Ken Griffin elige SpaceX: el multimillonario apuesta fuerte por un gigante espacial

Ken Griffin, fundador de Citadel, ha abierto una enorme posición en SpaceX durante el segundo trimestre, mientras reduce su apuesta por Rocket Lab. La jugada refleja su confianza en el potencial de la compañía de Elon Musk, que acaba de salir a bolsa y ya factura 7.800 millones de dólares al trimestre.
La industria espacial comercial está en plena ebullición. Lo que antes era coto casi exclusivo de gobiernos se ha convertido en un negocio privado que, según Fortune Business Insights, pasará de 174.000 millones de dólares en 2026 a casi 374.000 millones en 2034. Un pastel que ha llamado la atención de los grandes gestores de Wall Street, incluido el multimillonario Ken Griffin, fundador de Citadel, el hedge fund más rentable de la historia con 71.000 millones en capital.
Griffin ha movido ficha en dos de los nombres más conocidos del sector: SpaceX y Rocket Lab. Pero sus apuestas van en direcciones opuestas. Según los registros del segundo trimestre, Citadel abrió una nueva posición en SpaceX (SPCX) comprando 5.129.884 acciones, valoradas en unos 763 millones de dólares al precio actual. Al mismo tiempo, redujo su exposición a Rocket Lab (RKLB). La decisión deja claro cuál de las dos compañías prefiere el inversor de referencia.
SpaceX aterrizó en bolsa en junio de 2026 con la mayor OPI de la historia: 555,6 millones de acciones a 135 dólares, que tras el ejercicio completo de la opción de sobreasignación se convirtieron en 638,9 millones y unos ingresos brutos de aproximadamente 85.700 millones de dólares. Las acciones se dispararon tras el debut, pero luego cayeron más de un 50% por las dudas sobre su valoración, los elevados gastos y los vencimientos de los periodos de restricción. Sin embargo, el primer gran vencimiento pasó sin apenas ventas y el optimismo en torno a proyectos como Terafab ha devuelto a los compradores. En el segundo trimestre, SpaceX ingresó 7.800 millones de dólares, un 90,2% más que el año anterior, y redujo sus pérdidas netas a 541 millones. Los ingresos por conectividad (Starlink) crecieron un 66%, hasta 4.300 millones, y la compañía obtuvo contratos gubernamentales por más de 6.000 millones para Starshield.
El analista de Citi John Godyn respalda la apuesta de Griffin. Asigna a SpaceX un precio objetivo de 200 dólares (un 35% de potencial alcista) y mantiene una recomendación de compra. Godyn cree que, si la compañía demuestra sus hitos tecnológicos y operativos en los próximos dos o tres años, podría generar hasta 1 billón de dólares en ingresos y 830.000 millones de EBITDA ajustado en 2031, con una valoración potencial de más de 900 dólares por acción. De momento, el consenso de 31 analistas otorga a SPCX una calificación de Compra Moderada, con un precio objetivo medio de 232,35 dólares (un 56% de subida).
En cuanto a Rocket Lab, la noticia no es tan halagüeña. Griffin ha recortado posiciones, lo que sugiere que prefiere concentrar su apuesta en el líder del sector. Rocket Lab sigue siendo un actor relevante con su cohete Electron, pero la decisión de Citadel indica que, al menos por ahora, el dinero inteligente se decanta por la escala y la verticalidad de SpaceX.
El análisis de Salseo
- La jugada de Griffin no es una simple apuesta especulativa: Citadel es un fondo cuantitativo y fundamental que rara vez mueve fichas sin un análisis profundo. Abrir una posición de 763 millones de dólares en SpaceX, justo después de la OPI y en medio de la volatilidad por los lockups, indica que ven un punto de entrada atractivo a largo plazo.
- El contraste entre SpaceX y Rocket Lab es revelador. Mientras SpaceX ya genera 7.800 millones de ingresos trimestrales y tiene contratos gubernamentales multimillonarios, Rocket Lab aún está escalando su negocio. Griffin elige la empresa que ya ha demostrado su modelo de negocio a gran escala, no la promesa de futuro.
- El análisis de Citi apunta a una tesis muy agresiva: si SpaceX cumple sus hitos (Starship, Starlink, Terafab), podría valer 900 dólares por acción en 2031. Eso implica un múltiplo enorme sobre los ingresos actuales, pero refleja la confianza en que la compañía se convierta en el monopolio del transporte orbital y la conectividad global.
- El riesgo sigue siendo la valoración y la ejecución. SpaceX necesita demostrar que puede mantener el crecimiento sin diluir demasiado a los accionistas (los lockups futuros podrían traer presión vendedora) y que Starship no se retrasa. La apuesta de Griffin es un voto de confianza, pero no una garantía.