Regulación

Un juez pide a Google un responsable interno de cumplimiento antimonopolio

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Un juez pide a Google un responsable interno de cumplimiento antimonopolio

La jueza federal Leonie Brinkema considera que Alphabet debe nombrar a un vigilante interno de cumplimiento en su negocio de publicidad digital y aplicar más cambios, aunque finalmente no tendrá que dividir esa actividad.

Google debería nombrar a un responsable interno de cumplimiento antimonopolio y aplicar otros cambios en su negocio de tecnología publicitaria. Esa es la valoración que ha hecho la jueza federal Leonie Brinkema, del tribunal de Alexandria (Virginia), en una opinión que se ha hecho pública este miércoles y en la que deja claro que, aun así, la compañía no tiene por qué trocear ni dividir esa parte de su negocio.

El texto llega dos semanas después de que la propia jueza rechazara la petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que pedía precisamente una separación forzosa del negocio publicitario. Tras conocerse su decisión, el tribunal dio a ambas partes un plazo de 14 días para solicitar que se tacharan datos confidenciales antes de publicar la opinión completa, algo habitual en procesos con información sensible de empresas. Eso explica que parte del detalle del documento se haya conocido con retraso y que algunos puntos concretos sigan bajo reserva.

¿Y qué significa eso de un responsable de cumplimiento antimonopolio? Pues básicamente alguien dentro de la propia casa cuyo trabajo es vigilar que la empresa cumple las reglas de competencia y que no repite las prácticas que le han llevado a los tribunales. No es un fiscal externo, sino un cargo interno con una función de control y de alerta temprana: si ve algo que puede rozar la ley, tiene que decirlo. Junto a esa figura, la jueza abre la puerta a más ajustes en el negocio publicitario, aunque de momento no trasciende el detalle exacto de cuáles serían.

Para el inversor, la clave es que el peor escenario para Alphabet —que le obligaran a desmembrar una de sus patas de negocio— queda descartado, pero la empresa no sale de rosas: queda sometida a una vigilancia reforzada sobre cómo opera en el mercado publicitario. Alphabet es la matriz de Google y cotiza en bolsa, así que cualquier cambio en la forma de gestionar este negocio, o cualquier nuevo requerimiento del tribunal, pasa directamente por su cuenta de resultados y por la percepción que el mercado tiene de su riesgo regulatorio.

A partir de aquí, toca estar pendiente de tres cosas: la versión completa de la opinión de la jueza cuando se levanten las tachaduras, si el Departamento de Justicia decide recurrir para intentar recuperar la petición de ruptura, y si las medidas finalmente aprobadas alteran la manera en que Google conecta su tecnología publicitaria con el resto de sus servicios.

El análisis de Salseo

  • La decisión confirma el patrón de las grandes causas antimonopolio: se renuncia al remedio más agresivo (trocear la empresa) y se opta por medidas de conducta, es decir, obligar a cambiar cómo se comporta. La diferencia es que un vigilante interno vive dentro de la empresa y su trabajo es prevenir, no solo castigar, así que el efecto real depende de cuánta autonomía y cuántos recursos le dé Google.
  • El titular se puede leer en clave positiva (no hay ruptura), pero el detalle importa: 'otros cambios' en el negocio publicitario sin concretar significa que el perímetro de lo que Google puede y no puede hacer sigue abierto. Para la tesis inversora, lo relevante no es qué dice hoy la jueza, sino si las medidas acaban limitando la integración entre sus herramientas publicitarias, que es donde están las ventajas frente a competidores.
  • Señal concreta a vigilar: si el Departamento de Justicia apela. Si recurre, el caso se alarga años y mantiene viva la incertidumbre regulatoria sobre Alphabet; si no lo hace, el asunto entra en fase de cumplimiento y el foco se desplaza del 'si' al 'cuánto' cuesta adaptarse.
  • Ojo con el matiz que el titular no cuenta: esta opinión es un paso procesal posterior a la decisión sobre la ruptura, no un giro nuevo del caso. El grueso del golpe o del alivio ya se produjo hace dos semanas; lo de ahora es cómo se aterriza ese fallo en normas concretas.

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Fuente: Reuters