Regulación

Red social a juicio: comienza el caso de 200.000 millones contra Meta

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Red social a juicio: comienza el caso de 200.000 millones contra Meta

29 estados de EE.UU. demandan a Meta por 200.000 millones de dólares, alegando que Facebook e Instagram son adictivos por diseño. El juicio en Oakland podría cambiar para siempre cómo funcionan las redes sociales.

Treinta años después de que los estados estadounidenses se unieran contra la industria del tabaco, la historia se repite con las redes sociales. Este martes ha comenzado en Oakland (California) un juicio histórico contra Meta, la matriz de Facebook e Instagram. Veintinueve estados acusan a la compañía de diseñar deliberadamente productos adictivos y dirigirlos a los menores. Buscan una compensación de 200.000 millones de dólares, equivalente a los ingresos anuales de la empresa. El juez ha calificado de «poco razonable» la estimación de Meta, que en sus escritos judiciales aventuró que las indemnizaciones podrían alcanzar los 1,4 billones, casi su capitalización bursátil.

El proceso se apoya en un caso anterior, donde un jurado de Los Ángeles declaró a Meta y YouTube responsables de diseñar un producto adictivo que perjudicó la salud mental de un joven demandante. Esa sentencia, que otorgó seis millones de dólares al afectado, abrió la puerta a esta nueva ola de litigios. Además, Meta ya pagó 942 millones de dólares en un caso separado en Nuevo México por no prevenir la explotación sexual infantil en sus plataformas. Ahora el foco cambia: ya no se trata solo de contenido dañino, sino del funcionamiento mismo del algoritmo que decide qué ven los usuarios y cómo los mantiene enganchados.

El verdadero riesgo para Meta no es solo el dinero, sino una posible modificación permanente del algoritmo de recomendación, el motor de su negocio publicitario. Los fiscales generales quieren atacar ese «manipulador de dopamina» —en palabras de la demanda— que prioriza publicaciones que generan emociones fuertes y fomentan la adicción. Según la analista Kate Winick, de Forrester, este juicio podría ser «el fin de las redes sociales tal como las conocemos». Sin embargo, el profesor Steven Murdoch, del University College London, matiza que los cambios exigidos probablemente no serán devastadores para la compañía, aunque sí podrían reducir el engagement y, con ello, los ingresos publicitarios.

Un portavoz de Meta ha declarado: «Los fiscales pueden llamar a esto un caso histórico, pero sus reclamaciones limitadas no están fundamentadas y sus exigencias financieras son desproporcionadas. En lugar de ceñirse a los hechos o a la ley, los estados han decidido buscar un pago exagerado. Defendemos nuestro historial de creación de sólidas protecciones para los adolescentes y esperamos presentar nuestros argumentos ante el tribunal». El desenlace es incierto: precedentes como la demanda antimonopolio contra Google o el litigio contra las tabacaleras muestran que, aunque las cifras iniciales sean astronómicas, las sanciones finales suelen ser mucho menores y las empresas continúan operando.

El análisis de Salseo

  • La demanda no ataca la moderación de contenidos, sino el corazón del negocio de Meta: el algoritmo de recomendación que maximiza el tiempo de pantalla generando adicción. Si los estados logran que se modifique ese sistema, el impacto en los ingresos publicitarios podría ser estructural, aunque no inmediato.
  • Las cifras de 200.000 millones parecen apocalípticas, pero hay que mirar los precedentes: en el caso del tabaco, el gobierno estadounidense reclamó 289.000 millones y al final se pagaron 14.000 millones en diez años. Meta podría acabar pagando una fracción o llegando a un acuerdo extrajudicial.
  • El verdadero riesgo para el inversor no es la multa, sino el cambio regulatorio que pueda imponerse. Una orden judicial que obligue a rediseñar el algoritmo reduciría el engagement diario y, con él, la capacidad de Meta para vender anuncios. Eso sí sería un golpe duradero, mucho más que un pago único.
  • Sin embargo, hay una lectura contraria: ni los estados ni el gobierno federal quieren destruir Facebook. Como señala el profesor Murdoch, 'hay tantos malos resultados' que lo más probable es un acuerdo negociado que introduzca cambios menores. La empresa ya ha empezado a implementar protecciones para adolescentes, lo que da margen para una salida pactada.

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Fuente: The Guardian