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Kairos Power recibe hasta 100 millones de Samsung para su reactor nuclear de Google

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Kairos Power recibe hasta 100 millones de Samsung para su reactor nuclear de Google

La startup nuclear Kairos Power ficha a la ingeniería Samsung C&T para levantar su reactor de demostración de 50 megavatios destinado a Google, con una inversión de hasta 100 millones de dólares y el objetivo de tenerlo funcionando en 2030.

Kairos Power ha elegido a Samsung C&T, la firma de ingeniería del grupo Samsung, para que le ayude a construir el reactor de demostración de 50 megavatios que está desarrollando para Google. El acuerdo incluye una inversión en capital de Samsung C&T en Kairos y servicios de ingeniería pagados "en especie" (es decir, con trabajo y medios técnicos en lugar de dinero), y el conjunto está valorado en hasta 100 millones de dólares. De esa cifra, 70 millones corresponden a la entrada en el accionariado, según confirmó un portavoz de Kairos a TechCrunch. El objetivo es tener el reactor terminado en 2030.

El contexto es la alianza que Google y Kairos cerraron en otoño de 2024, en la que el gigante tecnológico encargó a la compañía nuclear reactores capaces de generar alrededor de medio gigavatio de electricidad para 2035. La producción de la planta que ahora se construye contará como los primeros 50 megavatios de ese compromiso. Kairos forma parte de una oleada de startups nucleares que se han visto impulsadas por el hambre de energía de los centros de datos que entrenan y ejecutan inteligencia artificial, una demanda que no para de crecer y que necesita electricidad disponible las 24 horas.

La empresa tiene dos reactores en marcha en Oak Ridge (Tennessee). El primero, Hermes 1, es un demostrador de baja potencia que sirve para pulir el diseño comercial definitivo. El segundo, Hermes 2, será su primer reactor a escala comercial y se espera que empiece a operar en 2030, en línea con lo pactado con Google. Kairos recibió la aprobación de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos para construir ambos en noviembre de 2024, así que la parte administrativa ya está encarrilada.

En lo técnico, Hermes 2 será un reactor de alta temperatura refrigerado por sales de fluoruro, un diseño del que se habla desde hace años pero que nunca se ha levantado a escala comercial. La clave es que estas sales tienen puntos de ebullición muy altos, lo que permite trabajar con presiones bajas y reduce el riesgo de reventones violentos si falla alguna pieza. Además, Kairos utiliza un combustible relativamente nuevo llamado TRISO, que consiste en encapsular semillas diminutas de uranio en capas de cerámica y carbono y meterlas en esferas del tamaño de una bola de billar; ese blindaje está pensado precisamente para evitar que el núcleo se funda.

El reto ahora es el reloj. La compañía tiene unos cinco años para poner en marcha su primera planta, un calendario acelerado pero manejable para lo que se estila en la industria nuclear. Sin embargo, para cumplir el contrato con Google no le bastará con un reactor: tendrá que repetir el proceso mucho más rápido en las siguientes unidades hasta sumar el medio gigavatio prometido. Ahí es donde entra Samsung C&T, que ha construido o participado en alrededor de una docena de reactores nucleares en todo el mundo y puede aportar justo lo que a una startup joven le falta: capacidad industrial para ejecutar sobre el terreno.

El análisis de Salseo

  • Los 100 millones no son lo importante. En un sector donde un solo reactor cuesta miles de millones, lo que Kairos compra aquí es músculo industrial: Samsung C&T ha construido o participado en una docena de reactores en el mundo. Para una startup, el cuello de botella no es diseñar el reactor, es levantarlo a tiempo y a escala.
  • Google es la pieza que sostiene todo el castillo. Al comprometerse a comprar medio gigavatio para 2035, garantiza ingresos futuros y hace el proyecto financiable. Es el patrón que se repite: los gigantes tecnológicos firman contratos a largo plazo con nucleares porque sus centros de datos de IA necesitan electricidad constante, algo que la solar y la eólica no garantizan por sí solas.
  • El riesgo real está en la tecnología y en el calendario. El diseño de sales de fluoruro lleva años sonando como prometedor pero nunca se ha construido a escala comercial, y el combustible TRISO tampoco es estándar. Pasar de un primer reactor en 2030 al medio gigavatio prometido exige replicar el diseño muchas veces, y ahí es donde suelen aparecer los retrasos.
  • Señal concreta a vigilar: la licencia ya está concedida desde noviembre de 2024, así que lo que importa ahora es la ejecución física en Oak Ridge. Los hitos de Hermes 1 y, sobre todo, que Hermes 2 entre en operación en 2030 sin desviarse son la prueba de fuego; un retraso ahí encarecería la factura energética de Google y enfriaría el hype nuclear ligado a la IA.

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Fuente: TechCrunch