Justicia de EE.UU. investiga el acuerdo de Nvidia con la startup Groq

El Departamento de Justicia de Estados Unidos examina si Nvidia diseñó su licencia de 17.000 millones con la startup de chips de IA Groq para esquivar el filtro antimonopolio. La investigación lleva meses abierta y podría acabar en multa.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto una investigación para determinar si Nvidia intentó esquivar el escrutinio de las autoridades de competencia con su acuerdo de licencia con Groq, una startup de chips de inteligencia artificial. Según ha publicado el New York Times citando a dos personas familiarizadas con el asunto, el organismo quiere aclarar si la operación se estructuró de una forma que evitase el examen que se habría aplicado a una compra convencional.
El acuerdo se anunció el año pasado y ascendió a 17.000 millones de dólares. No consistía en adquirir Groq, sino en pagar por una licencia "no exclusiva" de su tecnología de chips y, además, fichar a varios de sus directivos, entre ellos su fundador, Jonathan Ross. Es decir, Nvidia se quedó con el acceso a la tecnología y con parte del equipo, pero sin comprar formalmente la compañía.
La investigación del Departamento de Justicia arrancó poco después de que la operación se hiciera pública, en diciembre, y la agencia ya ha enviado a Nvidia un requerimiento formal para que entregue información sobre la transacción. Según el citado medio, si concluye que la compañía actuó de forma irregular podría imponerle una multa, aunque lo más probable es que no le exija deshacer el acuerdo. Ni Nvidia, ni Groq, ni el Departamento de Justicia han respondido de momento a las peticiones de comentario de Reuters.
La noticia importa porque toca un modelo de operación cada vez más habitual entre los gigantes tecnológicos: en lugar de comprar startups de IA, firman licencias y contratan a sus cerebros. Así se integra la tecnología sin pasar por el trámite de autorización de una fusión. Lo que se dirime aquí no es el precio del acuerdo, sino si esa estructura se eligió precisamente para esquivar el control de competencia, algo que, de confirmarse, marcaría el terreno de juego para futuras operaciones similares en el sector de los semiconductores y la infraestructura de inteligencia artificial.
El análisis de Salseo
- La clave no está en el importe, sino en la forma: Nvidia pagó por una licencia "no exclusiva" y fichó al fundador y a varios directivos de Groq en vez de comprar la empresa. Ese diseño permite quedarse con la tecnología y el talento sin someterse al examen que exige una adquisición, y eso es exactamente lo que el Departamento de Justicia quiere aclarar.
- El caso refleja una tensión de fondo en el sector: las autoridades empiezan a mirar con lupa los acuerdos de licencia y fichajes masivos en IA, porque son la vía para concentrar poder sin pasar por el filtro antimonopolio. Una resolución aquí sentaría precedente sobre cómo las grandes tecnológicas pueden atar a las startups de IA.
- Por lo que se sabe, el desenlace más probable es una multa, no deshacer la operación. Para una compañía del tamaño de Nvidia el golpe económico sería limitado; el riesgo real es regulatorio y de reputación, y que futuros acuerdos del mismo tipo tengan que estructurarse de otra manera o pasar antes por revisión.
- Matiz importante: la información se apoya en dos fuentes anónimas y ni Nvidia ni el Departamento de Justicia la confirman. Además, la investigación se abrió poco después del anuncio en diciembre, así que no es un giro repentino, sino un proceso que se cocina desde hace meses. Toca vigilar si el organismo amplía el foco a otros acuerdos similares del sector.