El KOSPI rebota mientras el Nikkei cae un 1%: por qué el empujón de Micron no llega a Japón

Corea del Sur y Japón, los dos mercados asiáticos más cargados de chips, toman caminos opuestos: el KOSPI se recupera con el tirón de la memoria y el Nikkei devuelve parte de su rebote por la inflación japonesa. Todo el mundo mira al informe de empleo de Estados Unidos.
Las dos grandes plazas asiáticas de semiconductores han ido por caminos distintos este viernes. El índice surcoreano KOSPI arrancó la sesión con una caída del 0,47%, pero logró darse la vuelta y cotizar con una subida del 0,24% hasta los 6.977,07 puntos hacia las 11:20 en Seúl, cerca ya de la barrera psicológica de los 7.000. En sentido contrario, el japonés Nikkei 225 se dejó alrededor de un 1% hasta los 68.263,52 puntos, cediendo parte del fuerte rebote que había firmado solo un día antes. El telón de fondo es el mismo para ambos: el informe de empleo de Estados Unidos que se publica hoy y que puede reajustar las expectativas de tipos de interés y de rendimiento de los bonos en todo el mundo.
El motor de la recuperación coreana está en la memoria. El jueves, Samsung Electronics cerró con una subida del 2,79% y SK Hynix ganó un 3,21%, impulsadas por la confianza renovada en el ciclo global de la memoria después de que Micron publicara unos resultados y unas previsiones sólidas. Este viernes la cosa se moderó: Samsung avanzó un tímido 0,09% y SK Hynix un 0,44%, suficientes para sostener al índice. Detrás hay un dato potente: las exportaciones surcoreanas de semiconductores se dispararon un 262,8% respecto al año anterior en septiembre. El problema es que el dinero extranjero sigue vendiendo, y son los inversores locales los que están aguantando el mercado. La gran pregunta es si esta historia de beneficios será capaz de atraer de vuelta al capital de fuera, en un contexto en el que los altos rendimientos de Estados Unidos y un dólar fuerte encarecen relativamente mantener acciones coreanas.
Japón, en cambio, se enfrenta a un cóctel doméstico más incómodo. Los sectores tecnológico, automovilístico y farmacéutico estuvieron entre los más débiles: SoftBank Group se dejó un 5,6%, Honda Motor un 1,8% y Chugai Pharmaceutical un 2,4%. La razón de fondo es que la inflación subyacente de Tokio repuntó hasta el 2,7% en septiembre desde el 1,8% de agosto, por encima de lo esperado, lo que refuerza la idea de que el Banco de Japón tendrá que apretar más las tuercas. Los estrategas de TS Lombard Davide Oneglia y Rory Green señalaron que los rendimientos japoneses al alza animan cada vez más a los inversores locales a dejar el dinero en casa en lugar de buscar rentabilidad fuera.
El riesgo compartido por Seúl y Tokio sigue siendo el mercado global de bonos. El rendimiento del bono estadounidense a diez años se relajó hasta alrededor del 5,25% después de tocar el 5,34%, su nivel más alto desde 2002. El informe de empleo de hoy se espera con unas 90.000 nuevas nóminas en septiembre y una tasa de paro estable en el 4,1%. Desde OCBC Group Research avisaban de que unos rendimientos estadounidenses tan elevados seguirían sosteniendo al dólar y metiendo presión a las divisas asiáticas, mientras que unas nóminas más flojas y unos rendimientos más bajos darían algo de aire. El won se movía cerca de 1.359 por dólar y el yen en torno a 157,8. A ello se suma el petróleo: el Brent rondaba los 102,60 dólares y el WTI los 93,14, después de que China restringiera sus exportaciones de combustible y de que varios informes apuntaran a una mayor presencia militar estadounidense en Oriente Medio. El índice MSCI de Asia-Pacífico sin Japón caía alrededor de un 0,5%, con China continental cerrada por la Semana Dorada, mientras los futuros del Nasdaq subían un 0,3% y los del S&P 500 un 0,1%.
Hay un matiz que el titular no cuenta y que da algo de suelo al mercado coreano: según una nota de ventas de Macquarie citada esta semana por MarketWatch, la oferta de memoria podría tensarse de forma significativa de aquí a 2027 y 2028, y el mercado todavía estaría infravalorando los acuerdos a largo plazo que ha cerrado SK Hynix. Si esa lectura es correcta, lo de Samsung y SK Hynix no sería solo un rebote de un día, sino un ciclo con recorrido. Pero el avance tibio del KOSPI este viernes demuestra que los inversores no tienen ninguna prisa por perseguir el rally antes de ver las nóminas estadounidenses.
El análisis de Salseo
- La misma buena noticia (los resultados y las previsiones de Micron, que cotiza en bolsa) vale distinto en cada país. En Corea mueve directamente a Samsung y SK Hynix porque son fabricantes de memoria puros; en Japón el mercado está más pendiente de sus propios tipos y del yen, así que la macro local se come el efecto chips.
- Lo que de verdad importa para Samsung y SK Hynix no es que suban un día, sino si vuelve el dinero extranjero: Corea lleva meses con ventas sostenidas de inversores de fuera porque los altos rendimientos de Estados Unidos hacen menos atractivo su mercado. La señal concreta a vigilar son los flujos netos de compra extranjera en el KOSPI y la evolución mensual de las exportaciones de semiconductores, que ya van un 262,8% arriba.
- El interruptor inmediato son las nóminas de Estados Unidos (se esperan unas 90.000 nuevas nóminas y un paro del 4,1%). Si salen fuertes, el diez años estadounidense seguirá rondando su máximo desde 2002 y tanto el won (1.359 por dólar) como el yen (157,8) lo van a notar; si salen flojas, la foto se puede girar en cuestión de horas.
- La lectura contraria al titular: Macquarie sostiene que la oferta de memoria podría apretarse de aquí a 2027-2028 y que el mercado no está valorando bien los contratos de largo plazo de SK Hynix. Si acierta, no estamos ante un rebote puntual, sino ante un ciclo con años de recorrido. Conviene seguir los precios de los contratos de memoria y el ritmo de nuevos acuerdos a largo plazo.