Jim Worden sigue enamorado de Nvidia: espera un 'breakout' tras los resultados

El gestor Jim Worden mantiene su apuesta alcista por Nvidia (NVDA) y espera que la acción rompa al alza después de que el gigante de los chips publique sus resultados. También repasa los riesgos energéticos y su cartera con Intel, Palantir y Micron.
En una entrevista reciente en Schwab Network, el gestor Jim Worden dejó clara su postura sobre Nvidia (NVDA): "Seguimos amando Nvidia". Worden, que gestiona una cartera con exposición a semiconductores e inteligencia artificial, espera que la acción del fabricante de chips rompa al alza después de que la compañía, una de las llamadas 'siete magníficas', presente sus resultados trimestrales. El mercado estará muy pendiente de esa cita, que llega en un momento en el que la demanda de chips para IA sigue siendo el motor principal del sector.
El caso alcista de Worden se apoya en la fortaleza estructural de la demanda de procesadores para centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial. Aunque no dio cifras concretas, subrayó que la posición de Nvidia como proveedor dominante de GPUs para entrenamiento y ejecución de modelos de IA le otorga una ventaja competitiva difícil de igualar. Además, considera que la valoración actual, aunque exigente, puede justificarse si el crecimiento de ingresos se mantiene a doble dígito, algo que el mercado dará por bueno si la compañía ofrece una guía sólida.
Sin embargo, Worden también señaló un riesgo que pocas veces aparece en los titulares: el consumo energético. La expansión de la IA requiere una cantidad ingente de electricidad, y eso podría convertirse en un cuello de botella para el crecimiento del sector. Si los centros de datos no pueden asegurar el suministro energético a precios razonables, los costes operativos podrían dispararse y afectar a la rentabilidad de toda la cadena, incluida Nvidia. Es un factor que los inversores deberían vigilar, sobre todo en un contexto de subida de los precios de la energía.
En cuanto a su cartera, Worden mencionó que además de Nvidia mantiene posiciones en Intel (INTC), Palantir (PLTR) y Micron (MU). Aunque no detalló el peso de cada valor, la combinación sugiere una apuesta diversificada por el ecosistema de la IA y los semiconductores: desde el diseño de chips (Intel) hasta el software de análisis (Palantir) y la memoria (Micron). Esta estrategia busca capturar el crecimiento del sector sin depender exclusivamente de un solo nombre, aunque Nvidia sigue siendo el pilar central de su tesis.
En definitiva, la visión de Worden es claramente alcista para Nvidia a corto plazo, con la esperanza de que los resultados actúen como catalizador. Pero también deja entrever que el sector no está exento de desafíos, especialmente los relacionados con la energía. Los inversores harían bien en prestar atención tanto a las cifras de Nvidia como a los comentarios sobre la infraestructura energética, porque de ahí pueden salir las próximas sorpresas.
El análisis de Salseo
- El 'breakout' que espera Worden depende de que la guía de ingresos de Nvidia supere las expectativas ya elevadas del mercado; si la compañía solo cumple sin sorprender, la reacción podría ser decepcionante. El catalizador es real, pero el margen de error es pequeño.
- El riesgo energético es un factor que el mercado tiende a infravalorar: si el coste de la electricidad sube o hay restricciones de suministro, los márgenes de los centros de datos se comprimen y eso se traslada a la demanda de chips. Es una amenaza estructural que no se resuelve en un trimestre.
- La combinación de INTC, PLTR y MU en la cartera sugiere que Worden busca cubrirse ante una posible rotación dentro del sector: si Nvidia tropieza, otras áreas como la memoria o el software podrían compensar. Pero también indica que no ve una burbuja en IA, sino una oportunidad de crecimiento a largo plazo.
- La cita clave será la conferencia de resultados: más allá del beneficio por acción, los inversores deben fijarse en la guía de centros de datos y en cualquier comentario sobre la cadena de suministro o la energía. Cualquier señal de que el crecimiento se desacelera podría golpear no solo a Nvidia, sino a todo el complejo de semiconductores.