La 'matemática no cuadra': un inversor pone en duda la valoración de SpaceX

SpaceX afronta el vencimiento parcial de su lock-up con hasta 328 millones de acciones habilitadas para la venta, mientras un inversor cuestiona si su valoración de unos 2 billones de dólares se sostiene con las cuentas en la mano.
SpaceX, la compañía aeroespacial que cotiza en el Nasdaq con el ticker SPCX, afronta este jueves 24 de septiembre una cita incómoda: vence una parte del periodo de bloqueo (el famoso 'lock-up') que impide vender las acciones a quienes entraron antes de su salida al mercado. En esta ocasión quedan habilitadas hasta unos 328 millones de acciones. Ojo: que se puedan vender no significa que se vayan a vender. Nadie sabe todavía cuánta presión de venta habrá; eso solo se irá viendo con el paso de los días, según lleguen los datos de volumen y se conozcan los movimientos de los grandes accionistas.
Mientras el mercado mira ese calendario, el foco del inversor Eudaemon Research está en otro sitio: en si la valoración de alrededor de 2 billones de dólares que se le atribuye a SpaceX tiene alguna justificación con los números sobre la mesa. Este analista ya defendía antes que el precio se había adelantado a la economía real del negocio y ahora reconoce que uno de sus argumentos ha cambiado: la demanda de inteligencia artificial ha crecido mucho más rápido de lo que esperaba. Pero mantiene la otra pata de su tesis: las necesidades de capital de la compañía siguen siendo gigantescas.
El punto clave que señala es que SpaceX se está convirtiendo en su propio mejor cliente. En el primer semestre de 2026 completó 78 lanzamientos, pero solo 17 fueron para clientes externos; los otros 61 fueron lanzamientos internos, sobre todo para dar servicio a negocios como Starlink. Eso genera un enredo contable: cuando pones en órbita tus propios satélites no facturas nada, no hay ingreso que apuntar, y el coste del lanzamiento se 'capitaliza', es decir, se apunta como inversión (un activo en el balance) confiando en que el beneficio llegue más tarde por otra vía. Traducido al cristiano: desde fuera es muy difícil comprobar cuánto de ese dinero invertido acaba convirtiéndose en dinero que entra de verdad.
Ese detalle importa mucho cuando se habla de la planta de Starbase en Luisiana, un proyecto valorado en unos 100.000 millones de dólares. La compañía sostiene que la instalación acabará soportando miles de lanzamientos al año, con obras previstas a partir de 2027 y el primer despegue apuntado para 2029. Para Eudaemon, la demanda de clientes externos no basta para justificar una infraestructura de ese tamaño, porque buena parte de la capacidad está pensada para los negocios propios de la empresa. El ejemplo más claro es Starlink: los satélites V3 podrían ampliar muchísimo la capacidad de la red y, con ella, el número de abonados y los ingresos, pero el inversor subraya que no se ve con claridad cuánto ingreso y cuánto beneficio extra aporta cada lanzamiento o cada satélite nuevo. Algo parecido ocurre con la IA: factura cada vez más, pero se come una cantidad enorme de capital. En el primer semestre SpaceX ingresó 12.510 millones de dólares y gastó 28.480 millones en inversiones, de los que unos 23.550 millones fueron para la inteligencia artificial.
Ahí está el problema de valoración. Eudaemon hace el ejercicio a la inversa: partiendo de que SpaceX facturará 100.000 millones en 2027 (ya un punto de partida muy generoso), los ingresos tendrían que crecer alrededor de un 38% anual hasta 2035 para alcanzar unos 1,3 billones de dólares, y además la compañía tendría que lograr un margen de caja libre del 25%. Su conclusión es tajante: «realistamente, dudo que sea posible». El dato con el que lo aterriza es que en el segundo trimestre de 2026 facturó 7.810 millones, así que para llegar a esos 100.000 millones en 2027 necesitaría ingresar de media unos 25.000 millones al trimestre, más del triple. Con todo esto, su recomendación es vender SPCX. No es, ni de lejos, la visión mayoritaria: entre los analistas hay 2 partidarios de vender, 26 de comprar y 5 de mantener, lo que da un consenso de 'compra moderada', con un precio objetivo medio de 232,07 dólares y un potencial alcista del 57% a un año.
El análisis de Salseo
- El lock-up es un permiso de venta, no una venta: los 328 millones de acciones que se liberan no tienen por qué salir al mercado, así que lo relevante no es la cifra sino cuántos accionistas deciden deshacer posición y a qué ritmo. Las señales a vigilar son el volumen negociado en las próximas sesiones y los movimientos que declaren los grandes accionistas; históricamente estos vencimientos presionan el precio aunque el negocio no haya cambiado nada.
- SpaceX se está pagando a sí misma: 61 de los 78 lanzamientos del primer semestre fueron internos, y ahí no hay ingreso que apuntar, solo un coste que se convierte en activo en el balance. Es cómodo para la cuenta de resultados, pero deja al inversor sin la referencia más útil: cuánto dinero genera de verdad cada lanzamiento. La prueba de fuego llegará en los ingresos futuros de Starlink y de la IA, y la propia Starbase (100.000 millones, obras desde 2027 y primer lanzamiento en 2029) solo se sostiene si esa demanda interna se dispara.
- El pulso real es inversión contra caja: en el primer semestre ingresó 12.510 millones y gastó 28.480, con la IA comiéndose 23.550. La pregunta no es si la IA crece (crece), sino si crece lo bastante rápido como para financiarse sola; si no lo hace, la factura se paga con más deuda o con más acciones, y eso diluye al accionista que ya está dentro.
- El matiz que el titular no cuenta: la propia casa ya da por hecho el escenario heroico que Eudaemon considera casi imposible (26 compras frente a 2 ventas, objetivo medio de 232,07 dólares y un 57% de recorrido al alza), es decir, un crecimiento del 38% anual y 1,3 billones de facturación en 2035. El debate no es si SpaceX es una gran empresa, sino si a 2 billones de valoración queda margen para equivocarse. Dato concreto a seguir: que la facturación trimestral se acerque a los 25.000 millones en 2027, frente a los 7.810 del segundo trimestre de 2026.