Kleiner Perkins apunta alto: de Anthropic a Waymo, la próxima ola de la IA

El socio de la firma de capital riesgo Ilya Fushman sostiene que la inteligencia artificial aún está en sus primeros compases y sitúa las oportunidades entre los modelos de frontera, los agentes de consumo y la conducción autónoma.
Kleiner Perkins, una de las firmas de capital riesgo más veteranas del ecosistema tecnológico estadounidense, ha dejado clara su apuesta de cara a los próximos años: la inteligencia artificial sigue siendo una historia que acaba de empezar. Así lo ha defendido Ilya Fushman, socio de la firma, quien sitúa el foco en un abanico de oportunidades que va desde los modelos de frontera —con Anthropic como ejemplo destacado— hasta los agentes pensados para el consumidor final y el vehículo autónomo, terreno en el que brilla Waymo.
El mensaje de fondo es que la primera fase de esta fiebre inversora, centrada en las grandes tecnológicas y en quienes ponen los cimientos técnicos, no agota el recorrido. Fushman sostiene que la IA todavía está en una etapa temprana de su transformación de la economía, lo que en la práctica significa que la firma cree que quedan capas enteras del negocio por construir y monetizar. Cuando alguien que reparte el dinero en etapas iniciales dice que "es pronto", normalmente está anunciando que piensa seguir invirtiendo, no que se vaya a retirar.
Para entenderlo en cristiano: los modelos de frontera son los cerebros muy potentes que hay detrás de herramientas como los asistentes de IA, y exigen inversiones gigantescas en capacidad de cálculo. Los agentes de consumo son esos programas capaces de hacer tareas por ti (reservar, comparar, gestionar trámites) sin que tengas que ir dándole instrucciones paso a paso. Y la conducción autónoma es el caso extremo, donde la IA se juega la seguridad física de las personas y, por eso, tarda más en llegar pero premia a quien lo consigue.
La lectura para el inversor particular es indirecta: aquí no hay una empresa cotizada concreta a la que señalar, sino una foto del ánimo del capital riesgo. Que firmas con este peso hablen de "agentes" y de "autonomía" y no solo de modelos de lenguaje sugiere hacia dónde va a fluir el dinero nuevo en los próximos trimestres y qué tipo de compañías intentarán salir a bolsa o ser compradas más adelante. También avisa de un riesgo conocido: cuanto más arriba está la promesa, más tarda en convertirse en ingresos reales.
El análisis de Salseo
- El giro interesante no es "IA sí o no", sino en qué capa se pone el dinero: pasar de los modelos de frontera a los agentes y la conducción autónoma implica que el valor puede desplazarse desde quien entrena el modelo hacia quien controla al usuario final. Ahí es donde suelen aparecer los márgenes sostenibles.
- Anthropic y Waymo comparten un rasgo incómodo: ambas necesitan cantidades enormes de capital y de capacidad de cálculo para seguir avanzando. Por eso la señal a vigilar no son las declaraciones, sino las siguientes rondas de financiación y quién las respalda (grandes tecnológicas incluidas). Si el grifo se cierra, el relato se enfría rápido.
- Cuidado con tomar esto como una predicción neutral: un socio de capital riesgo tiene incentivos claros para decir que la fiesta va por el primer baile, especialmente si está desplegando un fondo. Su opinión es útil como termómetro de hacia dónde va el dinero privado, no como pronóstico de precios.
- El matiz que el titular no cuenta: la parte más madura de la IA (infraestructura y software empresarial) ya genera ingresos, mientras que agentes de consumo y autonomía total siguen siendo promesas con plazos largos. Esa diferencia de madurez es la que separa las noticias que mueven cotizaciones de las que solo mueven titulares.