Regulación

Los vigilantes antimonopolio estallan: el juez deja intacto el monopolio publicitario de Google

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Los vigilantes antimonopolio estallan: el juez deja intacto el monopolio publicitario de Google

Una jueza federal de EEUU publica su fallo sobre el caso de publicidad digital de Google: sin troceo de la compañía, con seis años de vigilancia y un monitor independiente. Los críticos hablan de "capitulación vergonzosa".

Google se libra, otra vez, de que le partan el negocio en trozos. La jueza federal Leonie Brinkema ha desvelado (el texto estaba sellado hasta ahora) una sentencia de 106 páginas sobre el caso que la Justicia de EEUU llevaba contra el negocio publicitario de la compañía y el veredicto es, en lo esencial, que casi nada cambia: el gigante tecnológico mantiene el control de su mercado de anuncios digitales prácticamente tal y como estaba.

¿Qué le obligan a hacer exactamente? Tres cosas, resumidas: compartir más información sobre sus subastas de anuncios con los editores, aceptar la figura de un monitor antimonopolio independiente que vigile cómo hace las cosas, y poco más. El castigo dura solo seis años, muy por debajo de los quince que pedía el Departamento de Justicia (DOJ). Y lo más importante para el negocio: Google conserva su mercado "AdX", el lugar donde se compran y venden anuncios online en tiempo real y donde la empresa se lleva una comisión del 20% por cada operación. La jueza descartó forzar la venta de ese negocio porque, según dice, no era "ni realista ni necesario".

El fallo choca de frente con lo que la propia Brinkema había dictaminado antes. En abril de 2025 concluyó que la conducta de Google había perjudicado "sustancialmente" a los editores y constituía un monopolio ilegal, y además señaló que la compañía había "destruido" pruebas clave borrando los registros de chat de sus empleados. Pese a ese diagnóstico, la jueza sostiene ahora que sus medidas bastan para "abrir a la competencia" el mercado publicitario dañado y para evitar que Google vuelva a las andadas. La reacción del sector no ha tardado: Barry Lynn, director del Open Markets Institute, lo ha llamado "una capitulación vergonzosa" que en la práctica deja a la empresa decidir su propio castigo. Jason Kint, consejero delegado de la patronal de medios digitales Digital Content Next, ha escrito en X que estas medidas "no cambian nada material" para los medios de comunicación perjudicados.

No todo el mundo lo ve igual. Stanley Woodward, alto cargo del Departamento de Justicia, ha calificado la decisión de "victoria significativa" para sus esfuerzos por restaurar la competencia, aunque ha añadido que revisarán el texto para valorar si recurren. Por parte de Google, Lee-Anne Mulholland, su responsable global de asuntos regulatorios, se ha mostrado "muy satisfecha" de que el tribunal rechazara la propuesta de desmantelar unas herramientas que, defiende, ayudan a las pequeñas empresas a llegar a nuevos clientes. El fallo llega además apenas un año después de otro caso casi calcado: el juez Amit Mehta también se negó el pasado septiembre a obligar a Google a vender su navegador Chrome, pese a haber declarado antes que la compañía abusaba de su posición dominante en las búsquedas.

El asunto importa porque toca la principal fuente de ingresos de una de las mayores empresas del mundo y porque marca el tono de cómo se está castigando el poder de las grandes tecnológicas en EEUU: se reconocen los abusos, pero se evita romper las compañías. Para los editores de noticias y los anunciantes que llevan años quejándose de que Google se queda con la mejor parte del pastel, el fallo sabe a poco; para Google, es aire fresco en el plano legal y una señal de que su estructura actual seguirá en pie, de momento.

El análisis de Salseo

  • El daño real para Google no vendría de perder AdX, sino de la letra pequeña: la obligación de compartir datos de sus subastas y la presencia de un monitor independiente pueden convertir su 'caja negra' de precios y comisiones en material auditable, y eso es munición para futuras demandas de editores y anunciantes.
  • Que el castigo dure seis años y no quince es clave: el negocio publicitario digital cambia de pies forzados en ese tiempo (IA, nuevos formatos, nuevos intermediarios), así que el remedio puede quedarse obsoleto antes de que caduque y Google recupere libertad total en 2031 sin necesidad de cambiar nada más.
  • Es ya el segundo caso en poco más de un año en que un juez reconoce monopolio ilegal pero se niega a trocear a la compañía (el otro fue el de búsquedas, con Chrome). El patrón que se consolida en EEUU es claro: en la práctica se castiga con vigilancia y obligaciones de conducta, no con cambios estructurales.
  • Ojo con el matiz que el titular no cuenta: el propio Departamento de Justicia califica el fallo de 'victoria significativa' y aún no descarta recurrir. La foto final del caso puede moverse si hay apelación, así que el elemento a vigilar no es solo esta sentencia, sino si la Administración la impugna.

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