecerá a Xi Jinping, un encuentro al que también estarían invitados el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, y el presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook. Huang ha sido muy crítico con las restricciones de Washington a la venta de chips especializados para entrenar modelos de IA a China, y sostiene que el país asiático consigue igualmente «todos los chips que necesita». «Toda compañía de chips debería salir a servir al mundo, a competir por el mundo. Va de competir. Estados Unidos va de competir», declaró a CBS. Además, mostró su intención de hablar con Xi sobre estándares globales para el desarrollo de la IA, recordando que los dirigentes chinos «quieren que China se beneficie de la IA» y «prospere, igual que nosotros queremos que prospere Estados Unidos».

En el mercado, la reacción fue moderada: las acciones de Nvidia cotizaban en torno a 222,27 dólares con una subida de 2,93 dólares, un 1,34%. La compañía sigue siendo una de las grandes protagonistas de la infraestructura de inteligencia artificial y cualquier declaración de su primer ejecutivo sobre regulación o sobre China se lee con lupa, porque toca dos de los frentes que más pueden condicionar su negocio a medio plazo.

El análisis de Salseo

  • El riesgo regulatorio es uno de los grandes descuentos que el mercado aplica a Nvidia: si Washington o los estados endurecen las normas sobre IA y centros de datos, aparecen costes, retrasos y frenos a la demanda de cómputo. Por eso Huang no solo opina: intenta marcar el marco del debate antes de que se legisle, algo que en el sector se traduce directamente en menos incertidumbre para sus ingresos futuros.
  • Hay un matiz que el titular se deja: decir que la IA no es un riesgo existencial también es una defensa comercial. Si se produce un incidente grave, la reacción política será mucho más dura y ahí sí sufriría toda la cadena de valor. El discurso de Huang es, en el fondo, un intento de evitar ese escenario de cola, además de un argumento de venta.
  • Lo que de verdad mueve la cotización de Nvidia no es este discurso, sino qué pasa con las restricciones de exportación a China y con la cena de Trump y Xi. Cualquier señal de deshielo en la venta de chips avanzados al país asiático tendría un impacto en las cuentas mucho mayor que cualquier declaración sobre el fin del mundo. Ahí es donde hay que mirar.
  • Aliarse con la retórica de la Casa Blanca da influencia hoy, pero ata a Nvidia al ciclo político: si cambia el inquilino de la Casa Blanca o se gira la opinión pública hacia más control, la compañía quedará señalada como parte interesada. Es un equilibrio delicado para una empresa cuyos clientes y empleados no comparten necesariamente esa trinchera.

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Fuente: Fox Business