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Joby contra Archer: quién aguanta más tiempo quemando caja

·NeutralImpacto bajo
Joby contra Archer: quién aguanta más tiempo quemando caja

El inversor Reuben Gregg Brewer compara la situación financiera de los dos grandes aspirantes al taxi aéreo eléctrico: Joby tiene algo más de colchón de caja, pero Archer se queda con poco más de un año de recorrido al ritmo actual de gasto.

Joby Aviation y Archer Aviation se han propuesto algo que suena casi de ciencia ficción: cambiar la forma de volar distancias cortas con aviones eléctricos de despegue y aterrizaje vertical, los conocidos como eVTOL o, en plata, taxis aéreos. Las dos compañías están avanzando de forma notable en la parte tecnológica, pero convertir un prototipo prometedor en un negocio que se sostiene es un asunto muy distinto. Y ahí está el problema: ninguna de las dos factura ni de lejos lo que gasta.

Los números del último trimestre lo dejan claro. Joby ingresó 38,6 millones de dólares, frente a los apenas 5 millones de Archer, y ninguna de esas cifras se acerca a cubrir sus costes. En el caso de Joby, generar esos ingresos le costó 28,3 millones, mientras que los gastos generales, de venta y administración (la parte de estructura, oficinas, comerciales y dirección) se fueron hasta 76,5 millones. La investigación y el desarrollo fue el gran agujero: casi 195 millones, lo que dejó a la compañía con unas pérdidas operativas de unos 260 millones. Archer lo tuvo aún más complicado: a sus 5 millones de ingresos les correspondieron 4,3 millones de costes, los gastos generales rondaron los 94 millones y el desarrollo se comió 186 millones, con una pérdida operativa de aproximadamente 279 millones.

Gastar a ese ritmo no es ninguna sorpresa en empresas que intentan inventar una categoría de aviación desde cero. La pregunta que de verdad importa es cuánto tiempo aguantan sus balances. Al cierre del trimestre, Joby tenía cerca de 2.200 millones de dólares entre caja e inversiones, mientras que Archer manejaba unos 1.500 millones. Con esos múmeros, mantener una pérdida trimestral de unos 260 millones le da a Joby alrededor de dos años de recorrido, mientras que la hucha de Archer solo cubriría algo más de un año si sigue quemando dinero al mismo ritmo. En igualdad de condiciones, la ventaja financiera es de Joby. Eso sí, el analista no espera que la foto se quede congelada.

Y es que ambas están acercándose a la fase comercial. Joby ha demostrado su tecnología de vuelo autónomo en una prueba de larga distancia, y Archer ha realizado vuelos tripulados entre aeropuertos de California. También cuentan con padrinos de peso en la aviación tradicional: Archer tiene a Boeing como socio, mientras que Joby trabaja con Virgin Atlantic y Delta. Esas alianzas no son dinero contante y sonante, pero dan credibilidad y pueden allanar el camino a futuras rondas de financiación.

Para Gregg Brewer, que figura en el 3% de mejores inversores de TipRanks, ninguna de las dos acciones es ni de lejos una apuesta segura. "Archer Aviation y Joby Aviation son acciones de altísimo riesgo que solo deberían considerar los inversores de crecimiento más agresivos", resume, aunque reconoce que ambas están progresando de forma tangible como negocios, incluso mientras queman caja a toda velocidad, algo por otro lado normal en una startup. Su gran señal de alarma no es el gasto en sí, sino que alguna de las dos sea incapaz de reponer sus reservas cuando toque: si eso ocurre, la tesis de inversión puede cambiar en cuestión de semanas. En el mercado, los analistas ven potencial en las dos, pero con matices: la recomendación media para Archer es claramente más optimista que la de Joby, que se queda en un tibio mantenimiento.

El análisis de Salseo

  • La caja es el verdadero reloj de arena de este negocio: con pérdidas trimestrales de entre 260 y 279 millones, Joby tiene unos dos años de pista y Archer poco más de uno. Eso convierte la próxima ampliación de capital (vender acciones nuevas o endeudarse) en una cita casi obligada, y lo que mueva la cotización no será un vuelo de prueba, sino cuándo y a qué precio piden dinero.
  • La distancia entre lo que ingresan y lo que gastan explica por qué el mercado mira más el balance que la tecnología: Joby factura 38,6 millones pero se deja casi 195 en investigación, y Archer ingresa 5 y gasta 186. Traducido: hoy cada dólar que entra cuesta varios, y el negocio de verdad no arranca hasta que se puedan cobrar billetes por volar pasajeros de forma regular.
  • Los socios industriales (Boeing en el caso de Archer; Delta y Virgin Atlantic en el de Joby) son el activo más valioso que no aparece en la cuenta de resultados. No son dinero hoy, pero funcionan como aval para conseguir financiación más barata, y el día que uno de ellos firme pedidos en firme o ponga capital propio, la tesis cambia de golpe.
  • Ojo con la lectura fácil de "el que tiene más caja es mejor": Archer tiene alrededor de 700 millones menos en el banco, pero los analistas la ven con más recorrido y ya ha hecho vuelos tripulados entre aeropuertos, un paso más cerca de operar con clientes. La señal concreta que vigilar no es el saldo de caja, sino cuántas aeronaves logran entregar y cuándo consiguen los permisos para volar con pasajeros.

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Fuente: TipRanks